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¿Cuál es la AUTÉNTICA IDENTIDAD del dios Viracocha?

¿Cuál es la AUTÉNTICA IDENTIDAD del dios Viracocha?

A Viracocha lo nombran en las crónicas como el dios Hacedor del universo incaico, pero lo describen como un hombre blanco y barbudo que anda vestido con una túnica alargada que le llega hasta los pies y porta un báculo.

Otros lo identifican como el dios de los báculos y lo confunden con una figura tallada en la Portada del Sol de Tiahuanaco; también dicen que representa la Estela de Raymondi de la cultura Chavín, incluso señalan un origen en la antigua civilización de Caral, sin embargo, dicha información no permite descubrir quién es y cómo se originó en el pensamiento de los incas la concepción de un dios como Viracocha.

En este post analizamos algunos criterios que tratan de entender el origen de este dios misterioso.

Índice

1. Manipulación del mito de Viracocha

Algunos de sus más conspicuos investigadores dicen que su historia fue manipulada por una conspiración de los cronistas con la intervención de miembros de la feligresía cristiana para sincretizar una cultura sobre otra. El objetivo no era otro que catequizar indígenas usando los dioses, figuras y razones andinas.

¿Será indudable este concierto de voluntades? ¿Podemos creer que se pueda orquestar un plan tan azaroso?

2. ¿Viracocha fue un fantasma?

También aseguran que nunca existió un dios Hacedor incaico, incluso dicen que  fue un fantasma aparecido a un príncipe incaico antes de estallar la guerra contra los chancas, tal como lo admite el Inca Garcilaso de la Vega en los Comentarios Reales de los Incas (ver aquí).

¿Será cierto lo que cuenta el cronista Inca?

3. ¿Viracocha fue el dios principal de los incas?

Por otra parte, están quienes consideran que fue el dios principal del panteón de dioses incaicos, por ser el creador de todas las cosas existentes del mundo andino.

De ser así:

¿Por qué razón no gozó de una fiesta principal como sí la tuvo el Sol o Inti, cuya festividad se denominó el Inti Raymi, es decir, la fiesta del sol?

Es incongruente que, siendo el principal dios de los incas no disponga de una fiesta para venerarlo y rememorarlo.

Es otra gran incógnita en la historia del misterioso dios.

Entonces, si Viracocha es el Hacedor de todo lo creado, según como narran las crónicas, también creó el sol y la luna, por consiguiente, dispone de una jerarquía superior a ambos pues él es su creador. No obstante, las crónicas aseguran que el Inti o Sol fue el principal dios de los incas.

Ante esta dicotomía:

¿Cómo puede la entidad creada superponerse a su creador? ¿Cuál fue el momento histórico en que el dios Viracocha pierde hegemonía ante un sol avasallador?

Al parecer, estamos ante muchas incongruencias que nos hacen dudar del testimonio recogido por los cronistas.

¿Debemos creer en todo lo narrado por los cronistas?

4. ¿Qué significa Viracocha?

Cuando analizamos la voz quechua Viracocha, hallamos en su composición dos voces: una es wira que significa grasa o sebo y la otra es cocha cuyo significado es mar o manantial. Quiere decir “mar o manantial de sebo”, tal como lo describe Garcilaso de la Vega.

Nos preguntamos entonces:

¿Por qué el dios principal de los incas y creador de todo significa mar de sebo? ¿Estamos ante un error de traducción? ¡No! Porque la traducción es correcta.

¿Cómo interpretar el sentir incaico ante tal nombre?

En tanto más escarbamos la narración de los cronistas, menos datos esclarecedores del pasado obtenemos y más dudas admitimos. Posiblemente por esta razón, algunos investigadores modernos han concluido en la posibilidad de estar ante una creación realizada por los cronistas.

5. Cuniraya Viracocha es también el dios incaico?

Para seguir dudando más aún, en la sierra central del Perú, más exactamente en la provincia de Huarochirí, relatan un añejo mito con la intervención de Viracocha. Narra sus aventuras cuando se enamora y embaraza con una fruta a una bella doncella india llamada Cavillaca que asume ser una huaca, sin embargo, el nombre del dios es de Cuniraya Viracocha y se presenta como un mendigo enamoradizo.

Si Viracocha es un dios cusqueño, entonces:

¿Cuál es su relación con las lejanas serranías de Lima? ¿Por qué se llama Cuniraya Viracocha? ¿Cuándo se originó tal mito? ¿Será que existen dos versiones distintas de la tradición?

6. ¿Tuvo culto el dios Viracocha?

Otras versiones dicen que fue un dios muy antiguo que, con el paso del tiempo, fue suplantado por el Inti o Sol quedando su culto y verdadero significado en el olvido. Sin embargo, en tiempos de Viracocha Inca le construyeron un templo en Cacha, muy cerca del Cusco, lo que hoy día es Rakchi (ver aquí). También, en el reinado del inca Pachacútec, ordenó esculpir en piedra una imagen del dios que fue colocada en dicho templo. Templo y escultura son dos pruebas arqueológicas del culto a dicho dios.

Aún más, en el Cusco, Pachacútec Inca ordenó la construcción de un templo en su nombre y según Cristóbal de Molina el Cuzqueño, hubo una imagen de Viracocha en el templo Coricancha.

Escultura, templo e imagen prueban el culto al misterioso dios.

7. Viracocha y Pachacámac ¿Son lo mismo?

Según narra Garcilaso de la Vega, el significado de la palabra dios en quechua no es Viracocha. Para este caso, la dicción dios estaría vinculada a la voz quechua Pachacámac, porque dicho nombre significa el hacedor del mundo. De esta manera, Garcilaso introduce a un dios de origen costeño y le otorga rango de dios hacedor. 

¿Tendrá razón Garcilaso?

Por lo pronto, las crónicas expresan que los incas rendían culto a Pachacámac. Incluso en su templo de Lurín, al sur de Lima, Túpac Inca Yupanqui ordenó la construcción de un santuario al Sol, pero no a Viracocha.

8. ¿Viracocha fue un gran óvalo?

Para seguir intoxicándonos más, Joan de Santacruz Pachacuti Yamqui Salcamaygua fue un cronista collagua, en cuya crónica incluye un dibujo de Viracocha y lo semeja a un gran óvalo. Es el único cronista que traza la imagen del dios como un diagrama geométrico.

La cuestión es:

¿Por qué no explicó el proceso formativo que derivó en el óvalo?

Pachacuti Yamqui dejó muchas más dudas que sus antecesores, porque ningún cronista describió a Viracocha como una figura oval.

¿Será que los incas adoraban un óvalo?

9. Viracocha y la investigación moderna

Historiadores e investigadores modernos han escrito sobre el dios tratando de descubrir su esencia, sin lograr esclarecerla. La información obtenida en las añejas crónicas coloniales es incierta, tanto como confuso y complejo es el dios.

Nos preguntamos:

¿Son serios los temas allí tratados? ¿Poseen evidencias arqueológicas, míticas, etnológicas para creer en ellas?

A sabiendas de que la esencia del dios sigue siendo un misterio, nos permite inferir que las dudas seguirán.

10. ¿Viracocha en tiempos de Internet

Con la maravilla de Internet, observamos que existe mucha literatura acerca de este tema, incluso se han editado vídeos del origen del dios.

Igual nos preguntamos:

¿Son fidedignos los contenidos insertos en Internet o son simplemente comentarios personalizados de cada uno de los autores?

De ser así, estaríamos aceptando como fuente cierta, temas cuyo contenido fue elaborado sin tomar como fundamento las fuentes andinas, es decir, la narración de los cronistas.

11. Viracocha y la catequización indígena

Investigadores modernos también comentan que, la imagen del dios fue desnaturalizada por obra de los escritos de los cronistas, quienes crearon un dios muy cercano a la imagen del Dios judío cristiano.

¿Será cierto lo revelado en esos escritos? ¿Será cierto que hubo todo un embrollo entre cronistas a fin de catequizar indígenas con la figura de un dios incaico? ¿Se puso de acuerdo la feligresía cristiana con algunos cronistas para alterar el mito del dios?

De ser así, estamos ante la imagen distorsionada del dios de los incas y por esa razón, la dificultad de entenderlo.

12. Viracocha ¿Fue un indígena célebre o un cura?

Otros presentan al dios Viracocha como un héroe que existió en la realidad, es decir, fue un ser humano que luego, por sus hazañas, fue divinizado.

Según la crónica de Juan Diez de Betanzos, Viracocha tuvo dos hijos, sin embargo, en la de Sarmiento de Gamboa se dice tres. Ambos lo describen como un cura que lleva en una mano un libro.

Si fue un cura: ¿Cómo engendró hijos? ¿Tuvo mujer el dios? ¿Cómo se llamó?

Y de no ser así: ¿De dónde salieron sus hijos?

¿Habrá sido Viracocha un indígena o un cura divinizado por sus hazañas?

13. Viracocha y la educación actual

Teniendo en cuenta la cantidad de incógnitas que rodean la figura del dios:

¿Cómo queda todo lo enseñado en los colegios y universidades?

La educación recibida señala que el dios de los incas fue el Inti o Sol.

En tal caso:

¿Es posible la comunión de dos dioses a los cuales los incas rindieron culto? ¿Será que nos han contado una historia falsa o será que aún no hemos descubierto quién fue y qué representó el dios para los incas?

Es indudable que, por muchos motivos, la divinidad se ha convertido en un enigma sin resolver del panteón de dioses incaicos.

14. ¿Tuvieron culto monoteísta los incas?

Sabemos que en el mundo incaico el orden fue establecido en base al género, forjándose así la unidad del sol y la luna.

Es indudable y reconocido por muchos investigadores que en el mundo incaico no existe la unidad. Para crearla, es necesario unir dos elementos antagónicos pero complementarios, aspecto que encaja perfectamente con el sol y la luna, aunque tal norma no es posible aplicarla con Viracocha porque es un dios único.

Entonces:

Presumimos que, en algún momento de la historia incaica, rindieron culto a un solo dios y, por tal razón, hubo una religión monoteísta.

¿Será cierto tal criterio?

15. ¿Será el Dios de los báculos de Tiahuanaco?

En las ruinas de la Portada del Sol de la antigua cultura tiahuanaco y en el frontis de dicha estructura, esculpieron una divinidad antigua conocida como el dios de los báculos.

Tal figura es continuamente relacionada y nombrada como el dios Viracocha sin tener los fundamentos pertinentes, porque ninguna crónica expresa que Viracocha fuera esculpido en dicha portada.

Nos preguntamos:

¿Será cierto que la divinidad de la Portada del Sol es Viracocha? O si, por el contrario ¿Será un dios ignoto y a la fecha no sabemos a quién representa?

16. Conclusión

Podemos decir que estamos ante un problema complicado que, en tanto no lo resolvamos, no permitirá descubrir la real identidad del dios creador; es más: las incongruencias narradas nos hacen pensar en dar la razón a Garcilaso cuando expresa que Viracocha fue un fantasma.

En algunos de nuestros posts tratamos de resolver las dudas y conjeturas que presenta el dios creador de los incas. Viracocha es un dios principal del panteón de dioses incaicos cuyo quehacer explica el origen de las expresiones culturales del imperio incaico.

Nosotros consideramos que el mito de Viracocha es una herramienta histórica no utilizada hasta ahora. El mito cambia la percepción que tenemos del dios porque su esencia se halla oculta en su mito. El estudio integral del quehacer del dios otorga validez al pensamiento de los incas, además, confiere valor histórico y cultural al relato mítico.

El mito de Viracocha, es el relato de una historia en apariencia fabulosa pero enlazada con la realidad. Nos enseña quién fue y qué representa Viracocha en el incanato; el mito disipa casi todas las dudas descritas anteriormente.

Cada tema expuesto acerca del dios Viracocha es susceptible de crítica; porque se debe emplear el mito como herramienta segura para reconstruir el pensamiento incaico; adelantamos que, en la recuperación e interpretación del mito de Viracocha se percibe que la enseñanza del panteón de dioses incaicos impartida en escuelas y universidades ha sido incierta.

Si lees nuestro libro El mito de Viracocha (ver aquí), lograrás descubrir la auténtica identidad de Viracocha, resolver enigmas y misterios nunca explicados por nuestros antepasados que solo pudieron dejarnos un mito en el que expresaron el pensar y sentir incaico de esos tiempos.

17. Referencias

Busto, J. A. (1981). Perú incaico. 3ra. ed. Librería Studium, Ed. Lima, Perú.

Garcilaso de la Vega, I. (1985). Comentarios reales de los incas. Lima, Perú: Fondo Editorial Banco de Crédito del Perú.

Rostworowski, M. (2014). Estructuras Andinas del Poder – Ideología Religiosa y Política. Lima, Perú: Instituto de Estudios Peruanos.

Sáenz, O. (2021). El mito de Viracocha. Lima, Perú.

18. Nota del autor

Si deseas una explicación sustentada que aclara cada uno de los temas referidos en este post, la podrás encontrar en nuestro libro: El mito de Viracocha, visita nuestra sesión del menú: Libros.

PAQARINA: El lugar donde nace un linaje

PAQARINA: El lugar donde nace un linaje

Un concepto del pensar incaico trascendente para determinar la aparición de las etnias en el territorio andino, es el de paqarina. Es una voz quechua que precisa el lugar por donde surgieron las comunidades indígenas en el territorio andino. La palabra pasó desapercibida, incluso, casi olvidada en su esencia. El pensamiento indígena la vincula con un lugar o un accidente geográfico o con un animal o una cueva o algún elemento del mundo natural de los incas, en donde se produjo el origen de las etnias primigenias. También, acoge el lugar donde retorna el indígena cuando fallece. Por lo tanto, la noción de paqarina se asocia al origen del antepasado primigenio y es el lugar de descanso del indígena a su muerte. Vida y muerte ambas se encuentran en la paqarina.

En este post describimos el extenso concepto de la paqarina y exponemos los criterios de cronistas, historiadores e investigadores que la vinculan de manera insospechada como una explicación del más allá incaico, es decir, lo que sobreviene al indígena después de la muerte.

Índice

1. La paqarina según Garcilaso de la Vega

La paqarina es mencionada por casi todos los cronistas. Según Garcilaso de la Vega, I. (1985: 34, 76), los indígenas se sienten honrados por haberse originado de una fuente, un río, un lago o del mar; también, de algún animal, como un oso, el puma, el tigre; incluye aves como el cóndor o el halcón; algún pez; incluso de algún accidente geográfico como una sierra, un monte, risco o caverna.

Cuenta que los collas presumían proceder de diversas paqarinas: algunos relatan que sus primeros padres salieron de las aguas del Titicaca, por lo que estimaban al lago como una madre sagrada objeto de adoración y sacrificios.

Otros decían provenir de un gran manantial por donde salió su primer antecesor.

En otros pueblos decían que sus antecesores habían salido por las cuevas y resquicios de unos grandes riscos. Otra gente, contaban haber salido de un río al cual veneraban, era tan grande la estima, que castigaban al que cazaba sus peces, los valoraban como si fueran sus hermanos.

Todos los entes y elementos de la naturaleza nombrados son las paqarinas o lugares donde se originan las distintas etnias que poblaron el antiguo Perú.

Según el pensamiento incaico, las paqarinas son consideradas como huacas o lugares sagrados y, en su tiempo, les ofrendaban sacrificios en recuerdo del origen de sus antepasados. Son parte del mundo religioso andino.

2. Definición de la paqarina

Según el Diccionario de la Academia Mayor de la Lengua Quechua D.A.M.L.Q. (2005) la voz paqaric significa:

“que aparece, se origina, crea o nace de algo o de alguien”.

El vocabulario de Diego Gonçález Holguín registra paccarichik como el que da principio a alguna cosa y paccarichik machu chauchu, o hurutmi, como el principio del linaje.

Ludovico Bertonio anota en aimara la palabra pacaritha como nacer y pacarini como el lugar donde uno nació.

Queda claro que ambos lexicógrafos coinciden que el concepto señala el principio de un linaje o el lugar de nacimiento.

3. El mito de Viracocha y la paqarina

En el libro El mito de Viracocha de Sáenz, O. (2021a) (ver aquí) narran que la paqarina se genera en Paqaric Tampu o el tambo del amanecer, esto es, el lugar por donde apareció Manco Cápac y sus hermanos, sin embargo, la noción es antiquísima y tiene un origen mítico. Se genera cuando Viracocha surge del Titicaca, por eso, el lago es la paqarina y génesis del origen del dios y de las futuras paqarinas del Mundo Bajo o terrenal.

La paqarina cumple con una norma del Kybalión: el principio de correspondencia, es decir, si el dios se origina por una paqarina, idéntico origen tendrá su creación.

Cuando Viracocha aparece en el lago Titicaca, se traslada a la isla del Sol, y allí crea el sol, la luna y las estrellas, de manera que, los astros del Mundo Alto o celestial tienen por paqarina el lago mítico. Siguiendo la norma, el mito indica que Viracocha diseñó en piedra al género incaico y por último esculpe a Manco Cápac y Mama Ocllo con sus hermanos. Los ocho hermanos son convocados por el Sol y arrogados como hijos. Terminado el suceso, Viracocha ordena a las cuatro parejas sumirse en tierra, así la Pachamama, es la portadora de la etnia incaica hasta su aparición en Paqaric Tampu o el Tambo del Amanecer y salen por una cueva del cerro Tampu T´tocco, que es la paqarina de los incas.

Idéntica fórmula se aplica para la etnia indígena, en efecto, cuando Viracocha ordena sumir en tierra a la segunda creación de gente, éstas aparecieron por: cuevas, ríos, fuentes, lagunas, cerros, árboles, etc., todas son paqarinas, conforman así el Mundo Bajo o territorio andino como una gran paqarina. A futuro, la paqarina será el lugar de origen de los indígenas y de las provincias desarrolladas en aquellos tiempos.

4. La paqarina según Cieza de León

Pero la voz paqarina no solo designa el sitio de origen de la gente: también es el lugar donde retornan los difuntos al final de su vida terrenal. De modo que tiene doble significado: como lugar de origen y como fin de la vida indígena. Cuenta Cieza de León, P. (2005: Cap. XCVII, 250) que al fallecer un indígena iba con rumbo a un gran lago que había sido su origen. Cuando Cieza señala un lago, se refiere a una paqarina.

En efecto, cuando el indígena fallece retorna a su paqarina, pero no podemos sino preguntarnos ¿Para qué vuelve a su paqarina?

En el pensamiento incaico existe un estado de vida oscuro, oculto, secreto: antes de nacer y después de morir, cuya explicación la hallamos en el mito de Viracocha y está relacionado con la muerte. No existen datos escritos por los cronistas que expliquen el acaecer de la muerte, ni su significado, ni su sentimiento; ningún cronista explica qué sucede con el indígena después de fallecer, ni cómo se comportaba en el más allá.

5. Viracocha y su vínculo con la muerte

El libro El mito de Viracocha de Oscar Sáenz (ver aquí), explica el pensar incaico ante el devenir de la muerte. El indígena asocia la muerte con la oscuridad y lo patenta en la caminata de Viracocha y sus dos hijos en el océano Pacífico hasta desaparecer, leyenda que encarna en el ocaso del Sol y su ingreso en la oscuridad. La muerte del Sol se origina cuando ingresa en un estado oscuro, secreto, a la espera de retornar a una nueva vida. Entonces, tras el ocaso del Sol siempre retornará después de transitar por una fase oscura. Por el principio de correspondencia, lo mismo sucederá con el indígena, es decir, entrará en un estado oscuro, como los tres Viracochas, para después retornar.

Tuvo razón Garcilaso de la Vega, I. (1985: 58) al decir que los indígenas eran muy celosos de sus cuerpos, sus uñas, sus cabellos, etc. Los protegían colocándolos en alguna rendija de la casa, en efecto, el indígena sabía que después de morir volvería a vivir, pero, para que ocurra, era necesario tener completo todo el cuerpo: conservar su piel, sus huesos, sus cabellos, sus uñas, etcétera. Explicación que sustenta la momificación de los cuerpos. Sin embargo, el cronista inca confunde el relato con la resurrección de las ánimas, idea cristiana, no se trata de resucitar, sino de retornar, como lo explica la cita:

Muchas vezes (por ver lo que dezían) pregunté a diversos indios y en diversos tiempos para qué hazían todo aquello, y todos me respondían unas mismas palabras, diziendo: “Sábete que todos los que hemos nascido hemos de bolver a vivir en el mundo […] y las ánimas se han de levantar de las sepulturas con todo lo que fue de sus cuerpos”. Garcilaso de la Vega, I. (1985: 58).

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6. Evidencia que sustenta el trance de la muerte

Para sustentar nuestro parecer acerca del pensar incaico ante el drama de la muerte, escogimos algunos comentarios expresados por cronistas e investigadores modernos.

Prestemos atención a lo siguiente:

6.1. Según narra Pachacuti Yamqui, S. J. (1993), en cierta ocasión cuando terminaba de celebrarse la fiesta del Cápac Raymi o Fiesta Real o del Señor, mientras iba atardeciendo y conforme entraba la noche (ocaso del Sol), los indígenas se retiraban diciendo:

“¡O que presto se acabavá la fiesta y agora nos queda sólo la muerte pues que la muerte lo a de llegar como agora los anochesse, sueño ymajen de muerte!” (209).

Obsérvese que la muerte está asociada con la oscuridad, es el lado oscuro de Viracocha. Es el sol oscuro o Tawapaka reinando.

6.2. Cuando don Francisco López de Gómara (citado en Garcilaso de la Vega, I. 1985: 58) describe a los españoles profanando las tumbas indígenas y dispersando sus huesos a la búsqueda de oro, relata que les suplicaban para que no procedieran de esa manera, porque los restos de su familia debían estar juntos para al instante del retorno. F. de Gómara, al igual que Garcilaso y Cieza, menciona la creencia indígena en la resurrección de las almas concepción cristiana impropia del pensar incaico.

6.3. Otro suceso ocurrido en Cajamarca relata la captura y prisión de Atahuallpa. Previo a su ejecución aconteció una apostasía: a pesar de que el inca rendía culto solar, en vísperas de su muerte renuncia a sus creencias religiosas y prefiere ser bautizado, aceptando el catolicismo como religión. No tenía otra finalidad que librarse de la hoguera. En realidad, Atahuallpa sabía que el fuego destruiría su cuerpo, la reducción a cenizas, según su religión, no le permitiría retornar jamás. Pedro Pizarro (citado en Valcárcel, L. 1964: T. 2, 207) escuchó poco antes de la ejecución de Atahuallpa cómo instruía a su gente diciendo que, si no lo quemaban, aunque muriera, volvería. Pizarro confunde también retornar con resucitar.

6.4. Otra razón que justifica el pensamiento indígena ante la muerte es la ofensa cometida por el general Chalcuchimac a la momia de Túpac Inca Yupanqui. Cuando la quemó, destruyó el cuerpo e impidió que la creencia de retornar hiciera valer su designio y su efecto. Como paradoja, el general de Atahuallpa fue quemado vivo por Manco Inca Yupanqui, vengando así, el hecho funesto ocurrido a su antepasado.

6.5. Girard, R. (1976) relata un hábito funerario panamericano practicado por los indígenas en sus rituales de entierro. Dice que solían colocar el cadáver con los pies hacia el oeste y la cabeza en dirección al este. El simbolismo de tal costumbre es evidente: los pies al oeste señalan el camino del difunto hacia el mar del océano Pacífico, que es el ocaso del sol, es la entrada del sol en la oscuridad que simboliza su muerte. A su vez, la cabeza hacia el este señala el lugar donde amanece el sol, luego simboliza el retorno del sol y del indígena a la vida.

6.6. Valcárcel, L. (1964) narra un pasaje del padre Gregorio García relatado en su libro titulado Predicación del Evangelio en el Nuevo Mundo, viviendo los apóstoles. El suceso aconteció durante el reinado del Inca Pachacútec, después de concluido el combate y salir victorioso en la batalla contra los collas, ordenó a su milicia juntar los cadáveres de los caídos en combate. Los incas tuvieron mucho respeto en depositar los cuerpos de sus difuntos con esta frase:

“Acabado este mundo, nos habemos de levantar todas las gentes con vida nueva y con esta misma carne como ahora somos”. (T. 3, 536).

Es el pensamiento incaico ante la muerte: vida nueva con los mismos cuerpos.

6.7. Un fragmento del sermón del domingo de resurrección emitido por el Dr. Dávila describe un relato ilustrativo cuando en su admonición toca el tema de las creencias indígenas después de la muerte.

Prestémosle atención:

“[…] y vosotros los indios, que soléis decir entre vuestros engaños esto. En muriendo uno, todavía por cinco días se está su alma en la casa que murió, y así le dais a comer, echando en el fuego maíz molido, fingiendo que aquello come, y llorándole a la noche, y al fin del quinto día, cuando se va a poner el sol, vuestro mal sacerdote, o engañador, os engaña, y hace creer mirando donde se pone el sol, diciendo: mira, cata allí, donde va la ánima de tu padre, o de tu marido, ¿no la ves? Cátala allí. Siendo todo mentira, y hablando en vano lo que no es y soléis traer sobre el fuego la ropa del difunto, todo esto es burla y hablar al aire”. Valcárcel, L. (1964: T. 2, 205).

La cita anterior ilustra la creencia indígena después de acaecida la muerte. Cuando Dávila relata que el sacerdote indígena solicita mirar la puesta del sol, es porque alude el camino recorrido por el difunto a su encuentro con la oscuridad, es el lugar por donde transitan y después desaparecen los tres Viracochas del mito, es el mar del océano Pacífico, extensión de agua que el difunto también tendrá que recorrer; es, en definitiva, el camino del sol al fin del día para ingresar en la oscuridad que es su muerte. La cita también revela hábitos funerarios antiguos, como que: el velatorio dura cinco días, la costumbre de alimentar a los muertos, la ropa nueva del difunto y la puesta del sol referida.

6.8. El Padre Calancha (citado en Valcárcel, L. 1964: T. 2, 207) relata una tradición rescatada de los pueblos serranos visitados, donde constató la creencia indígena de que las ánimas de los muertos iban rumbo a una tierra denominada upamarca o poblado mudo. Para llegar, debían cruzar un río por sobre un puente estrecho construido con cabellos. La marcha se cumplía con la guía y ayuda de unos perros negros. El simbolismo con el mito de Viracocha es evidente: el suceso de los tres Viracochas andando sobre las aguas del océano Pacífico y perdiéndose en el mar, de ahí la analogía con el puente de cabellos; el uso de perros negros se conjuga con el ingreso a la oscuridad.

6.9. Un hecho insólito ocurrió en el cuarto viaje de Cristóbal Colón, según refiere Sánchez, L.A. (1981: T. 1, 150-151). Tras un año de privaciones y forzados por las inclemencias, las tormentas y otras vicisitudes, tuvo lugar la sublevación de los navegantes. La falta de provisiones y la negativa indígena de otorgarlas zarandeó los ánimos de Colón y concibió una treta: sabedor del temor indígena a los eclipses ―muerte del sol o de la luna― los amenazó con enrojecer la luna y ocultarla si no cumplían con sus exigencias. Es evidente que Colón sabía que el 29 de febrero de 1504 ocurriría un eclipse lunar. Cumplida la profecía, los indígenas temieron por sus vidas y también a los poderes de Colón, y facilitaron las provisiones necesarias. Nuevamente, se asocia la oscuridad con la muerte, temor indígena conocido por los españoles desde la época de Cristóbal Colón.

6.10. Hocquenghem, A. (1989: 127-128) relata una tradición de la sierra andina: se concreta en que las almas de los indígenas fallecidos debían cruzar una extensión de agua que se encuentra en la trayectoria del ocaso del sol. El relato concuerda con el mito de Viracocha: la extensión de agua que deben transitar refiere la caminata de los Viracochas en el océano Pacífico, es el ingreso en la oscuridad, es la muerte del sol. Simboliza también su paqarina.

6.11. De Arona, J. (1974) refiere en su diccionario de peruanismos la frase sol de los muertos. Es interesante su descripción:

“Llaman sol de los muertos, a una luz repentina y como azafranada o anaranjada que arroja el sol cuando ya parecía haberse puesto. Es de corta duración; es una especie de crepúsculo; es el último bostezo del día soñoliento cayendo en brazos de la noche”. (T. 2, 358).

La definición de Juan de Arona es un provincialismo vinculado al cuarto sol o Tawapaka, el sol oscuro que representa la muerte. De ahí, la denominación sol de los muertos.

6.12. El escritor peruano Arguedas, J.M. (1987: 147), en su novela titulada Todas las sangres, rescata y describe un cántico o harawi fúnebre, entonado cuando los mineros indígenas dan sepultura a unos restos humanos hallados en un socavón minero. En las serranías peruanas es notorio que la muerte se asocia con una sombra negra. La traducción presentada es del texto original, sin corrección alguna por nuestra parte. No obstante, puesto que la traducción original en dos líneas no es la más adecuada a este contexto, la hemos acomodado por estrofas:

Quién eres, sombra, negra sombra, muerta.

Yo no sé, no sé nada de ti, ¡au! triste sombra

sin nombre, ciega, sin cabeza, sin manos;

sólo dos huesos fríos; ¡llorad!

No te conoce sino la muerte

¡A a a a! ¡U u u u!

6.13. Por último, cuando el inca Titu Cusi Yupanqui narra las peripecias sufridas por su padre Manco Inca Yupanqui ante la administración y clero español, menciona que el inca presintió cercana su muerte y convocó a sus más allegados familiares y colaboradores para decirles lo siguiente:

“Ya me parece se ba haciendo tiempo de partirme a la tierra de los Andes […]”. Cussi Yupanqui, T. (1992: 50).

Así, el inca menciona como paqarina a la cordillera de los Andes, lugar por donde retornará después de su muerte. Se trata de una opinión opuesta a la de Garcilaso, pues en sus Comentarios Reales expresa que, cuando los incas fallecían iban al cielo para reunirse con su padre, el Sol. Juicio muy cercano al cristianismo y lejano del contexto y pensar incaico.

7. Conclusión

La noción de paqarina se vincula con el origen y destino final del hombre incaico.

Después de su muerte el indígena ingresará a un estado oscuro para después retornar; por el principio de correspondencia, cuando muera, le sucederá lo mismo que al sol, es decir, retornará a una nueva vida.

En la interpretación del mito de Viracocha se manifiesta la concepción incaica de la muerte, de modo que los incas tuvieron respuesta a la pregunta esencial acerca de la trascendencia de su vida, o lo que es igual: sabían hacia dónde iban.

Nuestros antepasados creían que nunca iban a morir, que les sucedería lo mismo que al sol: nacer, crecer, decaer, morir, para luego retornar a su paqarina.

8. Referencias

Arguedas, J. M. (1987). Todas las Sangres. (3ra. ed.) Horizonte.

Cieza de León, P. (2005). Crónica del Perú el señorío de los incas. Caracas, Venezuela: Fundación Biblioteca Ayacucho. Obtenido de: http://www.biblioteca.org.ar/libros/211665.p df.

Cusi, Y. T. (1992). Instrucción al licenciado Lope García de Castro (1ra. ed.). Lima, Perú: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

D.A.M.L.Q. (2005). Diccionario Quechua-Español-Quechua. Academia Mayor de la Lengua Quechua. (2da. ed.) Cusco Perú. Obtenido de: http://lengamer.org/admin/language_ folders/quechuadecusco/user_uploaded_files/links/File/AMLQuechua-Dic.pdf.

De Arona, J. (1974). Diccionario de Peruanismos. (Vol. 1 y 2). Promoción Editorial inca S.A. (PEISA).

Garcilaso de la Vega, I. (1985). Comentarios reales de los Incas. Lima, Perú: Fondo Editorial Banco de Crédito del Perú.

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GARCILASO: ¿Por qué ESFUMÓ al dios VIRACOCHA?

GARCILASO: ¿Por qué ESFUMÓ al dios VIRACOCHA?

El relato de Garcilaso no acepta al dios Viracocha como deidad inca ni coincide con la narración de otros cronistas. El inca escritor lo justifica culpando a indígenas y españoles por desconocer la lengua quechua cuando se refieren al dios Viracocha. Pero, la realidad es distinta, tiene motivos ocultos que lo inducen a no reconocer la identidad y naturaleza de Viracocha como dios incaico.

Los Comentarios Reales revelan una historia distinta de Viracocha, con destreza literaria Garcilaso no admite al dios Viracocha y ridiculiza su deidad cuando lo califica como “una fantasma” (sic) e introduce a Pachacámac como dios incaico. En este post analizamos por qué Garcilaso no acepta al dios Viracocha como deidad de los incas.

Índice

1. Garcilaso no admite al dios Viracocha

Atrae nuestra atención que Garcilaso de la Vega, I. (1985: 48-199) no acepte temas vinculados con Viracocha. Por ejemplo, cuando comenta la frase Tici Viracocha dicha por los indígenas a los españoles, indica lo siguiente:

“Los indios no saben de suyo o no usan dar la relación destas cosas con la propria significación y declaración de los vocablos, viendo que los cristianos españoles las abominan todas por ser cosas del demonio, y los españoles tampoco advierten en pedir la noticia dellas con llaneza, antes las confirman por cosas diabólicas como las imaginan. Y también lo causa el no saber de fundamento la lengua general de los Incas para ver y entender la deducción y composición y propria significación de las semejantes dicciones. Y por esto en sus historias dan otro nombre a Dios, que es Tici Viracocha, que yo no sé qué signifique ni ellos tampoco”.

Observamos datos que fundamentan que Garcilaso no acepte al dios Viracocha, los sintetizamos así:

1) Los indígenas desconocen el auténtico significado de las voces quechuas.

2) La actitud española es reprobar las explicaciones indígenas por proceder del demonio.

3) Los españoles desconocen el fundamento del idioma quechua.

4) Los españoles consignan en sus crónicas Tici Viracocha con significado de Dios, frase incomprensible para Garcilaso y los españoles.

¿Será una farsa Viracocha? ¿Justifica culpar a indígenas y españoles por desconocer el quechua? ¿Son ciertos los argumentos de Garcilaso?

El cronista desautoriza a los indígenas por no comprender el idioma quechua y a los españoles por su pobre traducción. Pero, desconoce el significado de Tici Viracocha ¿Sera que Garcilaso no reconoce al dios Viracocha?.

2. La fuente de Garcilaso: Cieza de León

En Cieza de León, P. (2005: Parte 2, Cap. V, 305-308) hallamos la respuesta a la opinión de Garcilaso, sus comentarios son en base a Cieza, que es un cronista probo, pero con omisiones en sus relatos, él dice:

“REÍDOME de lo que tengo escrito de estos indios, yo cuento en mi escritura lo que ellos a mí contaron por la suya y antes quito muchas cosas que añadir una tan sola”. Ibid. (2005: Parte 2, Cap. VIII, 315).

Cieza omite sucesos incaicos, no capta la esencia de la cultura incaica, por eso, suprime lo que no entiende y mutila sucesos de Viracocha. Además, tiene vicios de redacción, escribe mal las palabras quechuas, redacta vocablos impropios del habla nativo, por esta razón, no aprendió el idioma como algunos de sus colegas.

Sáenz, O. (2021a) expresa que Cieza descartó abundantes datos por considerarlo ficción o no entenderlos y es la explicación de omitir sucesos vinculados a Viracocha, que aparecen en los relatos de sus colegas. Cieza es la principal fuente para la crítica de Garcilaso en este relato. Por eso Garcilaso no acepta al dios Viracocha.

El inca escritor se educó en el seno de una familia real cusqueña, sin embargo, Garcilaso ignora el significado de Tici Viracocha. Nombre que obtiene de la crónica de Cieza cuando dice:

“[…] Generalmente le nombraban en la mayor parte Ticiviracocha […]” Ibid. (2005: Parte 2, Cap. V, 305).

En otro pasaje dice Cieza:

[…] y aunque por fama que tiene de lo pasado cuentan esto que escribo de Ticiviracocha […]” Ibid. (2005: Parte 2, Cap. V, 306).

Es evidente que Garcilaso desconoce los apelativos del dios Viracocha, piensa que el significado fue alterado por la lengua usada en otras provincias.

3. Pachacámac ¿Fue un dios de los incas?

Según Garcilaso de la Vega, I. (1985:47, 51), los incas adoraban a dos dioses: el Sol y Pachacámac. Decretaron difundir al imperio el culto a Pachacámac como supremo dios, y al Sol por las bondades que otorga.

¿Quién es Pachacámac? ¿Qué significa su nombre? Garcilaso lo traduce así:

[…] es nombre compuesto de Pacha que es mundo universo, y de Cámac, participio de presente del verbo cama, que es animar, el cual verbo se deduce el nombre cama, que es ánima. Pachacámac quiere dezir el que da ánima al mundo universo y en todo su propria y entera significación quiere dezir el que haze con el universo lo que el ánima con el cuerpo. Ibid. (1985: 47).

Es una traducción cristianizada, los incas no tuvieron noción del alma. Sin embargo, Garcilaso cita a Cieza de León, P. (2005: Parte 1, Cap. LXXII) quien traduce de manera distinta:

“El nombre deste demonio [Pachacámac] quería dezir hazedor del mundo porque Cama quiere dezir hazedor y Pacha mundo”.

Según Garcilaso es una traducción errónea, porque Cámac no significa hacer, rura es hacer, por eso, origina una interpretación inexacta que aprovecha para criticarla.

A pesar de ser natal del Cuzco y educado por sus parientes, acepta como dios a Pachacámac en vez de Viracocha. Posición que es contraria a las crónicas de Juan Diez de Betanzos, Sarmiento de Gamboa, Cristóbal de Molina, quienes mencionan a Viracocha y el Sol como deidades del incanato. En Sáenz, O. (2021a) refutan a Garcilaso y admiten a Viracocha como dios del Bajo Cuzco y, el Sol (creación de Viracocha), como dios del Alto Cuzco.

Garcilaso no admite al dios Viracocha, mancha el relato indígena y critica al cronista español, erróneamente, acepta a Pachacamac como dios incaico sin poseer los fundamentos que lo avalen.

4. Garcilaso dice que el dios Viracocha es un fantasma

En los Comentarios Reales Garcilaso no admite a Viracocha como dios de los incas; su opinión discrepante crea confusión. En otro pasaje, Garcilaso califica a Viracocha como un fantasma Ibid. (1985: 51) aparecido a un príncipe inca, y hasta lo presenta como hijo del sol, humillando su deidad como también el estatus de dios creador. Culpa de la confusión a los españoles que otorgan muchos dioses a los incas, por no saber dividir los tiempos y las idolatrías de una primera edad (bárbara) respecto a una segunda (incaica). Garcilaso divide en dos edades el origen de los incas en la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo (ver enlace aquí).

El inca escritor conoce lo narrado con respecto a Viracocha por Pedro Cieza de León quien lo nombra como el Hacedor, pero, por motivos ocultos ignora y omite el mito. Para él, Viracocha nunca fue un dios principal ni el dios de mayor veneración de los incas.

Al respecto, expresa lo siguiente:

“Este es el dios fantástico Viracocha que algunos historiadores dizen que los indios tuvieron por dios principal y de mayor veneración que el sol, siendo falsa relación y adulación que los indios hacen, por lisonjearlos, diciendo que les dieron el nombre de su más principal dios. Lo cierto es que no tuvieron dios más principal que el sol (sino fue Pachacamac, dios no conocido), antes, por dar deidad a los españoles, dezían a los principios que eran hijos del sol, como lo dixeron de la fantasma Viraqocha”. Garcilaso de la Vega, I. (1985: 199).

La cita ilustra que Garcilaso no acepta al dios Viracocha como deidad inca. Por este motivo, omite a la deidad y origina que sus aportes al mito de Viracocha, sean breves, escasos y dudosos.

5. Garcilaso de la Vega ¿Posee información del dios Viracocha?

Radicando en España, Garcilaso recibe noticias de un amigo de infancia: Diego de Alcobaza, quien le proporciona datos de la cultura Tiahuanaco. La carta resalta un lugar de nombre Chucuito, donde halló muchas ruinas arcaicas y monumentos admirables. Indagando sus orígenes, le relataron que el lugar fue consagrado al Hacedor. Las noticias de Alcobaza ―que constan en los Comentarios Reales― confirman que Garcilaso está informado del dios Viracocha, sin embargo, insiste en no aceptarlo como dios incaico.

Es difícil juzgar el pensamiento de Garcilaso: unas veces mancilla las crónicas de sus colegas, a pesar de mencionarlos y citarlos en sus relatos, por ejemplo, nombra a: Blas Valera, Fray Bartolomé de las Casas, Pedro Cieza de León, Francisco López de Gómara, Agustín de Zárate etc. Demuestra así, poseer conocimiento de los contenidos de algunos cronistas. Curiosamente, no menciona a los cronistas tempranos como: Sarmiento de Gamboa, Juan Diez de Betanzos, Cristóbal de Molina, en cuyas crónicas relatan sucesos relevantes de Viracocha. De manera deliberada Garcilaso se inclina por cronistas que poco o nada aportan al conocimiento de Viracocha. Podemos presumir que Garcilaso no tolera al dios Viracocha por ignorar las fuentes tempranas que refieren al dios.

Es contraria la actitud descrita cuando escribe acerca del Sol, lo acepta como dios incaico.

¿Quizá Garcilaso siente simpatía por el sol?

Su estilo narrativo, es convincente, invita a pensar que puede tener razón en sus dichos: su soltura al escribir confunde al lector; su pluma excelsa le permite crear, recrear y suprimir escenarios.

En general, Garcilaso omite sucesos relacionados con el dios Viracocha, que estimula a alentar una conducta adusta hacia él.

6. Los odios de Garcilaso de la Vega

María Rostworowski, explica el extraño proceder de Garcilaso en esta cita:

“Toda esta acumulación de rencores y odios, aumentados por la quema de la momia de Túpac Yupanqui, y por el ensañamiento de los generales de Atahuallpa en Huáscar y sus deudos, afectaron profundamente a Garcilaso y lo impulsaron a trastocar los sucesos”. Rostworowski, M. (1988: 58).

¿Cuál es la razón del odio acumulado en Garcilaso? ¿Cuál es la naturaleza de su relación con Viracocha?

Para deducir la actitud de Garcilaso debemos remitirnos a su madre: Chimpu Ocllo, dama de alcurnia, hija de Huallpa Túpac y de la palla o princesa Cusi Chimpu, nieta de Túpac Inca Yupanqui y sobrina del inca Huayna Cápac.

Una posible respuesta es la dinastía familiar o panaca. La familia de Garcilaso pertenece al Alto Cuzco, estirpe cuyo dios principal es el Inti o Sol. Por el contrario, las panacas del Bajo Cuzco adoraban a Viracocha, por esa razón, Garcilaso no acepta al dios Viracocha: su familia materna rinde culto solar. La fuente en que basó su crónica fue materna, por lo tanto, sus relatos son del Alto Cuzco.

Otra razón del odio de Garcilaso es saber que el peor castigo para un indígena es la destrucción del cuerpo, hecho ocurrido a Túpac Inca Yupanqui, pariente de Garcilaso. Según la creencia indígena, la destrucción del cuerpo origina la muerte eterna, la no presencia, el no volver a renacer, es decir, la desaparición total.

¿Será posible que Garcilaso tome partido en este conflicto religioso de panacas? Garcilaso se crio entre el cristianismo cuya religión es monoteísta y su origen indígena que rinde culto al Inti o Sol.

7. Conclusión

1) Garcilaso es católico, pero en su crónica tiene mucha afinidad y simpatía cuando menciona al Sol. El Sol fue el dios de su madre, dios que siempre acepta y trata muy bien en sus relatos; además, el Sol tuvo en su tiempo mayor supremacía que Viracocha. Observando algunos cuadros de Garcilaso, notamos que porta un collar del cual pende un enorme sol. Podemos deducir que Garcilaso tiene mucha afinidad con la idolatría solar de su madre. Contrario a lo anterior no reconoce al dios Viracocha

2) Causa perplejidad cuando Garcilaso omite, desliza errores cuando refiere al dios Viracocha. En los Comentarios Reales de los Incas se aprecia un sentimiento grato hacia al Sol y embarazoso hacia Viracocha.

3) Un error garrafal de Garcilaso es incluir a Pachacámac como un dios principal de los incas, en este caso pierde la narración histórica y sobresale como un cultivador de la narración épica.

4) El cronista arrastra un cúmulo de problemas que lo hacen vivir en un constante conflicto con sus escritos: no era español ni tampoco indígena, sino mestizo. Garcilaso vivía en un país donde el mestizo ocupaba una de las más bajas jerarquías de la escala social. Pero, ello no explica por qué Garcilaso omite al dios Viracocha.

5) En síntesis: advertimos en la crónica de Garcilaso la aceptación hacia la deidad del Sol, dios de sus antepasados; muy por el contrario, lanza sus dicterios contra los cronistas íberos y también contra los indígenas, tratando de quitarles credibilidad cuando se refieren a Viracocha.

8. Referencias

Cieza de León, P. (2005). Crónica del Perú el señorío de los incas. Caracas, Venezuela: Fundación Biblioteca Ayacucho. Obtenido de http:// www. biblioteca.org .ar/libros/211665.pdf

Garcilaso de la Vega, I. (1985). Comentarios reales de los incas. Lima, Perú: Fondo Editorial Banco de Crédito del Perú.

Rostworowski, M. (1988). Historia del Tawantinsuyo (3ra. ed.). Lima, Perú: Instituto de Estudios Peruanos.

Sáenz, O. (2021). El mito de Viracocha. 1ra Edición. Lima, Perú.

HUACA: Mucho más que un LUGAR SAGRADO

HUACA: Mucho más que un LUGAR SAGRADO

La palabra huaca o guaca o waka acoge diversos significados, es un vocablo de índole religiosa y predominante durante todo el incanato. De uso continuo para designar numerosos conceptos en lo tocante a lugares u objetos sagrados.

Después de la conquista y virreinato hasta nuestros días, la percepción y concepto se extendió hasta incluir como una huaca a las vetustas edificaciones indígenas. La interpretación moderna nos hace pensar que se ha tergiversado su verdadera expresión.

Es común entender que la huaca es el lugar donde entierran al indígena. Pero, el concepto es más amplio de lo que imaginamos. Tiene otras acepciones que en este post aclaramos.

Índice

1. Significado de Huaca

El Diccionario de la Real Academia Española (D.R.A.E.) considera como una huaca o guaca a los sepulcros indígenas (en Bolivia y Perú) donde se hallan objetos de valor: un tesoro escondido o enterrado; una vasija de barro cocido en cuyo interior depositaron joyas y objetos artísticos como ofrenda para los dioses.

El Diccionario de la Academia Mayor de Lengua Quechua o (A.M.L.Q) dice que waka en Arqueología es un santuario y necrópolis preincas situados en la costa y sierra del Perú. En Etnohistoria es un adoratorio, objeto sagrado inca. También es parte del espacio sagrado del Cusco donde los incas situaron más de 350 huacas.

El Vocabulario de la Lengva General de todo el Perv llamada Lengva Qquichua o del Inca de Diego Gonçález Holguín reconoce un extenso valor conceptual, registra como huacca a los:

“Ídolos, figurillas de hombres y animales que traían consigo. Lugar de ídolos, adoratorio. La plata, escondida debajo de la tierra. Tesoro. Carnero o cualquier bestia monstruosa, que tiene más, o menos miembros, o fealdad natural. Cuando tiene seis dedos en manos y pies como león. Paso peligroso o espantable”.

En el Perú nombran como huaca a los restos arqueológicos de las edificaciones pre hispánicas que forman parte del patrimonio histórico del Perú. Las arquitecturas se distribuyen por diversos distritos limeños. El Ministerio de Cultura creó el programa Lima, la ciudad de las huacas con el apoyo de UNESCO a fin de protegerlas y promover su preservación. Se trata de complejos arqueológicos de la cultura Ichma que han convertido a Lima en una ciudad con atractivo turístico.

2. Huaca según Garcilaso de la Vega

Haciendo gala de conocer el idioma quechua, Garcilaso describe de forma brillante el concepto múltiple de la voz huaca, cuenta que los incas no apreciaban a las huacas como deidades, tampoco las adoraban, solo les rendían veneración y respeto.

El pensamiento incaico designa como huaca a cualquier elemento u objeto de la naturaleza que por su forma, colorido o enormidad se presenta como una entidad superior que destaca al compararla con sus similares.

Las tumbas indígenas en los campos, también se consideraban huacas, algunos enterraban a sus deudos en los alrededores de la casa, incluso al interior. Cuenta Garcilaso de la Vega que los indígenas sentían una tribulación inmensa cuando los españoles profanaban sus tumbas a la búsqueda de oro y plata, les rogaban no desperdigar los huesos de sus antepasados porque estos debían estar juntos y completos para poder retornar a una nueva vida.

Es huaca a todo lo perteneciente a los históricos reinos de la naturaleza, en especial los animales, vegetales o minerales que por su belleza y perfección superaban a los de su especie, por ejemplo: una flor, una fruta, un árbol que destaca sobre los de su género.

Huaca quiere decir ídolo, también es cualquier objeto que por su relevancia se le considera como una cosa sagrada, la amplitud del concepto permite diversidad de sentidos que a continuación analizamos:

3. La paqarina ¿Es una huaca?

Las paqarinas (ver significado aqui) o lugares donde aparece el antepasado primigenio de una etnia o cultura indígena, eran valoradas como lugares sagrados. Los sitios de origen podían ser diversos, por ejemplo: peñas, ríos, manantiales, lagos, nevados, cerros, cordilleras, árboles, cuevas, etcétera. Un ejemplo de lugar de origen es la cueva Cápac T´tocco del cerro Tampu T´tocco, lugar por donde surgieron los hermanos Ayar (los incas). El sagrado y mítico Titicaca, fue la paqarina por donde se originó el dios Viracocha. El lago Choclococha, fue el lugar por donde apareció la etnia chanca.

Garcilaso dice:

“Que no se tiene por honrado el indio que no desciende de fuente, río o lago, aunque sea de la mar […]”. Ibid. (1985: 34).

Huaca es la ofrenda que el sacerdote inmola en sus festividades principales a Viracocha y el Sol, por ejemplo: las figurillas de hombres, aves, animales y otros fraguados en oro, plata o moldeados en cerámica o tallados en madera etcétera. El pensar incaico los considera objetos sagrados porque sus únicos dueños son los dioses.

4. El templo ¿Es una huaca?

En efecto, son huacas, podía ser un templo grande o pequeño, por ejemplo, el templo Coricancha o Recinto de Oro, estimada como la huaca principal. En el Cusco, Pachacútec construyó diversos templos: el Quishuarcancha en honor a Viracocha, el templo a la Killa o Luna, el templo a Illapa o el rayo, relámpago y trueno. Tiempo atrás, Viracocha Inca (padre de Pachacútec) edificó un hermoso templo en honor a Viracocha en Rakchi, antiguamente conocido como Cacha. Dice la narración mítica que el dios Viracocha erupcionó y apago el volcán Quimsachata de esa localidad.

Otro caso son los templos al Sol ubicados en: Pachacámac; en la isla del Sol en el lago Titicaca; en Tumibamba (Ecuador). Antes de que aparecieran los incas se erigió el templo Chavín de Huántar ubicado en la sierra central de Áncash. Todos los templos tienen por su naturaleza sagrada, la cualidad de ser huacas.

5. Saramama ¿Una huaca familiar?

En época incaica cada familia tenía su propia huaca protectora del maíz cosechado cuyo nombre fue Saramama. Según Valcárcel, L. (1964: T. 1, 61-62) el pensar incaico acepta la concepción religiosa de las madres de las cosas, por ejemplo: Saramama es la Madre del Maíz; Cocamama es la Madre de la Coca; la Madre Tierra es la Pachamama; la Cochamama es la Madre de los Manantiales. Todas son huacas.

Cuando los incas terminaban de cosechar el maíz de las chacras destinadas a los templos y huacas, seguidamente tocaba el turno al pueblo, entonces cada familia se dirigía a sus parcelas para cosechar el maíz.

Dice Murúa, F. M. (2001) que cada agricultor celebraba un culto a la Madre del Maíz, se oficiaba al término de la cosecha. Conforme recogían las mazorcas y poco antes de pelarlas y desgranarlas, buscaban, escogían y separaban la mejor; para la elección optaban por ciertos atributos como: tamaño, robustez, cantidad y calidad de grano. Obtenida retornaban a sus hogares donde confeccionaban una huaca con la mazorca elegida y la bautizaban como Saramama, apartaban una pequeña cantidad de granos para situarlos en un troje pequeño o pirua. Veneraban los granos, por provenir de la Madre del Maíz y por proteger el maíz sin pudrirse durante todo el año.

Previo al ritual consultaban con los sacerdotes la suerte del maíz, éstos le preguntaban a la mazorca:

“[…] si tenía fuerza y vigor para el año que viene, y si el maíz respondía que no le tenía, le llevaban a la mesma chácara, a quemarlo con la mayor solemnidad que cada uno podía”. (438 Ibid.).

Si ocurría lo anterior, repetían de nuevo la selección, hasta que la mazorca respondía que poseía dicha fuerza. La respuesta positiva originaba la algarabía de la familia y derivaba en festejos.

6. Huacas humanas y del mundo natural

En contraste a lo anterior, nombran como huaca a las cosas grotescas o anti estéticas o fieras, tal es el caso de las boas de la selva. El criterio alcanzaba a los animales y las aves, es el caso de los auquénidos que paren dos críos, los huevos de aves con dos yemas. En la costa o yunga antigua estiman a las ballenas por su colosal tamaño, la creían como la madre de los peces.

También incluían a los ríos caudalosos, a las piedras con extraños tallados naturales o con diversos colores. La cordillera de los Andes fue estimada como una huaca, también cuando un cerro se mostraba dominante sobre los otros, por ejemplo: el nevado Pariacaca ubicado en la serranía limeña de Huarochiri, el cerro Huanacauri (ver significado aquí) en el Cusco, ambas huacas fueron objeto de veneración y culto. El culto a Huanacauri ocurrió desde Manco Cápac, es decir, desde épocas primordiales y duró hasta la conquista y virreinato.

En caso de seres humanos, lo asumen como huaca por hechos anormales cuyo entendimiento no hallan explicación, como, por ejemplo: una mujer que alumbra mellizos, en algunos pueblos lo asociaban con la fertilidad y lo celebraban con fiestas y bebidas, con cantos y bailes, pero en otros lo consideraban como signo de mal agüero, lloraban compungidos esperando algún castigo por algún delito cometido. También son huacas, los niños nacidos con taras como: pies doblados, o con seis dedos, los jorobados o con defectos en la cara o en el cuerpo.

7. El oráculo ¿Es una huaca?

Huaca es el lugar donde el indígena consulta sus temores, solicita la aceptación de la ofrenda a sus dioses, pide por la buena marcha de sus festividades, busca la causa de alguna desdicha, indaga el triunfo o fracaso en la guerra, analiza la sucesión del trono, investiga la causa de alguna enfermedad o muerte, solicita paz, prosperidad para todo el pueblo y los augures del destino les dan sus respuestas en los oráculos.

Las consultas también las hacían los incas, los testimonios de los cronistas son elocuentes. José de la Riva Agüero refiere que:

“La fundación de la ciudad del Cusco fue un suceso muy memorable, rodeado de ritos y ceremonias religiosas consultando a los agüeros y mirando las estrellas…”. (Citado en Busto, J.A. 1981:26).

Según Guamán Poma, P. (2011: 52), Mama Ocllo era oficiante de ritos escabrosos, solía conversar con piedras, peñas, maderos, cerros, lagunas y éstas respondían sus consultas, además la soberana creó el culto a las huacas y willkas esta última voz en quechua significa sagrado, en aimara refiere al Sol.

Después de diversas conquistas por la costa norteña del antiguo Perú, Túpac Inca Yupanqui decidió retornar al Cuzco, pero antes enrumbó con dirección al oráculo de Pachacámac para consultar su futuro. Los augurios para su gobierno y sus conquistas fueron favorables.

Las premoniciones y consultas de Huayna Cápac son evidentes, se enteró de la caída del Tawantinsuyo con anterioridad. Poco antes de morir nombró como posibles herederos del reino a dos de sus hijos: Ninan Cuyochi y Huáscar, previo solicitó consultar al oráculo mediante la calpa o lectura del corazón y pulmones de un auquénido. La respuesta fue negativa para ambos hermanos.

8. La huaca en los conflictos bélicos

Otra forma de huaca se presenta en la guerra entre dos bandos, cada uno solía llevar sus huacas como ídolo protector. Cuando los incas iban a guerrear cargaban con una momia de sus reyes como huaca protectora para asegurar el triunfo.

Los incas tenían por costumbre apoderarse de las huacas del pueblo conquistado, las remitían al Cusco y colocaban en un lugar destinado para su culto, a la muerte del rey las huacas eran incluidas como parte del ajuar mortuorio.

Cuando Pachacútec derrotó a la etnia chanca, previo capturó a sus dos huacas: Mucho tiempo después el licenciado Polo de Ondegardo descubrió varias momias incas, entre ellas halló la de Pachacútec, el ajuar mortuorio incluía las huacas de los chancas.

Huáscar realizó consultas antes de iniciar la guerra contra su hermano Atahuallpa, a la vez Atahuallpa hizo lo mismo. En ambos casos los augurios fueron nefastos.

9. El ceque incaico ¿Es una huaca?

El ceque no es una huaca, es una voz que significa raya, hilera, línea. Del templo Coricancha tomado como centro, se originaban unas líneas imaginarias o ceques (líneas) que iban en dirección a las cuatro regiones del Tawantinsuyo. Las huacas se hallaban repartidas en cada línea una tras otra, como indica Rostworowski, M. (2014: 141) cada huaca se enlazaba al ceque como el nudo de un quipu. Ceques y huacas formarían un inmenso quipo alrededor del templo Coricancha. Cada ceque era mantenido por una dinastía real, cuyo encargo era asegurar su mantenimiento.

La disposición por cada región era así:

1) Camino al Chinchaysuyo se originaban nueve líneas o ceques con ochenta y cinco huacas.

2) Hacia el Antisuyo se generaban nueve ceques con setenta y ocho huacas.

3) Rumbo al Collasuyo asomaban nueve ceques con ochenta y cinco huacas.

4) Con dirección al Contisuyo había catorce ceques con ochenta huacas.

Entre todos suman 41 ceques y 328 huacas, faltaría añadir el templo Coricancha y cuatro huacas adicionales no incluidas en los ceques, con lo cual sumarían 333 huacas. Tenían un radio de acción comprendido dentro de cuatro leguas de los alrededores del Cusco. Las numerosas huacas alrededor del Cusco le conferían un carácter de capital sagrada.

El primer informante de la existencia de ceques en el Cusco fue Polo de Ondegardo (1571). Después Bernabé Cobo (1653) los detalla y describe, contenido que hallamos en Valcárcel, L.E. (1964: 435-468).

Queda pendiente el estudio del significado de cada huaca, es una investigación que involucra los nombres quechuas y aimaras de cada una de ellas, labor que, tal como lo dice Rodolfo Cerrón-Palomino en La onomástica de los ceques: cuestiones etimológicas, es una tarea muy ardua y especializada.

10. Conclusiones

1) La diversidad de conceptos y características asociadas a la huaca permiten comprender cuan extenso fue el pensamiento religioso de los incas.

2) Las huacas no representan a los dioses, por lo tanto, no les corresponde adoración, pero sí veneración y respeto.

3) La proliferación de huacas tanto locales como de las naciones conquistadas revela una tolerancia religiosa de los incas a cultos distintos a su religión.

4) La construcción de diversos templos al Sol en lugares importantes y alejados del Cusco demuestra la expansión religiosa de los incas.

5) Diversas expresiones culturales, como actos políticos, sociales, militares, agrícolas, lugares de origen del antepasado primigenio y otros están íntimamente ligados al concepto de huaca.

6) Los incas tenían gran fe en sus agoreros, confiaban sus consultas a los oráculos que consideraban como huacas.

7) Las ofrendas a los dioses eran consideradas objetos sagrados cuyo único propietario era el dios ofrendado.

8) Los ceques alrededor del Cusco le dan el carácter y calidad de ciudad sagrada, demuestra el espíritu religioso de los incas.

11. Referencias

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