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Pedro Sarmiento de Gamboa fue uno de los cronistas que dejó una descripción de Viracocha en el contexto de la gran reorganización virreinal impulsada por el virrey Toledo. Fue soldado, navegante y hombre vinculado al proyecto político de la Corona española, escribió su Historia Índica desde una perspectiva muy distinta a la de otros cronistas.
En su obra, los incas aparecen como tiranos, sus creencias religiosas como idolatrías y sus dioses bajo una interpretación cristiana vinculada al demonio. Esta mirada no es un detalle secundario: condiciona necesariamente la forma en que Sarmiento presenta las antiguas creencias del Tawantinsuyo.
Y aquí surge la pregunta que interesa a esta investigación:
¿Cómo describió Sarmiento de Gamboa a Viracocha?
¿Presentó al dios que los incas recordaban o construyó una imagen de Viracocha desde la perspectiva religiosa y política de su tiempo?
La respuesta se encuentra en su propia Historia Índica.

Índice

1. Viracocha descrito por Pedro Sarmiento de Gamboa en 1572

Pedro Sarmiento de Gamboa describe a Viracocha de una manera distinta a los cronistas que lo precedieron. En su Historia Índica, escrita en 1572, la imagen de esta antigua deidad aparece atravesada por una mirada religiosa profundamente cristiana.
Sarmiento no ofrece una única descripción de Viracocha. A lo largo de su relato presenta distintas imágenes del dios: primero lo identifica con el demonio; después conserva la memoria de Viracocha como Hacedor del universo; más adelante describe su aspecto físico con rasgos claramente occidentalizados; y finalmente narra episodios de su vida en los que aparecen elementos reconocibles dentro del imaginario cristiano.
Estas descripciones resultan especialmente reveladoras porque permiten observar cómo una misma deidad puede ser transformada por quien la interpreta.
¿Quién fue el Viracocha que Sarmiento de Gamboa dejó escrito en 1572?
Para responder a esta pregunta, conviene examinar por separado cada una de las imágenes que el cronista construyó sobre el antiguo Hacedor de los incas.

1.1.Viracocha: de Hacedor a demonio

Desde las primeras páginas de su crónica, Sarmiento coloca a Viracocha en el banquillo de los acusados. No lo vistió de apóstol, como Cieza. No lo transformó en sacerdote, como Betanzos. Fue más lejos: lo condenó.
Para Sarmiento, Viracocha no era una deidad incaica. Era el propio demonio:

“Y como el demonio [Viracocha], que siempre procura el daño del linaje humano […] les introdujo muchas ilusiones, mentiras y fraudes, haciéndoles entender que él los había criado al principio […]”. De Sarmiento, P. (1965 [1572]: párr. 206073).

El dios Hacedor y su creación, que los incas consideran sagrado, queda así reducido a una entidad demoníaca.

El dios Viracocha deja de ser, para Sarmiento, una forma legítima de comprender el universo incaico. Ahora es pecado. Ahora es error. Ahora es obra del enemigo de Dios. Viracocha queda sometido al tribunal de la fe cristiana.
Según Sarmiento, los incas conservaban de sus antepasados la tradición lejana de una antigua verdad. Sin embargo, aquella memoria habría llegado hasta ellos deformada y mezclada con invenciones indígenas y relatos demoníacos. Por ello afirma:

“Y como por ventura antes tenían alguna noticia… de la verdad de lo pasado […] y con otras cosas que ellos mudarían, compondrían y añadirían […]”. De Sarmiento, P. (1965 [1572]: párr. 206073).

Así, la religión incaica aparece como el vestigio distorsionado de una verdad primigenia, adulterada por el demonio —identificado por Sarmiento con Viracocha— y enriquecida con relatos añadidos con el transcurso del tiempo.
Por eso concluye que los incas elaboraron una “ensalada graciosa”: una mezcla de recuerdos, errores y fábulas, curiosa para el estudioso, pero incapaz de contener la verdad.

Viracocha ya no es presentado como un dios incaico. Es el demonio creador de una tradición mezclada. La religión de los incas queda subordinada así a una lectura providencial cristiana.

1.2. Viracocha: el Hacedor antes del Sol, la Luna y las estrellas

Sin embargo, la pluma que momentos antes condenaba al demonio Viracocha termina preservando parte de su grandeza.
Sarmiento introduce un giro inesperado. Por un instante, aflora en su relato una tradición mucho más cercana a la antigua memoria indígena:

“Dicen los naturales de esta tierra, que en el principio, o antes que el mundo fuese criado, hubo uno que llamaban Viracocha…”. De Sarmiento, P. (1965 [1572]: párr. 207017).

Aquí Viracocha ya no aparece como una ilusión demoníaca. Se presenta como el Hacedor del universo, una deidad primordial que existía antes del Sol, la Luna y las estrellas.
Y Sarmiento continúa:

“…el cual crió el mundo oscuro y sin sol ni luna ni estrellas; y por esta creación le llamaron Viracocha Pachayachachi, que quiere decir Criador de todas las cosas”. De Sarmiento, P. (1965 [1572]: párr. 207017).

El cambio de tono es notable. El cronista conserva la antigua memoria de un dios creador que emerge en el tiempo primordial, cuando el mundo todavía permanecía sumido en la oscuridad.
Este pasaje deja entrever algo fundamental: en la tradición que Sarmiento recoge, Viracocha precede al orden cósmico actual. Su existencia es anterior al nacimiento de los astros y su primera acción es la creación del mundo andino.
Por ello surge una reflexión inevitable: en su afán por desacreditar el mito de Viracocha, Sarmiento terminó conservando algunos de sus fragmentos más antiguos.
La memoria indígena, aun filtrada por la tinta virreinal, continúa hablando entre líneas.

1.3. Viracocha: blanco, vestido de blanco, con báculo y libro

Repentinamente, Sarmiento vuelve a describir a Viracocha. Pero ahora la imagen del Hacedor adquiere rasgos completamente distintos:

“Sea de una manera o de otra, que en fin todos concuerdan en que la creación de estas gentes la hizo el dicho Viracocha, el cual tienen noticia que fue un hombre de mediana estatura, blanco y vestido de una ropa blanca a manera de alba ceñida por el cuerpo y traía un báculo y un libro en las manos”. De Sarmiento, P. (1965 [1572]: párr. 209072).

La descripción resulta reveladora. Viracocha aparece como un hombre blanco, vestido con “una prenda blanca a manera de alba”, llevando un báculo y un libro en las manos.
La imagen del antiguo Hacedor ha adquirido así una apariencia claramente occidentalizada.

No estamos ante la misma figura primordial que Sarmiento acaba de presentar como creador del mundo oscuro, anterior al Sol, la Luna y las estrellas. Ahora Viracocha aparece revestido de elementos reconocibles dentro del universo religioso europeo.
La descripción occidentalizada de Viracocha parece convertirse así en un espejismo: una antigua deidad reinterpretada bajo categorías cristianas.
Pero Sarmiento todavía va más lejos. No solo transforma el aspecto de Viracocha. También transforma sus acciones.

1.4. Viracocha en Cacha: una escena cristianizada

Tras la creación del mundo, Viracocha abandona el lago Titicaca y se dirige hacia Cacha. Allí, los indígenas, extrañados por su aspecto y su manera de proceder, deciden darle muerte.
Sarmiento escribe:

“…murmuraron de él y propusieron de lo matar…”. De Sarmiento, P. (1965 [1572]: párr. 209080).

Entonces ocurre el prodigio. Viracocha se arrodilla, levanta las manos y el rostro hacia el cielo, e inmediatamente desciende fuego de lo alto, consumiendo el cerro, la tierra y las piedras.

La escena resulta sorprendente. El antiguo Hacedor aparece en una actitud profundamente familiar al imaginario cristiano: de rodillas, con las manos elevadas al cielo e invocando un poder superior.
El relato vuelve a adquirir así una fisonomía religiosa europea. Viracocha, creador del universo y figura primordial de la tradición incaica, aparece ahora como un personaje que recuerda al profeta bíblico o al santo perseguido.
Una vez más, el relato indígena es reinterpretado mediante nociones religiosas europeas. Sobre la imagen de Viracocha se superpone una escenografía espiritual que difícilmente puede separarse de la mirada cristiana del cronista.
Los matices se acumulan.
¿Es Viracocha un demonio? ¿Es el Hacedor? ¿Es un creador incaico? ¿O es un personaje cristianizado por la mirada de Sarmiento?
La respuesta parece encontrarse precisamente en la contradicción de sus propias descripciones.

1.5. Viracocha abandona el mundo caminando sobre el mar

Y llega el gran final del relato de Sarmiento.
Viracocha abandona el mundo caminando sobre el mar, acompañado de sus criados, sin hundirse, flotando sobre las aguas como “espuma” o como “grasa” sobre las aguas.

¡Qué extraordinaria transformación!
El Hacedor de los incas termina convertido en una figura que recuerda más a un personaje bíblico que a una antigua deidad incaica.
Sarmiento no se limita a transmitir una tradición. La interpreta desde las categorías religiosas de su propio tiempo. El Viracocha creador, el Hacedor primordial, queda envuelto en imágenes que para un lector cristiano resultan familiares.
Y así, la figura de Viracocha vuelve a cambiar ante nuestros ojos:
Primero fue demonio. Después, Hacedor del universo. Luego, un hombre blanco vestido de blanco, con báculo y libro. Más tarde, un personaje arrodillado que invoca el fuego mirando al cielo. Finalmente, abandona el mundo caminando sobre las aguas.
Son demasiadas imágenes para un solo dios.
Pero precisamente esa diversidad es la que hace excepcional el testimonio de Sarmiento.

2. Reflexiones finales

Sarmiento termina su relato con una frase que resume perfectamente la distancia entre sus creencias y la descripción de Viracocha que está narrando:

“Esta fábula ridícula tienen estos barbaros de su creación y afírmanla y créenla, como si realmente así la vieran ser y pasar”. De Sarmiento, P. (1965 [1572]: párr. 210050).

Para Sarmiento, aquella tradición era una fábula ridícula. Sin embargo, su intento de desacreditar a Viracocha produjo un resultado inesperado: lo hizo sobrevivir en sus propias páginas.
Al relatar sus atributos, sus acciones y sus hazañas, Sarmiento conservó fragmentos de una tradición que pretendía someter a la condena de su propia fe. Su censura terminó convirtiéndose, sin proponérselo, en archivo.
La imagen es perfectamente compatible con la representación de un predicador cristiano, apóstol o personaje sagrado para un lector del siglo XVI. Sarmiento cristianizó la imagen de Viracocha, pero al hacerlo también preservó parte de ella. Su pluma lo traicionó: escribió demasiado.
Llamó al dios incaico demonio, fábula y superstición; sin embargo, en cada intento por desacreditarlo dejó nuevas huellas de su memoria.
Porque un dios no desaparece por decreto ni por la voluntad de un cronista.
Viracocha sobrevivió a la condena cristiana y a la tinta virreinal. Permanece oculto entre las líneas de aquellas mismas páginas que intentaron desfigurarlo.
Y así, el antiguo Hacedor continúa caminando: sobre el mar de la tradición y sobre las páginas de la historia.
Nos vemos en el post de Cristóbal de Molina el Cuzqueño.

3. Referencias

De Sarmiento, P. de. (1572/1965). Historia de los incas. (Segunda parte de la Historia general llamada Indica). Obtenido de: https://es. Scribd. com/document/50568767/SARMIENTO-DE-GAMBOA-Pedro-1572-1965-Historia-de-los-incas-Segunda-parte-de-la-Historia-Ge neral-Llamada-Indica

Sáenz, O. (2021). El mito de Viracocha. (1ra. ed.) Lima, Perú.