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Ayar MANCO: ¿Qué OCULTA EL NOMBRE del primer señor inca?

Ayar MANCO: ¿Qué OCULTA EL NOMBRE del primer señor inca?

El protagonismo ejercido por Ayar Manco al inicio del incanato, lo insinúa como un señor o curaca a cuyo cargo tiene las familias que comanda.

Siendo evidente la relevancia del guía y notoria la oscuridad que rodea su nombre, es que, en este post analizamos la voz Manco con que lo registra la leyenda de los hermanos Ayar. A continuación, relatamos una pequeña síntesis del primer rey de los incas (si deseas saber más de la leyenda, has clic aquí).

Empecemos conociendo algo de su historia:

Índice

1. Ayar Manco: la leyenda y la historia

Cuando Ayar Manco decide emigrar de Tiahuanaco a la búsqueda de su destino, su clan congrega un grupo de ayllus o familias con vínculos comunes donde aún no existe el concepto de estado, no tenían connotación siquiera de aldea, se trata de un conjunto de familias de carácter nómada que van situando noche tras noche sus tiendas en terrenos ignotos.

En el contexto descrito, Ayar Manco representa a un caudillo o señor poderoso guiando a su linaje al encuentro de tierras fértiles donde residir. Es posible que el crecimiento poblacional de Tiahuanaco (ver significado aquí) dio lugar a la carestía de tierras aptas para el cultivo y desencadenó en un desbande general. Como consecuencia, se volvió un objetivo vital para Ayar Manco dejar su comarca para ubicarse en otros lares.

Ayar Manco no solo es un líder guiando a su pueblo hacia su destino final, en su corazón alberga un fervor y un conocimiento religioso cuyas bases se fundamentan en Tiahuanaco. Este es el escenario germinal conforme la naciente etnia incaica va ingresando al aún inexistente Cusco, territorio que no estaba deshabitado, su espacio había sido invadido tiempo atrás por seis etnias.

En la travesía Ayar Manco llega a consumar acuerdos con sus hermanos, uno de los cuales es la elección de Ayar Manco como el superior de todos, tras el nombramiento optó por cambiar el nombre de Ayar por Cápac (ver significado aquí), en adelante será conocido como Manco Cápac. La alteración del nombre al asumir la corona será una norma respetada por los futuros reyes.

El caudillo conserva aún el nombre de Manco, pero ¿Cuál es su significado? A continuación, analizamos la etimología del nombre.

2. Significado del nombre Ayar Manco

Llama la atención el nombre del líder. Según Cerrón Palomino, R. (2013) (2016), Manco no tiene traducción quechua ni aimara. El arqueólogo alemán Max Uhle lo asoció con la voz aimara mayko o jefe de vasallos y, a su vez, el historiador José de la Riva Agüero y Osma lo relacionó con mallku o pichón de ave, o bien marku o artemisa (planta aromática) ambas de cuna quechua que Cerrón excluye por ser traducciones lejanas y poco dignas del nombre del líder.

Queda entonces la voz aimara mayko de filiación aimara postulado por Max Uhle como un referente de señor de vasallos. Además, el vocabulario de Ludovico Bertonio facilita un dato adiconal, cuando indica que: «en otros pueblos dizen Mallco«. Refiere Rodolfo Cerrón que en los textos pastorales de Oré del idioma puquina, anotan una voz similar: macu como cacique o principal del ayllu, por lo que propone a mallqu como el arquetipo puquina del nombre.

Los cronistas también aportan datos, por ejemplo: Juan Diez de Betanzos lo escribe como “Mango Cápac que quiere decir rey Mango”. El padre cronista Fray Fernando de Montesinos (citado en Espinoza, M. 1973: 36) cuenta que el primer gobernante del Perú se llamó Pirua Paccari Manco. Asimismo, Garcilaso de la Vega, I. (1985: 262) nombra a Cuismancu como el curaca de Pachacámac y a Chuquimancu como el curaca de Runahuánac (actual Lunahuaná en Cañete). Se aprecia que en diversos nombres de curacas aparece el elemento –mancu, asociado a la condición o función de autoridad que estos personajes ostentan.

Un ejemplo que nos acerca al sentido de la voz Mallco, lo propone Guamán Poma, P. (2011: 186-187) cuando describe cómo se lleva a cabo una fiesta de nativos del Contisuyo recurre a la expresión Malco Castillapari, para referirse al Señor de Castilla; incluso cuando refiere el palacio real de los incas y dice incap uaçin cuyusmango que quiere decir la casa del rey.

El vocabulario de Diego González Holguín registra cuyusmanco huaci como la casa del Cabildo; y, por su parte, Bertonio asienta la casa real como mayco vta y rey como mayco. Es evidente que el concepto denota la idea de una casa o cargo principal.

Por lo tanto, deducimos que Manco significa lo siguiente: el principal del ayllu o el rey y señor de vasallos del ayllu, significado que calza con la jerarquía del fundador de la etnia incaica.

3. Conclusión

Ayar Manco es un nombre de cuño puquina en la forma de mallqu pronunciado como mañqo. El nombre persistió como un préstamo del puquina al aimara y al quechua con denominaciones parecidas, pero con el mismo sentido. Según nuestro entender el nombre es de uso general entre quechua, aimara y puquina hablantes desde la época Tiahuanaco. Conocido y aplicado en la costa peruana para reconocer el cargo del curaca principal.

Las fuentes históricas y lexicográficas permiten relacionar el nombre con la función de conductor del clan y principal de las familias que lo conforman. Tanto en idioma quechua como aimara se conservó el registro con voces parecidas, pero con el mismo sentir.

El nombre Manco fue para designar al jefe principal del clan en tiempos primigenios y con el tiempo se fue expandiendo el significado para expresar la casa real y la majestad del rey.

4. Referencias

Busto, J. A. (1981). Perú incaico. 3ra. Ed. L. Studium, Lima, Perú.

Cerrón, Palomino, R. (2013) Las lenguas de los incas: el puquina el aimara y el quechua. Peter Lang, Frankfurt am Main, Alemania.

Cerrón, Palomino, R. (2016). El lenguaje como hermenéutica en la comprensión del pasado: a propósito del puquina en la génesis del imperio incaico. Diálogo Andino N° 49, páginas 11-27. Obtenido de: https://scielo.conicyt. cl/scielo.php? script=sci_arttext&pid=S0719-26812016000100004&lng= es&nrm=iso.

De Molina, C. (1573/1947). Ritos y Fábulas de los incas. Obtenido de: https://es.scribd.com/document/50568715/MOLINA-Cristobal-de-del-Cuzco-1573-1947-ritos-y-fabulas-de-los-incas.

De Sarmiento, P. de. (1572/1965). Historia de los incas. (Segunda parte de la Historia general llamada Indica). Obtenido de: https://es. Scribd. com/document/50568767/SARMIENTO-DE-GAMBOA-Pedro-1572-1965-Historia-de-los-incas-Segunda-parte-de-la-Historia-Ge neral-Llamada-Indica.

Espinoza, M. (1973). Topónimos quechuas del Perú. Edición económica, Lima, Perú.

Garcilaso de la Vega, I. (1985). Comentarios Reales de los Incas. (Banco de Crédito del Perú, Ed.) Lima, Perú.

Gonçález Holguín, D. (1608) Vocabulario de la Lengva General de todo el Perv llamada Lengva Qquichua o del Inca. Universidad Mayor de San Marcos. Lima, Perú.

Guamán Poma, P. (2011). Nueva Crónica y Buen Gobierno. (1ra ed.). Lima: Ediciones Ebisa.

Murúa, F. M. (2001). Historia general del Perú (2da. ed.). España: Manuel Ballesteros Gaibrois.

Pachacuti Yamqui, S. J. (1993). Relación de antigüedades deste Reyno del Pirú. (Con edición facsimilar del códice de Madrid. Edición de César Itier, estudio y comentario histórico de Pierre Duviols, estudio, comentario lingüistico y edición de César Itier ed.). Madrid, España: Instituto Francés de Estudios Andinos – Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de Las Casas.

Rostworowski, M. (2014). Estructuras Andinas del Poder – Ideología Religiosa y Política. Lima, Perú: Instituto de Estudios Peruanos.

Sáenz, O. (2021). La historia de Viracocha. (1ra. ed.) Lima, Perú.

Ayar CACHI: ¿El SIGNIFICADO OCULTO de su NOMBRE?

Ayar CACHI: ¿El SIGNIFICADO OCULTO de su NOMBRE?

Ayar Cachi es el nombre de uno de los cuatro hermanos Ayar de la leyenda incaica, acompañó en tiempos primordiales a Ayar Manco (después Manco Cápac) cuando los integrantes del ayllu o familias aún no tenían connotación de aldea, sino de un clan errante a la búsqueda de tierras fértiles.

Cachi, en quechua, significa “sal”; sin embargo, esta traducción resulta impropia para explicar el personaje, pues no guarda relación evidente con su función histórica o con el contexto mítico de la leyenda. Investigaciones lingüísticas modernas señalan que la traducción quechua desvirtúa el significado y relacionan el nombre con el idioma aimara y un significado distinto.

En este post queremos esclarecer cuál fue el verdadero sentido del nombre Cachi.

Índice

1. Ayar Cachi: reseña mítica

Cuenta la leyenda que Ayar Cachi y sus hermanos irrumpieron en el mundo Incaico desde la Ventana Real o Cápac T’tocco, la cueva sagrada del cerro Tampu T’tocco. Según la tradición vinculada a Viracocha, su aparición tuvo lugar después del primer amanecer del Sol.

La leyenda narra que eran cuatro hermanos acompañados por sus cuatro hermanas y esposas. Durante la caminata, uno de los hermanos, el más fuerte de todos, de nombre Ayar Cachi, que quiere decir Sal, andaba alardeando de su gran fortaleza ante la mirada preocupada de sus hermanos.

Llevaba consigo una huaraca, una poderosa honda con la que lanzaba enormes piedras contra los cerros. Cada proyectil derribaba las montañas y abría profundas quebradas a su paso. Así avanzaba por el territorio, entregado a sus diabluras y crueldades: arrojaba piedras, desgajaba cerros y abría despeñaderos allí donde dirigía su fuerza.

La actitud del Ayar Cachi causó celos y preocupó a los otros tres hermanos, quienes pactan una reunión secreta para deshacerse de su compañía. Llegaron a temer que en un futuro cercano los sujetara bajo su mando, de modo que en dicho encuentro tramaron una treta sutil y convocaron a Ayar Cachi y le dijeron:

“Hermano, debes saber que olvidamos en Cápac T´tocco, unos vasos de oro o topacusi y algunas semillas, así como nuestra principal insignia de señores o cetro o suntur paucar. Conviene, por el bien de todos, que vuelvas allá y los traigas”.

Ayar Cachi se negó inicialmente, pero su hermana Mama Huaco lo reprendió severamente y, ante la insistencia de las otras hermanas, asintió.

Ayar Cachi resulta persuadido y regresa a la cueva en búsqueda del encargo. Pero no fue solo: los hermanos designaron a Tambochacay (nombre tenebroso; significa el tambo de la noche) como compañero comisionándole eliminar al hermano pendenciero.

Con opuesto cometido, partieron ambos.

Cuando llegaron a Tampu T´tocco, Ayar Cachi ingresó a la cueva y Tambochacay bloqueó la entrada con una peña colosal para evitar cualquier posible fuga.

No pasó mucho tiempo para que Ayar Cachi hallase la salida taponada, entendiera la traición de Tambochacay y quisiera vengarse. Secuestrado por su furia, puso toda la fuerza en la roca y con vigorosos gritos hizo temblar el monte; aun así, no logró salir.

Dando por segura su muerte, vociferó con todo el ímpetu:

“Tú, traidor, que tanto mal me has hecho, ¿piensas llevar las nuevas de mi mortal carcelería? ¡Pues no sucederá así! ¡Por tu traición, quedaras ahí, convertido en piedra!”.

Dicho esto, Tambochacay quedó convertido en piedra a un lado de la cueva Cápac T´tocco.

Hasta aquí la historia de Ayar Cachi (si deseas conocer la leyenda has clic aquí).

Analicemos que quiere decir su nombre: Cachi.

2. Significado del nombre Ayar Cachi

Los estudios lingüísticos de Cerrón Palomino (2013) cuestionan el significado que tradicionalmente se ha atribuido al vocablo cachi como «sal», considerándolo impropio y desvirtuado. En su lugar, propone relacionarlo con el puquinismo cachi, registrado por Ludovico Bertonio en su vocabulario aimara, donde adquiere el significado de «cerco». Esta voz tendría su equivalente en quechua en kallanqa, «cerco, aposento, corral».

Cerrón señala que la raíz kachi ha perdurado en el aimara moderno y que también se conserva en la toponimia del altiplano. Aparece, por ejemplo, en expresiones como hacha cachi, «cerco grande»; sopo cachi, «cerco de leña»; y cachi callanca, «corral para apartarle».

Pero ¿qué relación existe entre el significado de «cerco» y Ayar Cachi? Cerrón establece el vínculo a partir del episodio en que Ayar Cachi es encerrado en la cueva de origen, interpretando este confinamiento como un «cerco tapiado» —sic—, una suerte de verja natural que lo mantiene recluido y de la cual derivaría el significado de su nombre.

Sin embargo, esta asociación plantea un problema: el vínculo que establece Cerrón se apoya fundamentalmente en una asociación simbólica entre el cerco y el encierro, pero no desarrolla el fundamento mítico que permitiría comprender esa relación. El relato no establece que Ayar Cachi reciba ese nombre por haber sido encerrado, ni que «cerco» constituya la razón de su denominación.

3. Fundamento mítico que avala el significado de Ayar Cachi

La presunción de R. Cerrón Palomino no resulta apresurada, pero, a nuestro juicio, requiere un fundamento mítico que permita explicar la relación entre «cerco» y Ayar Cachi. Ese sustento podemos encontrarlo en el mito de Viracocha. Sáenz, O. (2021a; 2021b) propone que Ayar Cachi constituye el símil terrenal del tercer hijo de Viracocha, llamado Tawapaka. El nombre Tawapaka alude al «cuarto (Sol) oculto, escondido o secreto». En el mito de Viracocha, Tawapaka simboliza el Sol oscuro: el astro que ingresa en las tinieblas y representa su muerte.

La correspondencia se hace evidente al comparar a Tawapaka con Ayar Cachi: uno representa un Sol oscuro en el ámbito celeste; el otro, un hermano terrenal inclinado a las acciones destructivas. Ambos ingresan en la oscuridad: Tawapaka, en el ocaso del Sol; Ayar Cachi, en la oscuridad de la cueva. Y en la concepción religiosa que estamos examinando, la oscuridad aparece asociada al tránsito hacia la muerte.

Desde esta perspectiva, Ayar Cachi reproduce en el mundo terrenal el destino mítico de Tawapaka en el mundo celestial. Su confinamiento en la cueva constituye la correspondencia terrestre del Sol que desaparece en las tinieblas. Allí queda encerrado, rodeado por un cerco de piedra que lo mantiene apartado del mundo.

Es precisamente en este punto donde la propuesta lingüística de Cerrón Palomino adquiere una dimensión mítica: cachi, entendido como «cerco», encontraría en el episodio del encierro de Ayar Cachi un posible fundamento dentro de la propia estructura del mito. La cueva no sería solamente el lugar donde el personaje queda apresado, sino la representación de un cerco pétreo que lo separa del mundo de los vivos. Así, el nombre Cachi podría conservar la huella de ese confinamiento y de la oscuridad en la que Ayar Cachi encuentra su destino.

4. Conclusión

El nombre de Ayar Cachi está ligado a la suerte del cuarto sol o Tawapaka, sol maligno y oscuro que simboliza la muerte, la traducción como el Cercado Ayar simboliza su reclusión y muerte en una cueva oscura y sin salida.

5. Referencias

Cerrón, Palomino, R. (2013) Las lenguas de los incas: el puquina el aimara y el quechua. Peter Lang, Frankfurt am Main, Alemania.

Cerrón, Palomino, R. (2014). ¿De dónde viene el nombre quechua?. Obtenido de: https://puntoedu.pucp.edu.pe/videos/de-donde-viene-el-nombre -quechua/.

Cerrón, Palomino, R. (2015). Conferencia en el Teatro Municipal de Puno. Realizada el 13 de febrero del 2015. Video de Pavha Kuti Obtenido de: https://www.youtube.com/watch?v=XhT cxSzcsHY.

Cerrón, Palomino, R. (2016). El lenguaje como hermenéutica en la comprensión del pasado: a propósito del puquina en la génesis del imperio incaico. Diálogo Andino N° 49, páginas 11-27. Obtenido de: https://scielo.conicyt. cl/scielo.php? script=sci_arttext&pid=S0719-26812016000100004 &lng=es&nrm=iso.

De Sarmiento, P. (1965 [1572]). Historia de los Incas (Segunda parte de la Historia general Llamada Indica). Obtenido de https://es.scribd.com/documen t/50568767/SARMIENTO-DE-GAMBOA-Pedro-1572-1965-Hist oria-de-los-Incas-Segunda-parte-de-la-Historia-General-Llamada-Indica.

Sáenz, O. (2021a). El mito de Viracocha. (1ra. ed.) Lima, Perú.

Sáenz, O. (2021b). Viracocha el sol de soles. (1ra ed.) Lima, Perú.

Ayar AUCA: ¿GUERRERO o algo más?

Ayar AUCA: ¿GUERRERO o algo más?

Ayar Auca es el nombre de uno de los cuatro hermanos de la leyenda de estos hermanos (ver aquí), acompaña a Manco Cápac desde los tiempos del éxodo de Tiahuanaco. Es un caudillo del grupo familiar o ayllu que se hallan en nomadismo constante, tiene protagonismo en los inicios míticos de los incas cuando aún no se vislumbra al grupo familiar ni siquiera como una aldea establecida.

Su nombre Auca en el idioma quechua lo define como un guerrero, sin embargo, investigaciones lingüísticas modernas relacionan el nombre con el idioma puquina y un significado distinto.

En este post esclarecemos cuál puede ser el real significado del nombre Ayar Auca.

Índice

1. Ayar Auca: reseña mítica

Ayar Auca asoma al mundo andino por la cueva real o principal (Cápac T´tocco) del cerro Tampu T´tocco en Pacaric Tampu. En sus peripecias, acompaña a Manco Cápac hasta descubrir las fértiles tierras cusqueñas. Su quehacer en la leyenda hubiera pasado desapercibido de no ser por un par de relatos fabulosos:

1) En uno, por obra de la nada le nacen alas y pudo volar,

2) En el otro, previo a la usurpación de tierras, Manco Cápac se hallaba en Matagua y observó a lo lejos que, en el territorio deseado (cuzqueño) había un enorme mojón y quiso tomarlo en posesión como lindero del reino. Para consumar los límites del despojo envió a Ayar Auca con el fin de adjudicar el lugar. Ayar Auca alzó raudo vuelo y llegó a su destino y después de sentarse en el mojón de posesión quedó convertido en una piedra. El sitio donde tomó pertenencia tiene una larga historia, es allí donde Manco Cápac funda el Cuzco y edifica el famoso templo que en sus inicios se denominó Inticancha.

Así de corta es la historia de Ayar Auca.

2. Significado del nombre de Ayar Auca

Lo singular en Ayar Auca es el nombre que posee, Cerrón-Palomino, R. (2013) (2016) dice que por traducción quechua, quiere decir Ayar el Guerrero, pero, ningún relato de la leyenda expresa el contexto bélico donde pone en relieve su actuar como tal.

La contradicción indica que estamos ante un caso peculiar de una interpretación del nombre carente de apoyo histórico-mítico que lo justifique, error inducido por traducir permanentemente vocablos en el idioma quechua, sin tomar en cuenta el idioma aimara ni el puquina.

Garcilaso de la Vega nombra a Ayar Auca como Ayar Sauca y le atribuye el significado de «el alegre y feliz». Un significado difícil de sostener, pues parece responder a una interpretación simplista de la leyenda de los hermanos Ayar, en la que el escritor Inca deduce el sentido del nombre a partir de las características que atribuye al personaje dentro del relato.

El aimarista Ludovico Bertonio registra sauca pirca con el sentido de «pared muy alta» o «grande», y también hauquipatha, que traduce como «plaza grande». En este último término puede aislarse la raíz hauqui, susceptible de relacionarse con hauca y, por analogía fonética, con sauca. Estas formas podrían constituir testimonios de la incorporación al aimara de la voz puquina chawkwa, cuyo significado sería «grande».

A partir de este fundamento, auca podría entenderse como una voz de origen puquina, posteriormente asimilada al vocabulario aimara y transformada en otras formas quechuas, entre ellas auca y sauca. Esta evolución lingüística habría contribuido a generar la confusión en la interpretación de Garcilaso. En consecuencia, para este caso, Ayar Auca podría significar «Ayar el Mayor», en lugar de «Ayar el alegre y feliz».

Lejos de aclarar el significado del nombre, la interpretación de Ayar Auca como «Ayar el Mayor» introduce una nueva dificultad, pues, según la propia estructura de la leyenda, el hermano mayor y superior de todos es Ayar Manco. Cerrón-Palomino plantea que Ayar Auca se encuentra en contraposición con Ayar Uchu, cuyo nombre propone interpretar como «Ayar el Menor». Sin embargo, esta oposición entre Mayor y Menor no aparece explícitamente sustentada en el relato mítico ni el lingüista ofrece un fundamento histórico o mítico que explique por qué Ayar Auca habría de ocupar la posición de «Mayor».

3. Base histórico-mítica que avala el significado de Ayar Auca

Un posible sustento que engrana con la tesis de Cerrón, la hallamos en la crónica del padre Bernabé Cobo (citado en Busto, J.A. 1981: 290-291), narra que los incas fabricaron tres esculturas porque una vez vieron en el cielo tres soles.

La narración de los tres soles no es fabulosa ni disparatada, durante la dinastía del Alto Cuzco, los incas veneraban al Sol representado bajo la forma de una trinidad solar: la principal figura del Sol tuvo por nombre Apu Inti o Señor Sol, la siguiente Churi Inti o Sol Hijo, por último, Inti Huauque o Hermano Sol.

Sáenz, O. (2021a) (2021b) revela que las representaciones solares descritas por Bernabé Cobo corresponden con el sol al amanecer (Sol Hijo), sol en lo alto (Señor Sol) y sol del ocaso (Hermano Sol). También observa que, en los inicios del incanato, durante el gobierno del Bajo Cuzco veneraban tres soles que conforman una familia y son nombrados como: Viracocha (Padre), Ymaymana (Hijo) y Tokapu (Hijo) que son: sol al amanecer (Ymaymana), sol en lo alto (Viracocha) y sol del ocaso (Tokapu).

Aplicando el conocimiento anterior a la tesis de R. Cerrón: Ayar Uchu o Ayar el Menor es equivalente del sol al amanecer, es el sol que nace, por esa razón, es el menor; en contraposición, Ayar Auca o Ayar el Mayor es el semejante del sol en el ocaso o poniente (decae); queda Ayar Manco que cumple función análoga a la de Viracocha (el Padre) y que representa el sol en lo alto. El principio de periodización: nace, crece y decae calza de forma precisa con la tesis de R. Cerrón.

4. Conclusión

En base a los argumentos expuestos, concluimos lo siguiente: el nombre de Ayar el Mayor o Ayar Auca del mito representa el símil terrenal del sol en el ocaso y equivale en la historia religiosa incaica al Hermano Sol (Ayar Auca). En la historia mítica semeja a uno de los hijos de Viracocha de nombre Tokapu que junto con su hermano Ymaymana forman una trinidad solar. Ayar Manco (el señor a cargo del ayllu) en el plano terrenal simula ser Viracocha (el padre).

5. Referencias

Busto, J. A. (1981). Perú incaico. (3ra. ed.). (L. Studium, Ed.) Lima, Perú.

Cerrón, Palomino, R. (2013) Las lenguas de los incas: el puquina el aimara y el quechua. Peter Lang, Frankfurt am Main, Alemania.

Cerrón, Palomino, R. (2016). El lenguaje como hermenéutica en la comprensión del pasado: a propósito del puquina en la génesis del imperio incaico. Diálogo Andino N° 49, páginas 11-27. Obtenido de: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script =sci_arttext&pid=S0719-26812016000100004&lng=es&nrm =iso.

Garcilaso de la Vega, I. (1985). Comentarios reales de los Incas. Lima, Perú: Fondo Editorial Banco de Crédito del Perú.

González Holguin, D. (1608). Vocavulario de la lengva general de todo el Perv llamada lengva qquichua o del Inca. Obtenido de: http://www.letras.ufmg.br/padrao_cms/documentos/profs/romulo/VocabvlarioQqichuaDeHolguin1607.pdf.

Sáenz, O. (2021b). Viracocha el sol de soles. (1ra ed.) Lima, Perú.

Sáenz, O. (2021c). La historia de Viracocha (1ra ed.) Lima, Perú.

GARCILASO: ¿Por qué ESFUMÓ al dios VIRACOCHA?

GARCILASO: ¿Por qué ESFUMÓ al dios VIRACOCHA?

El relato de Garcilaso no reconoce a Viracocha como una deidad propia de los incas y, en varios aspectos, se aparta de las versiones transmitidas por otros cronistas. El Inca escritor atribuye esta confusión al desconocimiento de la lengua quechua por parte de indígenas y españoles cuando se refieren al nombre y a la naturaleza de Viracocha. Sin embargo, detrás de su explicación parece existir una razón más profunda: determinados motivos llevan a Garcilaso a negar o desdibujar deliberadamente la identidad y naturaleza de Viracocha como dios incaico.

Los Comentarios Reales presentan así una historia de Viracocha diferente de la que encontramos en otros testimonios. Con notable destreza literaria, Garcilaso no solo omite reconocerlo como una deidad incaica, sino que descalifica su carácter divino al referirlo como “una fantasma” (sic), mientras introduce a Pachacámac como una divinidad vinculada al mundo religioso de los incas.

¿Por qué Garcilaso construye una versión tan diferente? ¿Qué razones lo llevan a apartarse de los demás cronistas y a negar a una deidad que otros testimonios sí reconocen? En este post analizamos los motivos que podrían explicar por qué Garcilaso no acepta a Viracocha como dios de los incas.

Índice

1. Garcilaso no admite al dios Viracocha

Llama especialmente nuestra atención que Garcilaso de la Vega, I. (1985: 48-199) se muestre reticente a aceptar determinados aspectos relacionados con Viracocha. Un ejemplo significativo aparece cuando analiza la expresión Tici Viracocha, atribuida a los indígenas en sus referencias a los españoles. Al respecto, señala:

“Los indios no saben de suyo o no usan dar la relación destas cosas con la propria significación y declaración de los vocablos, viendo que los cristianos españoles las abominan todas por ser cosas del demonio, y los españoles tampoco advierten en pedir la noticia dellas con llaneza, antes las confirman por cosas diabólicas como las imaginan. Y también lo causa el no saber de fundamento la lengua general de los Incas para ver y entender la deducción y composición y propria significación de las semejantes dicciones. Y por esto en sus historias dan otro nombre a Dios, que es Tici Viracocha, que yo no sé qué signifique ni ellos tampoco”.

De esta afirmación podemos extraer varios elementos que ayudan a comprender la posición de Garcilaso frente a Viracocha:

Los indígenas no transmiten con precisión el significado original de las voces quechuas.
Los españoles interpretan las explicaciones indígenas desde una perspectiva religiosa que las asocia con el demonio.
Los españoles tampoco conocen suficientemente la lengua general de los incas como para comprender la composición y el significado de determinadas expresiones.
Las crónicas españolas identifican a Tici Viracocha como dios incaico, interpretación que Garcilaso cuestiona al declarar expresamente que no sabe qué significa la expresión, ni tampoco los propios indígenas.

Aquí surge una contradicción que merece nuestra atención. Garcilaso cuestiona a los indígenas por no proporcionar el verdadero significado de las voces quechuas y reprocha a los españoles su deficiente comprensión de la lengua. Sin embargo, él mismo reconoce desconocer qué significa Tici Viracocha. ¿Cómo puede Garcilaso cuestionar la interpretación de indígenas y españoles sobre Tici Viracocha si él mismo declara desconocer su significado?

Entonces, ¿debemos aceptar sin más su explicación? ¿Es realmente el desconocimiento del quechua la razón por la que Viracocha aparece identificado como dios en las crónicas? ¿O existe detrás de la interpretación de Garcilaso una razón más profunda?

La cuestión resulta todavía más inquietante: si Garcilaso desconoce el significado de Tici Viracocha, ¿por qué se muestra tan seguro al cuestionar su identificación como divinidad?

Tal vez el problema no se encuentre únicamente en una supuesta confusión lingüística. Quizá Garcilaso tenga razones que lo llevan a no reconocer a Viracocha como dios de los incas.

Es precisamente esta contradicción la que analizaremos: ¿Garcilaso realmente desconocía el significado de Viracocha o existían otros motivos para negar su identidad y naturaleza como dios incaico?

2. La fuente de Garcilaso: Cieza de León

En Cieza de León, P. (2005: Parte 2, Cap. V, 305-308) hallamos la respuesta a la opinión de Garcilaso contra los españoles, sus comentarios son en base a Cieza, que es un cronista probo, pero con omisiones en sus relatos, él dice:

“REÍDOME de lo que tengo escrito de estos indios, yo cuento en mi escritura lo que ellos a mí contaron por la suya y antes quito muchas cosas que añadir una tan sola”. Ibid. (2005: Parte 2, Cap. VIII, 315).

Cieza omite sucesos incaicos, no capta la esencia de la cultura incaica, por eso, suprime lo que no entiende y mutila sucesos de Viracocha. Además, tiene vicios de redacción, escribe mal las palabras quechuas, redacta vocablos impropios del habla nativo, por esta razón, no aprendió el idioma como algunos de sus colegas.

Sáenz, O. (2021a) expresa que Cieza descartó abundantes datos por considerarlo ficción o no entenderlos y es la explicación de omitir sucesos vinculados a Viracocha, que aparecen en los relatos de sus colegas. Cieza es la principal fuente para la crítica de Garcilaso en este relato. Y tal vez, por ello Garcilaso no acepta al dios Viracocha.

El inca escritor se educó en el seno de una familia real cusqueña, sin embargo, ignora el significado de Tici Viracocha. Nombre que obtiene de la crónica de Cieza cuando dice:

“[…] Generalmente le nombraban en la mayor parte Ticiviracocha […]” Ibid. (2005: Parte 2, Cap. V, 305).

En otro pasaje dice Cieza:

[…] y aunque por fama que tiene de lo pasado cuentan esto que escribo de Ticiviracocha […]” Ibid. (2005: Parte 2, Cap. V, 306).

Es evidente que Garcilaso desconoce los apelativos del dios Viracocha, piensa que el significado fue alterado por la lengua usada en otras provincias.

3. Pachacámac ¿Fue un dios de los incas?

Según Garcilaso de la Vega (1985: 47, 51), los incas adoraban principalmente a dos dioses: el Sol y Pachacámac. Incluso sostiene que se dispuso difundir por el imperio el culto a Pachacámac como supremo dios, mientras que el Sol era venerado por las bondades que otorgaba a los hombres.

Pero ¿quién era Pachacámac y qué significa realmente su nombre?

Garcilaso ofrece la siguiente interpretación:

“[…] es nombre compuesto de Pacha que es mundo universo, y de Cámac, participio de presente del verbo cama, que es animar, el cual verbo se deduce el nombre cama, que es ánima. Pachacámac quiere dezir el que da ánima al mundo universo y en todo su propria y entera significación quiere dezir el que haze con el universo lo que el ánima con el cuerpo”. Ibid. (1985: 47).

La traducción de Garcilaso está claramente cristianizada: introduce la noción de “ánima”, un concepto ajeno a la concepción religiosa incaica: la traducción de Garcilaso introduce una categoría conceptual cristiana al interpretar cámac como “ánima” y establecer una analogía entre el alma y el cuerpo. Sin embargo, esta interpretación no corresponde a una concepción propia de la religión incaica.

Más interesante aún resulta comparar la traducción de Garcilaso con la que ofrece Pedro Cieza de León (2005: Parte 1, cap. LXXII), a quien el propio Garcilaso cita:

“El nombre deste demonio [Pachacámac] quería dezir hazedor del mundo porque Cama quiere dezir hazedor y Pacha mundo”.

Para Garcilaso, esta interpretación de Cieza es errónea. Sostiene que cámac no significa “hacer” y que el verbo correspondiente a “hacer” sería rura. De esta manera, cuestiona la traducción de Cieza y considera que de ella se deriva una interpretación inexacta del nombre Pachacámac.

Aquí surge una cuestión particularmente significativa. Garcilaso, natural del Cuzco y educado por sus parientes indígenas, cuestiona la interpretación de un cronista español por no comprender adecuadamente la lengua quechua. Sin embargo, al mismo tiempo, acepta a Pachacámac (dios costeño) como una de las principales divinidades de los incas y lo presenta incluso como su dios supremo.

Esta posición contrasta con los testimonios de cronistas como Juan de Betanzos, Pedro Sarmiento de Gamboa y Cristóbal de Molina, cuyas narraciones relacionan a Viracocha y al Sol con las principales divinidades del incanato. Desde otra perspectiva, Sáenz (2021a) cuestiona la interpretación de Garcilaso y plantea el reconocimiento de Viracocha como deidad principal del Bajo Cuzco, mientras que el Sol —creación de Viracocha— correspondería al ámbito sagrado del Alto Cuzco.

La contradicción resulta difícil de ignorar: Garcilaso no admite a Viracocha como dios incaico, desvirtúa el relato indígena y critica, erróneamente, la interpretación de Cieza. Sin embargo, acepta a Pachacámac como dios de los incas sin aportar fundamentos suficientes que sustenten esa posición.

¿Por qué, entonces, Garcilaso no reconoce a Viracocha como dios incaico? ¿Por qué desacredita las referencias a Viracocha y, en cambio, concede a Pachacámac un lugar central en la religión de los incas?

La cuestión no parece reducirse a un simple problema de traducción. Garcilaso no solo ofrece una interpretación diferente de las fuentes indígenas: construye un relato en el que Viracocha pierde su condición de divinidad incaica, mientras Pachacámac ocupa el lugar que otros cronistas atribuyen a Viracocha.

Por ello, más que aceptar sin cuestionamiento la versión de Garcilaso, debemos preguntarnos qué razones pudieron llevarlo a apartarse de una tradición que vinculaba a Viracocha con la divinidad suprema de los incas. ¿Se trata realmente de un problema lingüístico o existen otros motivos detrás de su interpretación?

4. Garcilaso dice que el dios Viracocha es un fantasma

En otro pasaje, Garcilaso califica a Viracocha como un fantasma Ibid. (1985: 51) aparecido a un príncipe inca, y hasta lo presenta como hijo del sol, humillando su deidad como también el estatus de dios creador. Culpa de la confusión a los españoles que otorgan muchos dioses a los incas, por no saber dividir los tiempos y las idolatrías de una primera edad (bárbara) respecto a una segunda (incaica). Garcilaso divide en dos edades el origen de los incas en la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo (ver enlace aquí).

El inca escritor conoce lo narrado con respecto a Viracocha por Pedro Cieza de León quien lo nombra como el Hacedor, pero, por motivos ocultos ignora y omite el mito. Para él, Viracocha nunca fue un dios principal ni el dios de mayor veneración de los incas.

Al respecto, expresa lo siguiente:

“Este es el dios fantástico Viracocha que algunos historiadores dizen que los indios tuvieron por dios principal y de mayor veneración que el sol, siendo falsa relación y adulación que los indios hacen, por lisonjearlos, diciendo que les dieron el nombre de su más principal dios. Lo cierto es que no tuvieron dios más principal que el sol (sino fue Pachacamac, dios no conocido), antes, por dar deidad a los españoles, dezían a los principios que eran hijos del sol, como lo dixeron de la fantasma Viraqocha”. Garcilaso de la Vega, I. (1985: 199).

La cita ilustra que Garcilaso no acepta al dios Viracocha como deidad inca. Por este motivo, omite a la deidad y origina que sus aportes al mito de Viracocha, sean breves, escasos y dudosos.

5. Garcilaso de la Vega ¿Posee información del dios Viracocha?

Radicando en España, Garcilaso recibe noticias de un amigo de infancia: Diego de Alcobaza, quien le proporciona datos de la cultura Tiahuanaco. La carta resalta un lugar de nombre Chucuito, donde halló muchas ruinas arcaicas y monumentos admirables. Indagando sus orígenes, le relataron que el lugar fue consagrado al Hacedor. Las noticias de Alcobaza ―que constan en los Comentarios Reales― confirman que Garcilaso está informado del dios Viracocha, sin embargo, insiste en no considerarlo como dios del panteón incaico.

Es difícil juzgar el pensamiento de Garcilaso: unas veces mancilla las crónicas de sus colegas, a pesar de mencionarlos y citarlos en sus relatos, por ejemplo, nombra a: Blas Valera, Pedro Cieza de León, Francisco López de Gómara, Agustín de Zárate etc. Demuestra así, poseer conocimiento de los contenidos de algunos cronistas. Curiosamente, no menciona a los cronistas tempranos como: Sarmiento de Gamboa, Juan Diez de Betanzos, Cristóbal de Molina, en cuyas crónicas relatan sucesos relevantes de Viracocha. De manera deliberada Garcilaso se inclina por cronistas que poco o nada aportan al conocimiento de Viracocha. Podemos presumir que Garcilaso no tolera al dios Viracocha por ignorar las fuentes tempranas que refieren al dios.

Es contraria su actitud cuando escribe acerca del Sol, lo considera como dios incaico.

¿Quizá Garcilaso siente simpatía por el sol?

Su estilo narrativo, es convincente, invita a pensar que puede tener razón en sus dichos: su soltura al escribir confunde al lector; su pluma excelsa le permite crear, recrear y suprimir escenarios. Se comporta como un literato, no parece un historiador.

En general, Garcilaso omite sucesos relacionados con el dios Viracocha, que estimula a alentar una conducta adusta hacia él.

6. Los odios de Garcilaso de la Vega

María Rostworowski, explica el extraño proceder de Garcilaso en esta cita:

“Toda esta acumulación de rencores y odios, aumentados por la quema de la momia de Túpac Yupanqui, y por el ensañamiento de los generales de Atahuallpa en Huáscar y sus deudos, afectaron profundamente a Garcilaso y lo impulsaron a trastocar los sucesos”. Rostworowski, M. (1988: 58).

¿Cuál es la razón del odio acumulado en Garcilaso? ¿Cuál es la naturaleza de su relación con Viracocha?

Para deducir la actitud de Garcilaso debemos remitirnos a su madre: Chimpu Ocllo, dama de alcurnia, hija de Huallpa Túpac y de la palla o princesa Cusi Chimpu, nieta de Túpac Inca Yupanqui y sobrina del inca Huayna Cápac.

Una posible respuesta es la dinastía familiar o panaca. La familia de Garcilaso pertenece al Cuzco Alto, estirpe cuyo dios principal es el Inti o Sol. Por el contrario, las panacas del Cuzco Bajo adoraban a Viracocha, posiblemente por esa razón, Garcilaso no acepta al dios Viracocha: su familia materna rinde culto solar. La fuente en que basó su crónica fue materna, por lo tanto, sus relatos son del Cuzco Alto.

Otra razón del odio de Garcilaso es saber que el peor castigo para un indígena es la destrucción del cuerpo, hecho ocurrido a Túpac Inca Yupanqui, pariente de Garcilaso. Según la creencia indígena, la destrucción del cuerpo origina la muerte eterna, la no presencia, el no volver a renacer, es decir, la desaparición total.

¿Será posible que Garcilaso tome partido en este conflicto religioso de panacas? Garcilaso se crio entre el cristianismo cuya religión es monoteísta y su estirpe incaica que rinde culto al Inti o Sol.

7. Conclusión

1) Garcilaso es católico, pero en su crónica tiene mucha afinidad y simpatía cuando menciona al Sol. El Sol fue el dios de su madre, dios que siempre acepta y trata muy bien en sus relatos; además, el Sol tuvo en su tiempo mayor supremacía que Viracocha. Observando algunos cuadros de Garcilaso, notamos que porta un collar del cual pende un enorme sol. Podemos deducir que Garcilaso tiene mucha afinidad con la idolatría solar de su madre. Contrario a lo anterior no reconoce al dios Viracocha

2) Causa perplejidad cuando Garcilaso omite y desliza errores cuando refiere al dios Viracocha. En los Comentarios Reales de los Incas se aprecia un sentimiento grato hacia al Sol y embarazoso hacia Viracocha.

3) Un error garrafal de Garcilaso es incluir a Pachacámac como un dios principal de los incas, en este caso pierde la narración histórica y sobresale como un cultivador de la narración épica.

4) El cronista arrastra un cúmulo de problemas que lo hacen vivir en un constante conflicto con sus escritos: no era español ni tampoco indígena, sino mestizo. Garcilaso vivía en un país donde el mestizo ocupaba una de las más bajas jerarquías de la escala social. Pero, ello no explica por qué Garcilaso convierte en fantasma al dios Viracocha.

5) En síntesis: advertimos en la crónica de Garcilaso la aceptación hacia la deidad del Sol, dios de sus antepasados; muy por el contrario, lanza sus dicterios contra los cronistas íberos y también contra los indígenas, tratando de quitarles credibilidad cuando se refieren a Viracocha.

8. Referencias

Cieza de León, P. (2005). Crónica del Perú el señorío de los incas. Caracas, Venezuela: Fundación Biblioteca Ayacucho. Obtenido de http:// www. biblioteca.org .ar/libros/211665.pdf

Garcilaso de la Vega, I. (1985). Comentarios reales de los incas. Lima, Perú: Fondo Editorial Banco de Crédito del Perú.

Rostworowski, M. (1988). Historia del Tawantinsuyo (3ra. ed.). Lima, Perú: Instituto de Estudios Peruanos.

Sáenz, O. (2021). El mito de Viracocha. 1ra Edición. Lima, Perú.

Los hermanos Ayar: El MISTERIO DEL ORIGEN de los incas

Los hermanos Ayar: El MISTERIO DEL ORIGEN de los incas

La leyenda de los hermanos Ayar narra cómo aparecieron los incas en el mundo andino. Son las vicisitudes ocurridas a cuatro parejas de hermanos desde sus orígenes míticos en el lago Titicaca hasta encontrar la tierra fértil donde se desarrollen sus ayllus o familias.

El entorno mítico se desarrolla en un imperio moribundo de nombre Tiahuanaco (más información aquí), cultura longeva que se encuentra en caos y pronta a desaparecer por un éxodo masivo cuyas causas se ignoran. En la confusión, aparece un líder de nombre Ayar Manco acompañado de su hermana y esposa Mama Ocllo y sus seis hermanos al mando de una familia conformada por un clan numeroso que están dispuestos a echar suerte en territorios lejanos.

El camino para llegar a tierras ignotas está sujeto a pasajes míticos con genuino sentir incaico. En este post relatamos los sucesos ocurridos a los hermanos Ayar al encuentro de su destino final.

Índice

1. El mito y la leyenda: sentido histórico

La historia del origen de los hermanos Ayar se divulga de forma tradicional mediante la narración de sucesos fantásticos. La procedencia de los incas se acopió a través de relatos fabulosos y, por eso mismo, poco creíbles.

En concreto, la leyenda de los hermanos Ayar cumple el rol de recordar acontecimientos del pasado y es una fuente de sabiduría que describe la travesía de los hermanos buscando tierras fértiles; sin embargo, también es una leyenda con sucesos plagados de fantasía que dificultan su comprensión, quizá por no contar con una fuente distinta para compararlo y hallar los vínculos que los unan. La naturaleza fabulosa de la leyenda no permite a los estudiosos del tema obtener razones que avalen una historia verídica que explique lo acontecido. Para comprender las enseñanzas de la leyenda que nos ocupa, en el transcurso de la narrativa lo iremos comparando con el mito del dios Viracocha.

La cuestión es:

¿Cómo interpretar la narración fantasiosa para escurrir la verdad de la leyenda? ¿Tendrá la leyenda un sentido histórico? ¿Se puede obtener un resultado cercano a la realidad?

Es un desafío que nos fuerza a ingresar en el pensamiento incaico ―ya extinguido― para sustraer la fantasía de la leyenda y extraer la historia verdadera. Por esta razón, consideramos que para comprender el mensaje oculto, debemos comparar El mito de Viracocha (ver libro aquí) con la leyenda de estos hermanos. Solo así se logra interpretar el auténtico sentir incaico, caso contrario, no captaremos el mensaje encubierto detrás de la historia usada para narrarlo.

Iniciemos el relato incaico de los hermanos Ayar:

2. Viracocha el dios creador de los hermanos Ayar

La mayoría de cronistas comienza la leyenda de los hermanos Ayar en el instante en que asoman por una de las cuevas del cerro Tampu T´tocco.

Ahora bien: ¿Cómo llegaron hasta allí? ¿De qué lugar procedían?

Las cuestiones propuestas se revelan en el mito de Viracocha: según De Molina, C. (1573 [1947]: párr. 022018), cuando el mundo se hallaba en tinieblas y el dios Viracocha concebía la segunda creación de gente en la planicie de Tiahuanaco, al mismo tiempo y de una piedra, hizo aparecer al sol, despúes  ala luna y por último a las estrellas, ordenándoles dirigirse a la isla Titicaca y desde allí ascender a los cielos o Mundo Alto incaico.

Pero, antes, el sol se aparta del grupo de luminarias y muta en la figura de un hombre resplandeciente y convoca a Ayar Manco y sus siete hermanos.

Y dirigiéndose a Ayar Manco como el hermano mayor, le dijo:

“Tú y tus descendientes habéis de ser futuros señores que sujetarán muchas naciones; ténganme por padre y jáctense de ser hijos míos debiendo reverenciarme como su padre”.

Dicho lo anterior, el sol entrega a Ayar Manco sus insignias, armas y un bastón de oro, para que, a manera de señal, lo hincase por las tierras a transitar y, en aquel lugar donde se hundiera, supiera que era el sitio destinado para fundar su reino. Después, los despidió augurándoles triunfos y buena ventura. En ese instante, Viracocha ordena al sol, luna y estrellas dirigirse al lago Titicaca para ascender a los cielos y tomar posesión del lugar que hoy ocupan. Al irrumpir el sol, se despejan las tinieblas iniciales y aparece la luz por primera vez en la tierra andina.

La etnia incaica asoma al territorio andino con la creación repentina del sol, hecho ocurrido en la isla del Sol del lago Titicaca.

3. La isla del Sol en el lago Titicaca

Así comienza la leyenda de los hermanos Ayar, con la extinta Tiahuanaco como el territorio de procedencia y la isla del Sol en el lago Titicaca, lugar de la creación de los incas.

Cabello Valboa (citado por Valcárcel, L. 1964: T.3, 244) recuerda que la isla de nombre Titicaca, ubicada en el lago del mismo nombre, es la cuna nativa de los hermanos Ayar. El padre San Nicolás ibid. (T 2, 133) dice que:

“[…] en la isla de Titicaca se construyó un templo al Sol. Fue erigido en memoria y evocando […] el principio y origen de la familia de los reyes del Cuzco. Dicha isla era tenida en gran veneración, y en ella con mayor preminencia un peñasco relacionado con el sol”.

Según el padre Ramos Gavilán ibid. (T.2, 129,130), la isla Titicaca fue un santuario y era conocida también como la isla del Sol. Cuenta Ramos que al interior había una gran peña por donde el Sol apareció por primera vez y que su fama se extendió a lugares remotos como Pasto, Quito y Chile desde donde venían en peregrinación. Dice la gente de aquel lugar que creían que en tiempos antiguos no hubo luz y sus mayores contaban que el sol apareció saliendo de dicha peña.

4. Pacaric Tampu: la paqarina de los hermanos Ayar

Los hermanos Ayar proceden de la isla del Sol en Tiahuanaco, pero ¿Cómo fue el traslado hasta Pacaric Tampu? El relato mítico lo revela, los cronistas señalan una cueva del cerro Tampu T´tocco como la paqarina (ver significado aquí) o lugar de origen de los incas, pero… ¿De qué manera llegaron hasta allí?:

Terminada la ascensión del sol, la luna y las estrellas al Mundo Alto, Viracocha ordenó a la segunda creación de gente sumirse en tierra para, a su orden, fueran a surgir por sus respectivas paqarinas, mandato que alcanza también a los hermanos Ayar, como lo confirma la crónica de De Molina, C. (1575/1947) que dice así:

“[…] y que luego en aquel instante, Manco Cápac y sus hermanos y hermanas, por mandado del Hacedor, se sumieron debajo de la tierra y vinieron a salir a la cueva de Pacari Tampu, donde se jactaban de proceder […]”. (Cap. 1, párr. 022018).

En consecuencia, los hermanos Ayar se introdujeron al interior de la tierra o Pachamama, que los albergó y después salieron a través de sus intersticios naturales por una de las cuevas del cerro Tampu T´tocco en Pacaric Tampu o el tambo del amanecer.

La travesía desde Tiahuanaco hasta Pacaric Tampu es muy extensa —570 kilómetros aproximadamente— y el mito no explica las incidencias de la comitiva durante el trayecto, todo ese tramo ha sido ignorado y perdido para siempre; solo cabe especular el posible camino.

La leyenda dice que, en el cerro Tampu T´tocco hubo tres cuevas: una de ellas nombrada como Sutic T´tocco, lugar por donde salió la etnia tampu, la otra Maras T´tocco, por donde surgió la comunidad mara y la cueva del medio o Cápac T´tocco o cueva real o principal que resultó ser la paqarina o lugar de origen de los cuatro hermanos Ayar acompañados con sus esposas y hermanas.

De esta manera, ingresa una nueva casta en el escenario andino, que nace con la creación del sol: los incas. Surgen con el cálido fulgor de la luz, quedando disuelta la oscuridad inicial revelada en el mito del dios Viracocha.

La versión de Cristóbal de Molina permite comprender la aparición de los incas en su paqarina o lugar de origen. Es así como se vincula la leyenda de los hermanos Ayar con el mito de Viracocha, de lo que inferimos lo siguiente:

1) La leyenda de los hermanos Ayar es una ramificación del mito del dios Viracocha.

2) El relato de Cristóbal de Molina el Cuzqueño coincide con el mito de Viracocha y concuerda con el pensamiento incaico que asocia los lugares de origen con las paqarinas. Lo que no poseíamos era el nexo para unir el mito con leyenda.

3) La presencia del dios Viracocha en el hecho de la aparición de los incas es innegable.

4) Cobo, B. (1653/1964: Cap. 3, párr. 062360) relata una versión similar que reprodujo de Cristóbal de Molina el Cuzqueño.

Los nombres de los hermanos fueron: Ayar Manco, Ayar Cachi, Ayar Uchu y Ayar Auca; los de sus hermanas: Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama Cura y Mama Ragua. Todos salieron ricamente ataviados: los varones, con unas mantas largas y unas camisas sin mangas tejidas con lana y muchos bordados o tokapu que, según Cieza de León, significa vestido para reyes; las mujeres, a su vez, vestían mantas y fajas repujadas en oro y transportaban mucho servicio doméstico, labrado en oro y plata, para guisar sus alimentos.

Narra Sarmiento de Gamboa que los cuatro hermanos se pusieron de acuerdo y que, con la convicción de que eran fuertes y sabios, decidieron pactar previamente las acciones que debían llevar a cabo para lograr su objetivo que era: declarar la guerra a los pueblos que no los reconocieran como señores y someterlos para apropiarse de sus tierras. Así, concertado todo, salieron de Pacaric Tampu caminaron por entre cerros y quebradas buscando las tierras fértiles.

La comitiva trae consigo la vara de oro entregada por su padre el Sol, y la hinca cada cierto tramo del camino. Su meta es permanecer en el territorio donde se hunda, dado que es la señal que indica el lugar preciso para fundar el pueblo. El relato permite intuir que la búsqueda de tierras fértiles es una de las causas del éxodo, la falta de tierras aptas para el cultivo y producción de alimentos en Tiahuanaco origina la salida de Ayar Manco y su séquito.

5. La travesía de los hermanos Ayar para llegar al Cuzco

Salieron debidamente pertrechados: portaban haciendas, servicios y armas. Ayar Manco, traslada en sus pertenencias, un ave parecida a un halcón, de nombre Indi, lo guarda en un estuche de paja. Sus familiares le temen, creen que es una huaca (ver significado aquí) o cosa sagrada o encantada.

Caminaron hasta llegar al pueblo Huaynacancha o el Patio Joven, a cuatro leguas del inexistente Cuzco, donde sembraron sus semillas y repusieron alimentos. En esta aldea, Ayar Manco se juntó con Mama Ocllo, encuentro que da lugar a su embarazo. Pero, como la tierra no eran tan fértil como deseaban y no brindaba las cosechas requeridas, decidieron reiniciar la marcha y se mudaron al valle de Tamboquirau o Cuna del Tambo, nombrado así por tratarse del lugar donde Mama Ocllo alumbró al primogénito. La comitiva se dirigió a Pallaqta, que es como decir un pueblo de paso, donde se mantuvieron por un tiempo. Sin embargo, tampoco les agradó la tierra y continuaron avanzando hasta llegar a Haysquisrro.

6. Ayar Cachi: encierro en la cueva de origen

Durante la caminata, uno de los hermanos, el más fuerte de todos, de nombre Ayar Cachi que, traducido al quechua quiere decir Sal, andaba alardeando de su gran fortaleza a la vista de sus hermanos. (Acerca del nombre, estudios lingüísticos consignan un significado distinto, (ver enlace aquí).

Retomando la historia:

En el camino Ayar Cachi saca de su bolsón una honda y coloca una piedra. Dándole vueltas la arroja en dirección a un cerro muy distante y alto; tal fue el impacto que lo derrumbó y abrió paso a una quebrada. Así iba por el camino: arrojando piedras, allanando cerros y formando despeñaderos profundos entre sus diabluras y crueldades.

La actitud de Ayar Cachi causó preocupación a sus tres hermanos, quienes mantuvieron una conversación secreta para deshacerse de su compañía. Amenazados por la fuerza del hermano, llegaron a temer que, en un futuro cercano los sujetara bajo su mando, de modo que en dicha reunión tramaron una treta sutil.

Convocaron a Ayar Cachi y le dijeron:

“Hermano, debes saber que olvidamos en Cápac T´tocco, unos vasos de oro o topacusi y algunas semillas, así como nuestra principal insignia de señores o cetro o suntur paucar. Conviene, por el bien de todos, que vuelvas allá y los traigas”.

Ayar Cachi se negó inicialmente, pero su hermana Mama Huaco lo reprendió severamente y, ante la insistencia de las otras hermanas, asintió.

De modo que el valiente Ayar Cachi resulta convencido para regresar a la cueva en búsqueda del requerimiento. Pero no fue solo: los hermanos designaron a Tambochacay (nombre tenebroso; significa el tambo de la noche) como compañero comisionándole en sigilo eliminar al hermano pendenciero. Ayar Cachi tenía que desaparecer.

Con opuesto cometido, partieron ambos. Cuando llegaron a Tampu T´tocco, Ayar Cachi ingresó a la cueva y Tambochacay colocó una peña colosal tapiando la entrada y se sentó encima para evitar cualquier posible fuga. No pasó mucho tiempo para que Ayar Cachi hallase la salida taponada, entendiera la traición de Tambochacay y quisiera vengarse. Secuestrado por su furia, puso toda la fuerza en la roca y con vigorosos gritos hizo temblar el monte; aun así, no logró salir.

Dando por segura su muerte, vociferó con todo el ímpetu de la rabia acumulada:

“Tú, traidor, que tanto mal me has hecho, ¿piensas llevar las nuevas de mi mortal carcelería? ¡Pues no sucederá así! ¡Por tu traición, quedaras ahí, convertido en piedra!”.

Dicho esto, Tambochacay quedó convertido en piedra a un lado de la cueva Cápac T´tocco y Ayar Cachi quedó confinado en la oscura cueva.

A los siete hermanos que habían quedado en Haysquisrro, les pesó tanto en el ánimo el crimen cometido, que prorrumpieron en un gran llanto. Aun así, optaron por proseguir su camino, no sin antes acordar que la hermana y mujer de Ayar Cachi se quedara a cargo de Ayar Manco, pero en calidad de sirvienta.

Hasta aquí el relato nos crea ciertas dudas, como: ¿Cuál es el significado de la prisión de Ayar Cachi? ¿Qué rol asumen sus tres hermanos?

Molinié, A. (1987:71-81) ayuda a responder ambos interrogantes cuando dice:

“El agua es para Taguapaca lo que es el interior de la tierra para Cache” (78).

Dicha frase se hace entendible por el principio de correspondencia que dice:

“Lo que sucede en el Mundo Alto ocurrirá en el Mundo Bajo y viceversa”.

Si comparamos la interpretación del mito de Viracocha (ver libro del mito aquí) con la leyenda de los hermanos Ayar, hallamos que los cuatro soles del mito del dios tienen sus similares en los cuatro hermanos Ayar. Es decir, por el principio dicho: lo que sucede en el Mundo Alto incaico (mito) ocurrirá en el Mundo Bajo (leyenda) y viceversa. Para comprender los nexos que unen el mito de Viracocha (cielo) con la leyenda de los hermanos Ayar (tierra), detallamos sus similitudes:

1) El mito tiene cuatro dioses protagonistas: Viracocha y sus tres hijos. La leyenda, por su parte, revela cuatro hermanos: Ayar Manco y sus tres hermanos.

2) El mito dejar ver tres soles luminosos y uno oscuro; de igual modo, la leyenda revela tres hermanos juntos y uno en la oscuridad de una cueva.

3) Viracocha cumple la función de padre y es apoyado por sus dos hijos dóciles; a su vez, Manco Cápac es el jefe del clan y tiene bajo su mando a los dos hermanos dóciles.

4) Tres soles luminosos equivalen a los tres hermanos Ayar y un sol oscuro equivale a un hermano cautivo. En el Mundo Bajo, Ayar Cachi equivale al hijo de Viracocha de nombre Tawapaka del Mundo Alto. Asimismo, en el Mundo Bajo, Ayar Manco, Ayar Uchu y Ayar Auca equivalen a Viracocha, Ymaymana y Tokapu que son los dioses del Mundo Alto.

5) Los tres Viracochas continúan la creación, en tanto que Tawapaka ingresa en la oscuridad, igualmente, los tres hermanos Ayar continúan la búsqueda de tierra fértil, en tanto que Ayar Cachi queda sepultado en la oscuridad de una cueva.

6) En el aspecto lingüístico también hay similitudes: Tawapaka significa el cuarto (sol) que está oscuro, oculto, secreto. Es, por tanto, el sol oscuro que personifica la muerte. En cuanto a Ayar Cachi, sabemos que está asociado a un encierro en una cueva oscura; de manera simbólica su propio nombre lo vincula con un cerco tapiado (ver significado aquí), donde es confinado, a la vez, su acompañante Tambochacay significa tambo de la noche. La oscuridad andina está relacionada con la muerte; y no otra será la suerte que correrá Ayar Cachi.

Como consecuencia de lo manifestado, existen analogías entre los cuatro Viracochas o cuatro soles del Mundo Alto con los cuatro hermanos Ayar del Mundo Bajo. Lo acaecido en los cielos se repite en la tierra en virtud del principio de correspondencia o “como es arriba es abajo, como es abajo es arriba”.

Podemos concluir que el relato incaico de los hermanos Ayar es consecuente con el pensamiento incaico de los cuatro soles del mito de Viracocha.

En Manco Cápac y sus tres hermanos se repite la misma historia del mito de Viracocha con sus hijos, aunque en un contexto distinto. Esto es así, porque el mito de Viracocha tiene por escenario el Mundo Alto (cielo), en cambio, la leyenda de los hermanos Ayar se cumple en el Mundo Bajo (tierra) incaico.

Quedan respondidas las cuestiones planteadas al inicio. Y con este nuevo referente podremos entender mejor el actuar y proceder de los demás hermanos Ayar.

7. Los hermanos Ayar y sus acuerdos

Consumado el hecho, se reanudó la marcha hasta llegar a Quirirmanta, muy cerca al cerro Huanacauri, lugar ubicado a dos leguas del Cuzco. En este pueblo, los tres hermanos restantes se reunieron para conferenciar y realizar consultas para dividir los oficios que cada uno debía asumir.

Pactaron lo siguiente:

1) Ayar Manco debía casarse con su hermana Mama Ocllo.

2) Ayar Manco fue elegido como el superior de todos, quien tenía a cargo a todas las familias. Como consecuencia cambió su nombre, en el futuro será nombrado como: Manco Cápac (ver significado de Cápac aquí).

3) Ayar Uchu se quedaría convertido en una huaca o lugar sagrado en el cerro Huanacauri para ser venerado por los incas.

4) Ayar Auca debía obedecer las órdenes de Ayar Manco. El acuerdo fue que debía instalarse en el lugar donde se fundaría el futuro reino.

8. Ayar Uchu y la suerte que corrió

En tanto dejaban el cerro atrás, Ayar Manco observó a lo lejos una huaca que obstaculizaba el camino. Ayar Uchu se ofreció ir y adelantarse para retirarla. No bien llegó, se sentó encima y le preguntó qué hacía en aquel lugar, La huaca volvió la cabeza tratando de ver de qué se trataba, pero como el peso la oprimía no pudo volverse. A la vez, Ayar Uchu quiso pararse, pero sus pies quedaron pegados al suelo y, de forma paulatina se fue convirtiendo en una estatua de piedra.

Cuando llegó, Ayar Manco lo encontró transformado, aunque aún podía hablar. Ayar Uchu le dijo que se quedaría así, como un ídolo petrificado, solicitando como retribución por su buena voluntad lo siguiente:

1) Que le rindieran veneración en todas sus fiestas y honores cuando ocurriese la celebración de la ceremonia de Huarachico o fiesta de armar caballeros.

2) Que fuera el primero en recibir las ofrendas y lo adorasen como padre en aquel preciso lugar en que se quedaba.

Cuando Ayar Manco acepta el pedido, Ayar Uchu queda en definitiva petrificado.

Y fue así como se transformó en una huaca, de modo que, en su memoria y recuerdo, bautizaron el sitio como Ayar Uchu Huanacauri (ver significado aquí).

La ceremonia del Huarachico tuvo vigencia permanente desde el tiempo de Ayar Manco hasta el arribo de los españoles. Los sacrificios y ofrendas, según refiere Cristóbal de Molina, se dirigían primero al cerro Huanacauri cumpliendo de esta manera lo acordado con el hermano.

Proseguimos con el relato:

Tristes por la pérdida de otro hermano, partieron del lugar y descendieron del cerro hasta llegar a los valles del Cuzco. En el camino divisaron el pueblo de Matagua (Mataguaya, en puquina), cuyo significado según Cerrón Palomino, R. (2013) (2016) es Cuesta Rasa, lugar donde construyeron sus chozas y vivieron un tiempo.

Habían transcurrido muchos años; tan así que Sinchi Roca había crecido y tenía la edad para armarse como caballero y le horadaran las orejas. En Matagua, celebraron el rito del Huarachico con mucho regocijo salpicado de llantos y pena por el recuerdo de los hermanos perdidos. Según Sarmiento de Gamboa, también allí inventaron el lloriqueo en honor a los muertos imitando el gorjeo de las palomas.

9. Ayar Auca, le aparecieron alas

Después de dos años en Matagua, reiniciaron la búsqueda de tierra fértil. Unos cuentan que Mama Huaco y otros que Ayar Manco fue quien lanzó la vara de oro en Colcabamba, topónimo que hace alusión a un lugar con muchas llanuras, pero el cayado no se hundió. En la segunda lanzada, la vara llegó a Huaynapata o Lugar de Andenes y se perdió; nunca más la pudieron recuperar. Era la señal esperada: estaban en el terreno fértil que tanto buscaban y en ese instante decidieron invadirlo. Gozosos con el acierto, regresaron a Matagua para planear el despojo y apropiación del territorio.

Desde Matagua, Ayar Manco divisó a lo lejos un mojón de piedra ubicado cerca a lo que hoy es el monasterio de Santo Domingo del Cuzco. Se lo mostró a Ayar Auca —a quien le habían brotado alas— y le ordenó alzar vuelo, sentarse y tomar posesión de la zona donde estaba el mojón, lugar destinado para el futuro pueblo de los incas. Ayar Auca emprendió vuelo en la dirección indicada y, al tocar tierra y sentarse en el mojón, quedó convertido en una piedra.

Por último, quedaron Ayar Manco, Mama Ocllo y sus tres hermanas, con quienes se funda el Cuzco.

Ayar Auca quiere decir Ayar el Guerrero por traducción del quechua, pero el relato mítico no expresa ningún contexto bélico donde destaque este hermano (ver significado aquí).

¿Cuál es el sentido incaico ante la pérdida de ambos hermanos?

Si comparamos la leyenda con el mito de Viracocha, de nuevo el escenario descrito tiene similitud con el mito. Es el suceso del recorrido llevado a cabo por los tres dioses del mito, recuerda a los tres Viracochas avanzando por tres lugares distintos: Ymaymana por los Andes (amanece el sol), Tokapu por los llanos (ocaso del sol) y Viracocha por en medio de los dos (sol del mediodía).

De forma similar procedió Ayar Manco, cuando ordenó a sus hermanos los lugares por donde debían ir:

1) Ayar Uchu, quedó convertido en piedra en el cerro Huanacauri, lugar por donde amanece el sol, entonces, es el símil de Ymaymana Viracocha.

2) Ayar Auca se posó sobre un mojón en un sitio cercano al convento Santo Domingo, según narra De Sarmiento, P (1572/1965), inferimos que es el lugar donde se oculta el sol; de ser así, Ayar Auca sería símil de Tokapu Viracocha.

3) En último término Ayar Manco funda el Cuzco y adopta el papel equivalente al padre de los Viracochas.

Falta aclarar el significado de la aparición de alas en Ayar Auca y su vuelo hasta convertirse en piedra. Desde nuestro punto de vista, el simbolismo es evidente: el vuelo es una alegoría que simula el recorrido del sol de un lugar a otro. Es el camino que el astro recorre desde el amanecer (Huanacauri) hasta su ocaso, lugar donde muere el sol y donde queda petrificado Ayar Auca.

Como consecuencia de todo lo anterior, la caminata terrenal de Ayar Manco y sus hermanos simula la caminata celestial efectuada por Viracocha y sus hijos. El mito de Viracocha evidencia el recorrido solar cuyo escenario es el Mundo Alto incaico, y la leyenda de los hermanos Ayar, indica el recorrido terrenal cuyo escenario es el Mundo Bajo. En consecuencia, el mito y la leyenda cuentan historias parecidas, pero en contextos distintos. Los cuatro soles del mito de Viracocha son los símiles de los cuatro hermanos Ayar. Mito y leyenda se unen y complementan por el principio de correspondencia o “como es arriba es abajo, como es abajo es arriba”.

Aquí concluye la leyenda de los hermanos Ayar, relato que deja muchas enseñanzas y argumentos que permiten entender el origen de los incas y su aparición en tierra cuzqueña.

10. Conclusión

A continuación, extractamos sus claves:

1) La patria natal de Ayar Manco (después Manco Cápac), sus hermanos y los ayllus conformantes del séquito es Tiahuanaco, una demarcación territorial y origen de cultura del mismo nombre pronta a desaparecer. El ocaso propicia el éxodo de los hermanos. Por el relato de los cronistas, sabemos que los ayllus proceden de la isla del Sol ubicada en el lago Titicaca.

2) El objetivo principal de los hermanos Ayar fue hallar tierras fértiles donde se desarrollen sus familias y añadir prosperidad a sus vidas.

3) Desde los inicios de la leyenda se vislumbra los dioses que serán venerados en un futuro por los incas: uno es Viracocha, el dios Hacedor del universo incaico, y el otro es el Inti o Sol, creado por el propio Viracocha. Se desprende del relato, que los incas reconocían y adoraban dos dioses.

4) La paqarina o lugar de origen de los incas es el cerro Tampu T´tocco en Pacaric Tampu, cerro que adquiere connotación de huaca o lugar sagrado y que fue objeto de culto en el transcurso de todo el incanato. Se fundamenta que, en el futuro, las etnias tendrán como lugar de origen una paqarina.

5) Los incas adquirieron diversos conocimientos avanzados propios de la cultura tiahuanaco, tales como religión, agricultura, ganadería, metalurgia, construcción de viviendas, astrología, canalización de acequias, milicia, confección de vestidos, etcétera.

6) La leyenda pormenoriza los lugares y aldeas por donde transitó la comitiva de ayllus hasta llegar al Cuzco. Los topónimos de dichos lugares son palabras de origen puquina que aluden a la geografía cuzqueña. La peregrinación demoró muchos años y se vuelve evidente en la travesía: Ayar Manco embaraza a Mama Ocllo y el hijo de ambos, Sinchi Roca, sucesor y futuro soberano, cuenta con dieciocho años de edad cuando se convierte en guerrero en la ceremonia del Huarachico. En esa época, Ayar Manco aún no había invadido el Cuzco. Presumimos que entre la salida de Tiahuanaco y la llegada al Cuzco transcurrieron más de veinte años. No olvidemos que antes de instalarse tuvieron que guerrear con los lugareños para apropiarse de sus tierras.

7) La leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo (ver aquí), según Garcilaso de la Vega, presenta a los incas como gente magnánima cuyo objetivo es culturizar a los indígenas en estado primitivo. La pareja procede del cielo, extremo que vulnera el pensar incaico de los lugares de origen o paqarinas. El relato carece de argumentos incaicos que permitan validarla y la versión de Garcilaso pierde validez como documento histórico.

8) La leyenda de los hermanos Ayar posee en su estructura mítica un conjunto de eventos que la vinculan con el mito de Viracocha, de modo que se deduce fácilmente que la leyenda es una extensión del mito. Dicho de otro modo: la leyenda cuenta una historia semejante al mito de Viracocha. Los cuatro hermanos Ayar son los símiles terrenales de los cuatro Viracochas o cuatro soles míticos. Ayar Manco equivale a Viracocha, Ayar Auca a Tokapu, Ayar Uchu a Ymaymana y Ayar Cachi a Tawapaka. Ayar Manco, Ayar Uchu y Ayar Auca se corresponden con los tres soles luminosos del mito de Viracocha y Ayar Cachi es el sol oscuro. Como corolario de las equivalencias, la leyenda de los hermanos Ayar es, además, una genuina narración inca que evidencia los orígenes míticos de los incas en conformidad con el mito.

9) La caminata mítica de los hermanos Ayar desde Tiahuanaco hasta llegar al Cuzco tiene relación con el recorrido solar. Es obvio que la ruta de los hermanos Ayar fue observando el comportamiento del recorrido solar, que los lugares donde se convierten en piedra Ayar Uchu y Ayar Auca representan el sol al amanecer y sol en el ocaso, que el encierro de Ayar Cachi simboliza el sol oscuro, y que, al final, queda Ayar Manco que es el sol en lo alto, en clara identificación con Viracocha. El sol muestra el camino a seguir hasta posesionarse del territorio cuzqueño.

Todo lo anterior se confirma en el análisis lingüístico de los nombres de los hermanos Ayar: es el caso de Ayar Uchu y Ayar Auca o Ayar el Menor y Ayar el Mayor. Falta Ayar Cachi que, como se ha concluido, tiene su análogo en Tawapaka, el sol oscuro.

10) Los conocimientos astrológicos de Ayar Manco permitieron guiar a su pueblo a la búsqueda de tierra fértil. Por otra parte, el camino del sol marcó el destino de la etnia incaica y la actuación del séquito fundador fue consecuencia de creencias religiosas íntimamente ligadas con la cualidad una y múltiple de su dios Hacedor: Viracocha.

11) La leyenda de los hermanos Ayar es rica en pensamiento incaico. De ahí deducimos que es un documento histórico genuino de los incas.

11. Referencias

Cerrón, Palomino, R. (2013) Las lenguas de los incas: el puquina el aimara y el quechua. Peter Lang, Frankfurt am Main, Alemania.

Cerrón, Palomino, R. (2016). El lenguaje como hermenéutica en la comprensión del pasado: a propósito del puquina en la génesis del imperio incaico. Diálogo Andino N° 49, páginas 11-27. Obtenido de: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php ?script =sci_arttext&pid=S0719-26812016000100004&lng=es&nrm =iso.

Cobo, B. (1964 [1653]). Historia del Nuevo Mundo. Obtenido de: https:// es.scribd.com/doc /50568547/COBO-Bernabe-165 3-1964-Histo ria-del-Nuevo-Mundo#scribd

De Sarmiento, P. (1965 [1572]). Historia de los Incas (Segunda parte de la Historia general Llamada Indica). Obtenido de: https://es .scribd.com/document/50568767/SARMIENTO-DE-GAMBOA-Pedro-1572-1965-Historia-de-los-Incas-Segunda-parte-de-la-Historia-General-Llamada-Indica.

De Molina, C. (1947 [1573]). Ritos y Fábulas de los Incas. Obtenido de https://es.scribd.com/document/50568715/MOLINA-Cristo bal-de-del-Cuzco-1573-1947-Ritos-y-fabulas-de-los-incas.

Molinié, A. (1987). El regreso de Viracocha. Obtenido de: https: //es.scribd.com/doc/306223148/El-Regreso-de-Viracocha.

Sáenz, O. (2021). El mito de Viracocha. (1ra. ed.). 1ra Ed. Lima, Perú.

Valcárcel, L. (1964). Historia del Antiguo Perú (Vol. 3 volúmenes). Lima, Perú: Juan Mejía Baca.