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PAQARINA: El lugar donde nace un linaje

PAQARINA: El lugar donde nace un linaje

Un concepto del pensar incaico trascendente para determinar la aparición de las etnias en el territorio andino, es el de paqarina. Es una voz quechua que precisa el lugar por donde surgieron las comunidades indígenas en el territorio andino. La palabra pasó desapercibida, incluso, casi olvidada en su esencia. El pensamiento indígena la vincula con un lugar o un accidente geográfico o con un animal o una cueva o algún elemento del mundo natural de los incas, en donde se produjo el origen de las etnias primigenias. También, acoge el lugar donde retorna el indígena cuando fallece. Por lo tanto, la noción de paqarina se asocia al origen del antepasado primigenio y es el lugar de descanso del indígena a su muerte. Vida y muerte ambas se encuentran en la paqarina.

En este post describimos el extenso concepto de la paqarina y exponemos los criterios de cronistas, historiadores e investigadores que la vinculan de manera insospechada como una explicación del más allá incaico, es decir, lo que sobreviene al indígena después de la muerte.

Índice

1. La paqarina según Garcilaso de la Vega

La paqarina es mencionada por casi todos los cronistas. Según Garcilaso de la Vega, I. (1985: 34, 76), los indígenas se sienten honrados por haberse originado de una fuente, un río, un lago o del mar; también, de algún animal, como un oso, el puma, el tigre; incluye aves como el cóndor o el halcón; algún pez; incluso de algún accidente geográfico como una sierra, un monte, risco o caverna.

Cuenta que los collas presumían proceder de diversas paqarinas: algunos relatan que sus primeros padres salieron de las aguas del Titicaca, por lo que estimaban al lago como una madre sagrada objeto de adoración y sacrificios.

Otros decían provenir de un gran manantial por donde salió su primer antecesor.

En otros pueblos decían que sus antecesores habían salido por las cuevas y resquicios de unos grandes riscos. Otra gente, contaban haber salido de un río al cual veneraban, era tan grande la estima, que castigaban al que cazaba sus peces, los valoraban como si fueran sus hermanos.

Todos los entes y elementos de la naturaleza nombrados son las paqarinas o lugares donde se originan las distintas etnias que poblaron el antiguo Perú.

Según el pensamiento incaico, las paqarinas son consideradas como huacas o lugares sagrados y, en su tiempo, les ofrendaban sacrificios en recuerdo del origen de sus antepasados. Son parte del mundo religioso andino.

2. Definición de la paqarina

Según el Diccionario de la Academia Mayor de la Lengua Quechua D.A.M.L.Q. (2005) la voz paqaric significa:

“que aparece, se origina, crea o nace de algo o de alguien”.

El vocabulario de Diego Gonçález Holguín registra paccarichik como el que da principio a alguna cosa y paccarichik machu chauchu, o hurutmi, como el principio del linaje.

Ludovico Bertonio anota en aimara la palabra pacaritha como nacer y pacarini como el lugar donde uno nació.

Queda claro que ambos lexicógrafos coinciden que el concepto señala el principio de un linaje o el lugar de nacimiento.

3. El mito de Viracocha y la paqarina

En el libro El mito de Viracocha de Sáenz, O. (2021a) (ver aquí) narran que la paqarina se genera en Paqaric Tampu o el tambo del amanecer, esto es, el lugar por donde apareció Manco Cápac y sus hermanos, sin embargo, la noción es antiquísima y tiene un origen mítico. Se genera cuando Viracocha surge del Titicaca, por eso, el lago es la paqarina y génesis del origen del dios y de las futuras paqarinas del Mundo Bajo o terrenal.

La paqarina cumple con una norma del Kybalión: el principio de correspondencia, es decir, si el dios se origina por una paqarina, idéntico origen tendrá su creación.

Cuando Viracocha aparece en el lago Titicaca, se traslada a la isla del Sol, y allí crea el sol, la luna y las estrellas, de manera que, los astros del Mundo Alto o celestial tienen por paqarina el lago mítico. Siguiendo la norma, el mito indica que Viracocha diseñó en piedra al género incaico y por último esculpe a Manco Cápac y Mama Ocllo con sus hermanos. Los ocho hermanos son convocados por el Sol y arrogados como hijos. Terminado el suceso, Viracocha ordena a las cuatro parejas sumirse en tierra, así la Pachamama, es la portadora de la etnia incaica hasta su aparición en Paqaric Tampu o el Tambo del Amanecer y salen por una cueva del cerro Tampu T´tocco, que es la paqarina de los incas.

Idéntica fórmula se aplica para la etnia indígena, en efecto, cuando Viracocha ordena sumir en tierra a la segunda creación de gente, éstas aparecieron por: cuevas, ríos, fuentes, lagunas, cerros, árboles, etc., todas son paqarinas, conforman así el Mundo Bajo o territorio andino como una gran paqarina. A futuro, la paqarina será el lugar de origen de los indígenas y de las provincias desarrolladas en aquellos tiempos.

4. La paqarina según Cieza de León

Pero la voz paqarina no solo designa el sitio de origen de la gente: también es el lugar donde retornan los difuntos al final de su vida terrenal. De modo que tiene doble significado: como lugar de origen y como fin de la vida indígena. Cuenta Cieza de León, P. (2005: Cap. XCVII, 250) que al fallecer un indígena iba con rumbo a un gran lago que había sido su origen. Cuando Cieza señala un lago, se refiere a una paqarina.

En efecto, cuando el indígena fallece retorna a su paqarina, pero no podemos sino preguntarnos ¿Para qué vuelve a su paqarina?

En el pensamiento incaico existe un estado de vida oscuro, oculto, secreto: antes de nacer y después de morir, cuya explicación la hallamos en el mito de Viracocha y está relacionado con la muerte. No existen datos escritos por los cronistas que expliquen el acaecer de la muerte, ni su significado, ni su sentimiento; ningún cronista explica qué sucede con el indígena después de fallecer, ni cómo se comportaba en el más allá.

5. Viracocha y su vínculo con la muerte

El libro El mito de Viracocha de Oscar Sáenz (ver aquí), explica el pensar incaico ante el devenir de la muerte. El indígena asocia la muerte con la oscuridad y lo patenta en la caminata de Viracocha y sus dos hijos en el océano Pacífico hasta desaparecer, leyenda que encarna en el ocaso del Sol y su ingreso en la oscuridad. La muerte del Sol se origina cuando ingresa en un estado oscuro, secreto, a la espera de retornar a una nueva vida. Entonces, tras el ocaso del Sol siempre retornará después de transitar por una fase oscura. Por el principio de correspondencia, lo mismo sucederá con el indígena, es decir, entrará en un estado oscuro, como los tres Viracochas, para después retornar.

Tuvo razón Garcilaso de la Vega, I. (1985: 58) al decir que los indígenas eran muy celosos de sus cuerpos, sus uñas, sus cabellos, etc. Los protegían colocándolos en alguna rendija de la casa, en efecto, el indígena sabía que después de morir volvería a vivir, pero, para que ocurra, era necesario tener completo todo el cuerpo: conservar su piel, sus huesos, sus cabellos, sus uñas, etcétera. Explicación que sustenta la momificación de los cuerpos. Sin embargo, el cronista inca confunde el relato con la resurrección de las ánimas, idea cristiana, no se trata de resucitar, sino de retornar, como lo explica la cita:

Muchas vezes (por ver lo que dezían) pregunté a diversos indios y en diversos tiempos para qué hazían todo aquello, y todos me respondían unas mismas palabras, diziendo: “Sábete que todos los que hemos nascido hemos de bolver a vivir en el mundo […] y las ánimas se han de levantar de las sepulturas con todo lo que fue de sus cuerpos”. Garcilaso de la Vega, I. (1985: 58).

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6. Evidencia que sustenta el trance de la muerte

Para sustentar nuestro parecer acerca del pensar incaico ante el drama de la muerte, escogimos algunos comentarios expresados por cronistas e investigadores modernos.

Prestemos atención a lo siguiente:

6.1. Según narra Pachacuti Yamqui, S. J. (1993), en cierta ocasión cuando terminaba de celebrarse la fiesta del Cápac Raymi o Fiesta Real o del Señor, mientras iba atardeciendo y conforme entraba la noche (ocaso del Sol), los indígenas se retiraban diciendo:

“¡O que presto se acabavá la fiesta y agora nos queda sólo la muerte pues que la muerte lo a de llegar como agora los anochesse, sueño ymajen de muerte!” (209).

Obsérvese que la muerte está asociada con la oscuridad, es el lado oscuro de Viracocha. Es el sol oscuro o Tawapaka reinando.

6.2. Cuando don Francisco López de Gómara (citado en Garcilaso de la Vega, I. 1985: 58) describe a los españoles profanando las tumbas indígenas y dispersando sus huesos a la búsqueda de oro, relata que les suplicaban para que no procedieran de esa manera, porque los restos de su familia debían estar juntos para al instante del retorno. F. de Gómara, al igual que Garcilaso y Cieza, menciona la creencia indígena en la resurrección de las almas concepción cristiana impropia del pensar incaico.

6.3. Otro suceso ocurrido en Cajamarca relata la captura y prisión de Atahuallpa. Previo a su ejecución aconteció una apostasía: a pesar de que el inca rendía culto solar, en vísperas de su muerte renuncia a sus creencias religiosas y prefiere ser bautizado, aceptando el catolicismo como religión. No tenía otra finalidad que librarse de la hoguera. En realidad, Atahuallpa sabía que el fuego destruiría su cuerpo, la reducción a cenizas, según su religión, no le permitiría retornar jamás. Pedro Pizarro (citado en Valcárcel, L. 1964: T. 2, 207) escuchó poco antes de la ejecución de Atahuallpa cómo instruía a su gente diciendo que, si no lo quemaban, aunque muriera, volvería. Pizarro confunde también retornar con resucitar.

6.4. Otra razón que justifica el pensamiento indígena ante la muerte es la ofensa cometida por el general Chalcuchimac a la momia de Túpac Inca Yupanqui. Cuando la quemó, destruyó el cuerpo e impidió que la creencia de retornar hiciera valer su designio y su efecto. Como paradoja, el general de Atahuallpa fue quemado vivo por Manco Inca Yupanqui, vengando así, el hecho funesto ocurrido a su antepasado.

6.5. Girard, R. (1976) relata un hábito funerario panamericano practicado por los indígenas en sus rituales de entierro. Dice que solían colocar el cadáver con los pies hacia el oeste y la cabeza en dirección al este. El simbolismo de tal costumbre es evidente: los pies al oeste señalan el camino del difunto hacia el mar del océano Pacífico, que es el ocaso del sol, es la entrada del sol en la oscuridad que simboliza su muerte. A su vez, la cabeza hacia el este señala el lugar donde amanece el sol, luego simboliza el retorno del sol y del indígena a la vida.

6.6. Valcárcel, L. (1964) narra un pasaje del padre Gregorio García relatado en su libro titulado Predicación del Evangelio en el Nuevo Mundo, viviendo los apóstoles. El suceso aconteció durante el reinado del Inca Pachacútec, después de concluido el combate y salir victorioso en la batalla contra los collas, ordenó a su milicia juntar los cadáveres de los caídos en combate. Los incas tuvieron mucho respeto en depositar los cuerpos de sus difuntos con esta frase:

“Acabado este mundo, nos habemos de levantar todas las gentes con vida nueva y con esta misma carne como ahora somos”. (T. 3, 536).

Es el pensamiento incaico ante la muerte: vida nueva con los mismos cuerpos.

6.7. Un fragmento del sermón del domingo de resurrección emitido por el Dr. Dávila describe un relato ilustrativo cuando en su admonición toca el tema de las creencias indígenas después de la muerte.

Prestémosle atención:

“[…] y vosotros los indios, que soléis decir entre vuestros engaños esto. En muriendo uno, todavía por cinco días se está su alma en la casa que murió, y así le dais a comer, echando en el fuego maíz molido, fingiendo que aquello come, y llorándole a la noche, y al fin del quinto día, cuando se va a poner el sol, vuestro mal sacerdote, o engañador, os engaña, y hace creer mirando donde se pone el sol, diciendo: mira, cata allí, donde va la ánima de tu padre, o de tu marido, ¿no la ves? Cátala allí. Siendo todo mentira, y hablando en vano lo que no es y soléis traer sobre el fuego la ropa del difunto, todo esto es burla y hablar al aire”. Valcárcel, L. (1964: T. 2, 205).

La cita anterior ilustra la creencia indígena después de acaecida la muerte. Cuando Dávila relata que el sacerdote indígena solicita mirar la puesta del sol, es porque alude el camino recorrido por el difunto a su encuentro con la oscuridad, es el lugar por donde transitan y después desaparecen los tres Viracochas del mito, es el mar del océano Pacífico, extensión de agua que el difunto también tendrá que recorrer; es, en definitiva, el camino del sol al fin del día para ingresar en la oscuridad que es su muerte. La cita también revela hábitos funerarios antiguos, como que: el velatorio dura cinco días, la costumbre de alimentar a los muertos, la ropa nueva del difunto y la puesta del sol referida.

6.8. El Padre Calancha (citado en Valcárcel, L. 1964: T. 2, 207) relata una tradición rescatada de los pueblos serranos visitados, donde constató la creencia indígena de que las ánimas de los muertos iban rumbo a una tierra denominada upamarca o poblado mudo. Para llegar, debían cruzar un río por sobre un puente estrecho construido con cabellos. La marcha se cumplía con la guía y ayuda de unos perros negros. El simbolismo con el mito de Viracocha es evidente: el suceso de los tres Viracochas andando sobre las aguas del océano Pacífico y perdiéndose en el mar, de ahí la analogía con el puente de cabellos; el uso de perros negros se conjuga con el ingreso a la oscuridad.

6.9. Un hecho insólito ocurrió en el cuarto viaje de Cristóbal Colón, según refiere Sánchez, L.A. (1981: T. 1, 150-151). Tras un año de privaciones y forzados por las inclemencias, las tormentas y otras vicisitudes, tuvo lugar la sublevación de los navegantes. La falta de provisiones y la negativa indígena de otorgarlas zarandeó los ánimos de Colón y concibió una treta: sabedor del temor indígena a los eclipses ―muerte del sol o de la luna― los amenazó con enrojecer la luna y ocultarla si no cumplían con sus exigencias. Es evidente que Colón sabía que el 29 de febrero de 1504 ocurriría un eclipse lunar. Cumplida la profecía, los indígenas temieron por sus vidas y también a los poderes de Colón, y facilitaron las provisiones necesarias. Nuevamente, se asocia la oscuridad con la muerte, temor indígena conocido por los españoles desde la época de Cristóbal Colón.

6.10. Hocquenghem, A. (1989: 127-128) relata una tradición de la sierra andina: se concreta en que las almas de los indígenas fallecidos debían cruzar una extensión de agua que se encuentra en la trayectoria del ocaso del sol. El relato concuerda con el mito de Viracocha: la extensión de agua que deben transitar refiere la caminata de los Viracochas en el océano Pacífico, es el ingreso en la oscuridad, es la muerte del sol. Simboliza también su paqarina.

6.11. De Arona, J. (1974) refiere en su diccionario de peruanismos la frase sol de los muertos. Es interesante su descripción:

“Llaman sol de los muertos, a una luz repentina y como azafranada o anaranjada que arroja el sol cuando ya parecía haberse puesto. Es de corta duración; es una especie de crepúsculo; es el último bostezo del día soñoliento cayendo en brazos de la noche”. (T. 2, 358).

La definición de Juan de Arona es un provincialismo vinculado al cuarto sol o Tawapaka, el sol oscuro que representa la muerte. De ahí, la denominación sol de los muertos.

6.12. El escritor peruano Arguedas, J.M. (1987: 147), en su novela titulada Todas las sangres, rescata y describe un cántico o harawi fúnebre, entonado cuando los mineros indígenas dan sepultura a unos restos humanos hallados en un socavón minero. En las serranías peruanas es notorio que la muerte se asocia con una sombra negra. La traducción presentada es del texto original, sin corrección alguna por nuestra parte. No obstante, puesto que la traducción original en dos líneas no es la más adecuada a este contexto, la hemos acomodado por estrofas:

Quién eres, sombra, negra sombra, muerta.

Yo no sé, no sé nada de ti, ¡au! triste sombra

sin nombre, ciega, sin cabeza, sin manos;

sólo dos huesos fríos; ¡llorad!

No te conoce sino la muerte

¡A a a a! ¡U u u u!

6.13. Por último, cuando el inca Titu Cusi Yupanqui narra las peripecias sufridas por su padre Manco Inca Yupanqui ante la administración y clero español, menciona que el inca presintió cercana su muerte y convocó a sus más allegados familiares y colaboradores para decirles lo siguiente:

“Ya me parece se ba haciendo tiempo de partirme a la tierra de los Andes […]”. Cussi Yupanqui, T. (1992: 50).

Así, el inca menciona como paqarina a la cordillera de los Andes, lugar por donde retornará después de su muerte. Se trata de una opinión opuesta a la de Garcilaso, pues en sus Comentarios Reales expresa que, cuando los incas fallecían iban al cielo para reunirse con su padre, el Sol. Juicio muy cercano al cristianismo y lejano del contexto y pensar incaico.

7. Conclusión

La noción de paqarina se vincula con el origen y destino final del hombre incaico.

Después de su muerte el indígena ingresará a un estado oscuro para después retornar; por el principio de correspondencia, cuando muera, le sucederá lo mismo que al sol, es decir, retornará a una nueva vida.

En la interpretación del mito de Viracocha se manifiesta la concepción incaica de la muerte, de modo que los incas tuvieron respuesta a la pregunta esencial acerca de la trascendencia de su vida, o lo que es igual: sabían hacia dónde iban.

Nuestros antepasados creían que nunca iban a morir, que les sucedería lo mismo que al sol: nacer, crecer, decaer, morir, para luego retornar a su paqarina.

8. Referencias

Arguedas, J. M. (1987). Todas las Sangres. (3ra. ed.) Horizonte.

Cieza de León, P. (2005). Crónica del Perú el señorío de los incas. Caracas, Venezuela: Fundación Biblioteca Ayacucho. Obtenido de: http://www.biblioteca.org.ar/libros/211665.p df.

Cusi, Y. T. (1992). Instrucción al licenciado Lope García de Castro (1ra. ed.). Lima, Perú: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

D.A.M.L.Q. (2005). Diccionario Quechua-Español-Quechua. Academia Mayor de la Lengua Quechua. (2da. ed.) Cusco Perú. Obtenido de: http://lengamer.org/admin/language_ folders/quechuadecusco/user_uploaded_files/links/File/AMLQuechua-Dic.pdf.

De Arona, J. (1974). Diccionario de Peruanismos. (Vol. 1 y 2). Promoción Editorial inca S.A. (PEISA).

Garcilaso de la Vega, I. (1985). Comentarios reales de los Incas. Lima, Perú: Fondo Editorial Banco de Crédito del Perú.

Girard, R. (1976). Historia de las Civilizaciones Antiguas de América – Desde sus Orígenes. (Vols. 1, 2 y3) Madrid, España: Ediciones Istmo.

González Holguin, D. (1608). Vocavulario de la lengva general de todo el Perv llamada lengva qquichua o del Inca. Obtenido de: http://www.letras.ufmg.br/padrao_cms/documentos/pr ofs/romulo/VocabvlarioQqichuaDeHolguin1607.pdf.

Hocquenghem, A. (1989). Iconografía Mochica. (3ra. ed.). Lima, Perú: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Pachacuti Yamqui, S. J. (1993). Relación de antigüedades deste Reyno del Pirú. (Con edición facsimilar del códice de Madrid. Edición de César Itier, estudio y comentario histórico de Pierre Duviols, estudio, comentario lingüistico y edición de César Itier ed.). Madrid, España: Instituto Francés de Estudios Andinos – Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de Las Casas.

Sáenz, O. (2021a). El mito de Viracocha. (1ra. ed.). Lima, Perú.

Sáenz, O. (2021b). Viracocha el sol de soles. (1ra. ed.). Lima, Perú.

Sánchez, L. A. (1981). Historia General de América. (11.ª. ed.). (Vols. 1, 2 y 3). Perú: Editorial Universo.

Valcárcel, L. (1964). Historia del Antiguo Perú. (Vols. 1, 2 y 3). Lima, Perú: Juan Mejía Baca.

Los hermanos Ayar: El MISTERIO DEL ORIGEN de los incas

Los hermanos Ayar: El MISTERIO DEL ORIGEN de los incas

La leyenda de los hermanos Ayar narra cómo aparecieron los incas en el mundo andino. Son las vicisitudes ocurridas a cuatro parejas de hermanos desde sus orígenes míticos en el lago Titicaca hasta encontrar la tierra fértil donde se desarrollen sus ayllus o familias.

El entorno mítico se desarrolla en un pueblo moribundo de nombre Tiahuanaco (más información aquí), cultura longeva que se encuentra en caos y pronta a desaparecer por un éxodo masivo cuyas causas se ignoran. En la confusión, aparece un líder de nombre Ayar Manco acompañado de su hermana y esposa Mama Ocllo y sus seis hermanos al mando de una familia conformada por un clan numeroso que están dispuestos a echar suerte en territorios lejanos.

El camino para llegar a tierras ignotas está sujeto a pasajes míticos con genuino sentir incaico. En este post relatamos los sucesos ocurridos a los hermanos Ayar al encuentro de su destino final.

Índice

1. El mito y la leyenda: sentido histórico

La historia del origen de los hermanos Ayar se divulga de forma tradicional mediante la narración de sucesos fantásticos. La procedencia de los incas se acopió a través de relatos fabulosos y, por eso mismo, poco creíbles.

En concreto, la leyenda de los hermanos Ayar cumple el rol de recordar acontecimientos del pasado y es una fuente de sabiduría que describe la travesía de los hermanos buscando tierras fértiles; sin embargo, también es una leyenda con sucesos plagados de fantasía que dificultan su comprensión, quizá por no contar con una fuente distinta para compararlo y hallar los vínculos que los unan. La naturaleza fabulosa de la leyenda no permite a los estudiosos del tema obtener razones que avalen una historia verídica que explique lo acontecido. Para comprender las enseñanzas de la leyenda que nos ocupa, en el transcurso de la narrativa lo iremos comparando con el mito del dios Viracocha.

La cuestión es:

¿Cómo interpretar la narración fantasiosa para escurrir la verdad de la leyenda? ¿Tendrá la leyenda un sentido histórico? ¿Se puede obtener un resultado cercano a la realidad?

Es un desafío que nos fuerza a ingresar en el pensamiento incaico ―ya extinguido― para sustraer la fantasía de la leyenda y extraer la historia verdadera. Por esta razón, consideramos que para encarar su estudio, debemos comparar El mito de Viracocha (ver libro aquí) con la leyenda de estos hermanos. Solo así se logra interpretar el auténtico sentir incaico, caso contrario, no captaremos el mensaje oculto detrás de la entelequia usada para narrarlo.

Iniciemos el relato incaico de los hermanos Ayar:

2. Viracocha el dios creador de los hermanos Ayar

La mayoría de cronistas comienza la leyenda de los hermanos Ayar en el instante en que asoman por una de las cuevas del cerro Tampu T´tocco.

Ahora bien: ¿Cómo llegaron hasta allí? ¿De qué lugar procedían?

Las cuestiones propuestas se revelan en el mito de Viracocha: según De Molina, C. (1573 [1947]: párr. 022018), cuando el mundo se hallaba en tinieblas y el dios Viracocha concebía la segunda creación de gente en la planicie de Tiahuanaco, al mismo tiempo y de la nada, hizo aparecer al sol, la luna y las estrellas, ordenándoles dirigirse a la isla Titicaca y desde allí ascender a los cielos o Mundo Alto incaico.

Pero, antes, el sol se aparta del grupo de luminarias y muta en la figura de un hombre resplandeciente y convoca a Ayar Manco y sus siete hermanos. Y dirigiéndose a Ayar Manco como el hermano mayor, le dijo:

“Tú y tus descendientes habéis de ser futuros señores que sujetarán muchas naciones; ténganme por padre y jáctense de ser hijos míos debiendo reverenciarme como su padre”.

Dicho lo anterior, el sol entrega a Ayar Manco sus insignias, armas y un bastón de oro, para que, a manera de señal, lo hincase por las tierras a transitar y, en aquel lugar donde se hundiera, supiera que era el sitio destinado para fundar su reino. Después, los despidió augurándoles triunfos y buena ventura. En ese instante, Viracocha ordena al sol, luna y estrellas dirigirse al lago Titicaca para ascender a los cielos y tomar posesión del lugar que hoy ocupan. Al irrumpir el sol, se despejan las tinieblas iniciales y aparece la luz por primera vez en la tierra andina.

La etnia incaica asoma al territorio andino con la creación repentina del sol, hecho ocurrido en la isla del Sol del lago Titicaca.

3. La isla del Sol en el lago Titicaca

Así comienza la leyenda de los hermanos Ayar, con la extinta Tiahuanaco como el territorio de procedencia y la isla del Sol en el lago Titicaca, lugar de la creación de los incas.

Cabello Valboa (citado por Valcárcel, L. 1964: T.3, 244) recuerda que la isla de nombre Titicaca, ubicada en el lago del mismo nombre, es la cuna nativa de los hermanos Ayar. El padre San Nicolás ibid. (T 2, 133) dice que:

“[…] en la isla de Titicaca se construyó un templo al Sol. Fue erigido en memoria y evocando […] el principio y origen de la familia de los reyes del Cuzco. Dicha isla era tenida en gran veneración, y en ella con mayor preminencia un peñasco relacionado con el sol”.

Según el padre Ramos Gavilán ibid. (T.2, 129,130), la isla Titicaca fue un santuario y era conocida también como la isla del Sol. Cuenta Ramos que al interior había una gran peña por donde el Sol apareció por primera vez y que su fama se extendió a lugares remotos como Pasto, Quito y Chile desde donde venían en peregrinación. Dice la gente de aquel lugar que creían que en tiempos antiguos no hubo luz y sus mayores contaban que el sol apareció saliendo de dicha peña.

4. Pacaric Tampu: la paqarina de los hermanos Ayar

 

Los hermanos Ayar proceden de la isla del Sol en Tiahuanaco, pero ¿Cómo fue el traslado hasta Pacaric Tampu? El relato mítico lo revela, los cronistas señalan una cueva del cerro Tampu T´tocco como la paqarina (ver significado aquí) o lugar de origen de los incas, pero… ¿De qué manera llegaron hasta allí?:

Terminada la ascensión del sol, la luna y las estrellas al Mundo Alto, Viracocha ordenó a la segunda creación de gente sumirse en tierra para, a su orden, fueran a surgir por sus respectivas paqarinas, mandato que alcanza también a los hermanos Ayar, como lo confirma la crónica de De Molina, C. (1575/1947) que dice así:

“[…] y que luego en aquel instante, Manco Cápac y sus hermanos y hermanas, por mandado del Hacedor, se sumieron debajo de la tierra y vinieron a salir a la cueva de Pacari Tampu, donde se jactaban de proceder […]”. (Cap. 1, párr. 022018).

En consecuencia, los hermanos Ayar se introdujeron al interior de la tierra o Pachamama, que los albergó y después salieron a través de sus intersticios naturales por una de las cuevas del cerro Tampu T´tocco en Pacaric Tampu o el tambo del amanecer.

La travesía desde Tiahuanaco hasta Pacaric Tampu es muy extensa —570 kilómetros aproximadamente— y el mito no explica las incidencias de la comitiva durante el trayecto, todo ese tramo ha sido ignorado y perdido para siempre; solo cabe especular el posible camino.

La leyenda dice que, en el cerro Tampu T´tocco hubo tres cuevas: una de ellas nombrada como Sutic T´tocco, lugar por donde salió la etnia tampu, la otra Maras T´tocco, por donde surgió la comunidad mara y la cueva del medio o Cápac T´tocco o cueva real o principal que resultó ser la paqarina o lugar de origen de los cuatro hermanos Ayar acompañados con sus esposas y hermanas.

De esta manera, ingresa una nueva casta en el escenario andino, que nace con la creación del sol: los incas. Surgen con el cálido fulgor de la luz, quedando disuelta la oscuridad inicial revelada en el mito del dios Viracocha.

La versión de Cristóbal de Molina permite comprender la aparición de los incas en su paqarina o lugar de origen. Es así como se vincula la leyenda de los hermanos Ayar con el mito de Viracocha, de lo que inferimos lo siguiente:

1) La leyenda de los hermanos Ayar es una ramificación del mito del dios Viracocha.

2) El relato de Cristóbal de Molina el Cuzqueño coincide con el mito de Viracocha y concuerda con el pensamiento incaico que asocia los lugares de origen con las paqarinas. Lo que no poseíamos era el nexo para unir el mito con leyenda.

3) La presencia del dios Viracocha en el hecho de la aparición de los incas es innegable.

4) Cobo, B. (1653/1964: Cap. 3, párr. 062360) relata una versión similar que reprodujo de Cristóbal de Molina el Cuzqueño.

Los nombres de los hermanos fueron: Ayar Manco, Ayar Cachi, Ayar Uchu y Ayar Auca; los de sus hermanas: Mama Ocllo, Mama Huaco, Mama Cura y Mama Ragua. Todos salieron ricamente ataviados: los varones, con unas mantas largas y unas camisas sin mangas tejidas con lana y muchos bordados o tokapu que, según Cieza de León, significa vestido para reyes; las mujeres, a su vez, vestían mantas y fajas repujadas en oro y transportaban mucho servicio doméstico, labrado en oro y plata, para guisar sus alimentos.

Narra Sarmiento de Gamboa que los cuatro hermanos se pusieron de acuerdo y que, con la convicción de que eran fuertes y sabios, decidieron pactar previamente las acciones que debían llevar a cabo para lograr su objetivo que era: declarar la guerra a los pueblos que no los reconocieran como señores y someterlos para apropiarse de sus tierras. Así, concertado todo, salieron de Pacaric Tampu caminaron por entre cerros y quebradas buscando las tierras fértiles.

La comitiva trae consigo la vara de oro entregada por su padre el Sol, y la hinca cada cierto tramo del camino. Su meta es permanecer en el territorio donde se hunda, dado que es la señal que indica el lugar preciso para fundar el pueblo. El relato permite intuir que la búsqueda de tierras fértiles es una de las causas del éxodo, la falta de tierras aptas para el cultivo y producción de alimentos en Tiahuanaco origina la salida de Ayar Manco y su séquito.

5. La travesía de los hermanos Ayar para llegar al Cuzco

Salieron debidamente pertrechados: portaban haciendas, servicios y armas. Ayar Manco, traslada en sus pertenencias, un ave parecida a un halcón, de nombre Indi, lo guarda en un estuche de paja. Sus familiares le temen, creen que es una huaca (ver significado aquí) o cosa sagrada o encantada.

Caminaron hasta llegar al pueblo Huaynacancha o el Patio Joven, a cuatro leguas del inexistente Cuzco, donde sembraron sus semillas y repusieron alimentos. En esta aldea, Ayar Manco se juntó con Mama Ocllo, encuentro que da lugar a su embarazo. Pero, como la tierra no eran tan fértil como deseaban y no brindaba las cosechas que requerían, decidieron reiniciar la marcha y se mudaron al valle de Tamboquirau o Cuna del Tambo, nombrado así por tratarse del lugar donde Mama Ocllo alumbró al primogénito. La comitiva se dirigió a Pallaqta, que es como decir un pueblo de paso, donde se mantuvieron por un tiempo. Sin embargo, tampoco les agradó la tierra y continuaron avanzando hasta llegar a Haysquisrro.

6. Ayar Cachi: encierro en la cueva de origen

Durante la caminata, uno de los hermanos, el más fuerte de todos, de nombre Ayar Cachi que, traducido al quechua quiere decir Sal, andaba alardeando de su gran fortaleza a la vista de sus hermanos. (Acerca del nombre, estudios lingüísticos consignan un significado distinto, (ver enlace aquí).

Retomando la historia:

En el camino Ayar Cachi saca de su bolsón una honda y coloca una piedra. Dándole vueltas la arroja en dirección a un cerro muy distante y alto; tal fue el impacto que lo derrumbó y abrió paso a una quebrada. Así iba por el camino: arrojando piedras, allanando cerros y formando despeñaderos profundos entre sus diabluras y crueldades.

La actitud de Ayar Cachi causó preocupación a sus tres hermanos, quienes mantuvieron una conversación secreta para deshacerse de su compañía. Amenazados por la fuerza del hermano, llegaron a temer que, en un futuro cercano los sujetara bajo su mando, de modo que en dicha reunión tramaron una treta sutil.

Convocaron a Ayar Cachi y le dijeron:

“Hermano, debes saber que olvidamos en Cápac T´tocco, unos vasos de oro o topacusi y algunas semillas, así como nuestra principal insignia de señores o cetro o suntur paucar. Conviene, por el bien de todos, que vuelvas allá y los traigas”.

Ayar Cachi se negó inicialmente, pero su hermana Mama Huaco lo reprendió severamente y, ante la insistencia de las otras hermanas, asintió.

De modo que el valiente Ayar Cachi resulta convencido para regresar a la cueva en búsqueda del requerimiento. Pero no fue solo: los hermanos designaron a Tambochacay (nombre tenebroso; significa el tambo de la noche) como compañero comisionándole en sigilo eliminar al hermano pendenciero. Ayar Cachi tenía que desaparecer.

Con opuesto cometido, partieron ambos. Cuando llegaron a Tampu T´tocco, Ayar Cachi ingresó a la cueva y Tambochacay colocó una peña colosal tapiando la entrada y se sentó encima para evitar cualquier posible fuga. No pasó mucho tiempo para que Ayar Cachi hallase la salida taponada, entendiera la traición de Tambochacay y quisiera vengarse. Secuestrado por su furia, puso toda la fuerza en la roca y con vigorosos gritos hizo temblar el monte; aun así, no logró salir.

Dando por segura su muerte, vociferó con todo el ímpetu de la rabia acumulada:

“Tú, traidor, que tanto mal me has hecho, ¿piensas llevar las nuevas de mi mortal carcelería? ¡Pues no sucederá así! ¡Por tu traición, quedaras ahí, convertido en piedra!”.

Dicho esto, Tambochacay quedó convertido en piedra a un lado de la cueva Cápac T´tocco y Ayar Cachi quedó confinado en la oscura cueva.

A los siete hermanos que habían quedado en Haysquisrro, les pesó tanto en el ánimo el crimen cometido, que prorrumpieron en un gran llanto. Aun así, optaron por proseguir su camino, no sin antes acordar que la hermana y mujer de Ayar Cachi se quedara a cargo de Ayar Manco, pero en calidad de sirvienta.

Hasta aquí el relato nos crea ciertas dudas, como: ¿Cuál es el significado de la prisión de Ayar Cachi? ¿Qué rol asumen sus tres hermanos?

Molinié, A. (1987:71-81) ayuda a responder ambos interrogantes cuando dice:

“El agua es para Taguapaca lo que es el interior de la tierra para Cache” (78).

Dicha frase se hace entendible por el principio de correspondencia que dice:

“Lo que sucede en el Mundo Alto ocurrirá en el Mundo Bajo y viceversa”.

Si comparamos la interpretación del mito de Viracocha (ver libro del mito aquí) con la leyenda de los hermanos Ayar, hallamos que los cuatro soles del mito del dios tienen sus similares en los cuatro hermanos Ayar. Es decir, por el principio dicho: lo que sucede en el Mundo Alto incaico (mito) ocurrirá en el Mundo Bajo (leyenda) y viceversa. Para comprender los nexos que unen el mito de Viracocha (cielo) con la leyenda de los hermanos Ayar (tierra), detallamos sus similitudes:

1) El mito tiene cuatro dioses protagonistas: Viracocha y sus tres hijos. La leyenda, por su parte, revela cuatro hermanos: Ayar Manco y sus tres hermanos.

2) El mito dejar ver tres soles luminosos y uno oscuro; de igual modo, la leyenda revela tres hermanos juntos y uno en la oscuridad de una cueva.

3) Viracocha cumple la función de padre y es apoyado por sus dos hijos dóciles; a su vez, Manco Cápac es el jefe del clan y tiene bajo su mando a los dos hermanos dóciles.

4) Tres soles luminosos equivalen a los tres hermanos Ayar y un sol oscuro equivale a un hermano cautivo. En el Mundo Bajo, Ayar Cachi equivale al hijo de Viracocha de nombre Tawapaka del Mundo Alto. Asimismo, en el Mundo Bajo, Ayar Manco, Ayar Uchu y Ayar Auca equivalen a Viracocha, Ymaymana y Tokapu que son los dioses del Mundo Alto.

5) Los tres Viracochas continúan la creación, en tanto que Tawapaka ingresa en la oscuridad, igualmente, los tres hermanos Ayar continúan la búsqueda de tierra fértil, en tanto que Ayar Cachi queda sepultado en la oscuridad de una cueva.

6) En el aspecto lingüístico también hay similitudes: Tawapaka significa el cuarto (sol) que está oscuro, oculto, secreto. Es, por tanto, el sol oscuro que personifica la muerte. En cuanto a Ayar Cachi, sabemos que está asociado a un encierro en una cueva oscura; de manera simbólica su propio nombre lo vincula con un cerco tapiado (ver significado aquí), donde es confinado, a la vez, su acompañante Tambochacay significa tambo de la noche. La oscuridad andina está relacionada con la muerte; y no otra será la suerte que correrá Ayar Cachi.

Como consecuencia de lo manifestado, existen analogías entre los cuatro Viracochas o cuatro soles del Mundo Alto con los cuatro hermanos Ayar del Mundo Bajo. Lo acaecido en los cielos se repite en la tierra en virtud del principio de correspondencia o “como es arriba es abajo, como es abajo es arriba”.

Podemos concluir que el relato incaico de los hermanos Ayar es consecuente con el pensamiento incaico de los cuatro soles del mito de Viracocha. En Manco Cápac y sus tres hermanos se repite la misma historia del mito de Viracocha con sus hijos, aunque en un contexto distinto. Esto es así, porque el mito de Viracocha tiene por escenario el Mundo Alto (cielo), en cambio, la leyenda de los hermanos Ayar se cumple en el Mundo Bajo (tierra) incaico.

Quedan respondidas las cuestiones planteadas al inicio. Y con este nuevo referente podremos entender mejor el actuar y proceder de los demás hermanos Ayar.

7. Los hermanos Ayar y sus acuerdos

Consumado el hecho, se reanudó la marcha hasta llegar a Quirirmanta, muy cerca al cerro Huanacauri, lugar ubicado a dos leguas del Cuzco. En este pueblo, los tres hermanos restantes se reunieron para conferenciar y realizar consultas para dividir los oficios que cada uno debía asumir.

Pactaron lo siguiente:

1) Ayar Manco debía casarse con su hermana Mama Ocllo.

2) Ayar Manco fue elegido como el superior de todos, quien tenía a cargo a todas las familias. Como consecuencia cambió su nombre, en el futuro será nombrado como: Manco Cápac (ver significado de Cápac aquí).

3) Ayar Uchu se quedaría convertido en una huaca o lugar sagrado en el cerro Huanacauri para ser venerado por los incas.

4) Ayar Auca debía obedecer las órdenes de Ayar Manco. El acuerdo fue que debía instalarse en el lugar donde se fundaría el futuro reino.

8. Ayar Uchu y la suerte que corrió

En tanto dejaban el cerro atrás, Ayar Manco observó a lo lejos una huaca que obstaculizaba el camino. Ayar Uchu se ofreció ir y adelantarse para retirarla. No bien llegó, se sentó encima y le preguntó qué hacía en aquel lugar, La huaca volvió la cabeza tratando de ver de qué se trataba, pero como el peso la oprimía no pudo volverse. A la vez, Ayar Uchu quiso pararse, pero sus pies quedaron pegados al suelo y, de forma paulatina se fue convirtiendo en una estatua de piedra.

Cuando llegó, Ayar Manco lo encontró transformado, aunque aún podía hablar. Ayar Uchu le dijo que se quedaría así, como un ídolo petrificado, solicitando como retribución por su buena voluntad lo siguiente:

1) Que le rindieran veneración en todas sus fiestas y honores cuando ocurriese la celebración de la ceremonia de Huarachico o fiesta de armar caballeros.

2) Que fuera el primero en recibir las ofrendas y lo adorasen como padre en aquel preciso lugar en que se quedaba.

Cuando Ayar Manco acepta el pedido, Ayar Uchu queda en definitiva petrificado.

Y fue así como se transformó en una huaca, de modo que, en su memoria y recuerdo, bautizaron el sitio como Ayar Uchu Huanacauri (ver significado aquí). La ceremonia del Huarachico tuvo vigencia permanente desde el tiempo de Ayar Manco hasta el arribo de los españoles. Los sacrificios y ofrendas, según refiere Cristóbal de Molina, se dirigían primero al cerro Huanacauri cumpliendo de esta manera lo acordado con el hermano.

Proseguimos con el relato:

Tristes por la pérdida de otro hermano, partieron del lugar y descendieron del cerro hasta llegar a los valles del Cuzco. En el camino divisaron el pueblo de Matagua (Mataguaya, en puquina), cuyo significado según Cerrón Palomino, R. (2013) (2016) es Cuesta Rasa, lugar donde construyeron sus chozas y vivieron un tiempo.

Habían transcurrido muchos años; tan así que Sinchi Roca había crecido y tenía la edad para armarse como caballero y le horadaran las orejas. En Matagua, celebraron el rito del Huarachico con mucho regocijo salpicado de llantos y pena por el recuerdo de los hermanos perdidos. Según Sarmiento de Gamboa, también allí inventaron el lloriqueo en honor a los muertos imitando el gorjeo de las palomas.

9. Ayar Auca, le aparecieron alas

Después de dos años en Matagua, reiniciaron la búsqueda de tierra fértil. Unos cuentan que Mama Huaco y otros que Ayar Manco fue quien lanzó la vara de oro en Colcabamba, topónimo que hace alusión a un lugar con muchas llanuras, pero el cayado no se hundió. En la segunda lanzada, la vara llegó a Huaynapata o Lugar de Andenes y se perdió; nunca más la pudieron recuperar. Era la señal esperada: estaban en el terreno fértil que tanto buscaban y en ese instante decidieron invadirlo. Gozosos con el acierto, regresaron a Matagua para planear el despojo y apropiación del territorio.

Desde Matagua, Ayar Manco divisó a lo lejos un mojón de piedra ubicado cerca a lo que hoy es el monasterio de Santo Domingo del Cuzco. Se lo mostró a Ayar Auca —a quien le habían brotado alas— y le ordenó alzar vuelo, sentarse y tomar posesión de la zona donde estaba el mojón, lugar destinado para el futuro pueblo de los incas. Ayar Auca emprendió vuelo en la dirección indicada y, al tocar tierra y sentarse en el mojón, quedó convertido en una piedra. Por último, quedaron Ayar Manco, Mama Ocllo y sus tres hermanas, con quienes se funda el Cuzco.

Ayar Auca quiere decir Ayar el Guerrero por traducción del quechua, pero el relato mítico no expresa ningún contexto bélico donde destaque este hermano (ver significado aquí).

¿Cuál es el sentido incaico ante la pérdida de ambos hermanos?

Si comparamos la leyenda con el mito de Viracocha, de nuevo el escenario descrito tiene similitud con el mito. Es el suceso del recorrido llevado a cabo por los tres dioses del mito, recuerda a los tres Viracochas avanzando por tres lugares distintos: Ymaymana por los Andes (amanece el sol), Tokapu por los llanos (ocaso del sol) y Viracocha por en medio de los dos (sol del mediodía). De forma similar procedió Ayar Manco, cuando ordenó a sus hermanos los lugares por donde debían ir:

1) Ayar Uchu, quedó convertido en piedra en el cerro Huanacauri, lugar por donde amanece el sol, entonces, es el símil de Ymaymana Viracocha.

2) Ayar Auca se posó sobre un mojón en un sitio cercano al convento Santo Domingo, según narra De Sarmiento, P (1572/1965), inferimos que es el lugar donde se oculta el sol; de ser así, Ayar Auca sería símil de Tokapu Viracocha.

3) En último término Ayar Manco funda el Cuzco y adopta el papel equivalente al padre de los Viracochas.

Falta aclarar el significado de la aparición de alas en Ayar Auca y su vuelo hasta convertirse en piedra. Desde nuestro punto de vista, el simbolismo es evidente: el vuelo es una alegoría que simula el recorrido del sol de un lugar a otro. Es el camino que el astro recorre desde el amanecer (Huanacauri) hasta su ocaso, lugar donde muere el sol y donde queda petrificado Ayar Auca.

Como consecuencia de todo lo anterior, la caminata terrenal de Ayar Manco y sus hermanos simula la caminata celestial efectuada por Viracocha y sus hijos. El mito de Viracocha evidencia el recorrido solar cuyo escenario es el Mundo Alto incaico, y la leyenda de los hermanos Ayar, indica el recorrido terrenal cuyo escenario es el Mundo Bajo. En consecuencia, el mito y la leyenda cuentan historias parecidas, pero en contextos distintos. Los cuatro soles del mito de Viracocha son los símiles de los cuatro hermanos Ayar. Mito y leyenda se unen y complementan por el principio de correspondencia o “como es arriba es abajo, como es abajo es arriba”.

Aquí concluye la leyenda de los hermanos Ayar, relato que deja muchas enseñanzas y argumentos que permiten entender el origen de los incas y su aparición en tierra cuzqueña.

10. Conclusión

A continuación, extractamos sus claves:

1) La patria natal de Ayar Manco (después Manco Cápac), sus hermanos y los ayllus conformantes del séquito es Tiahuanaco, una demarcación territorial y origen de cultura del mismo nombre pronta a desaparecer. El ocaso propicia el éxodo de los hermanos. Por el relato de los cronistas, sabemos que los ayllus proceden de la isla del Sol ubicada en el lago Titicaca.

2) El objetivo principal de los hermanos Ayar fue hallar tierras fértiles donde se desarrollen sus familias y añadir prosperidad a sus vidas.

3) Desde los inicios de la leyenda se vislumbra los dioses que serán venerados en un futuro por los incas: uno es Viracocha, el dios Hacedor del universo incaico, y el otro es el Inti o Sol, creado por el propio Viracocha. Se desprende del relato, que los incas reconocían y adoraban dos dioses.

4) La paqarina o lugar de origen de los incas es el cerro Tampu T´tocco en Pacaric Tampu, cerro que adquiere connotación de huaca o lugar sagrado y que fue objeto de culto en el transcurso de todo el incanato. Se fundamenta que, en el futuro, las etnias tendrán como lugar de origen una paqarina.

5) Los incas adquirieron diversos conocimientos avanzados propios de la cultura tiahuanaco, tales como religión, agricultura, ganadería, metalurgia, construcción de viviendas, astrología, canalización de acequias, milicia, confección de vestidos, etcétera.

6) La leyenda pormenoriza los lugares y aldeas por donde transitó la comitiva de ayllus hasta llegar al Cuzco. Los topónimos de dichos lugares son palabras de origen puquina que aluden a la geografía cusqueña. La peregrinación demoró muchos años y se vuelve evidente en la travesía: Ayar Manco embaraza a Mama Ocllo y el hijo de ambos, Sinchi Roca, sucesor y futuro soberano, cuenta con dieciocho años de edad cuando se constituye como guerrero en la ceremonia del Huarachico. En esa época, Ayar Manco aún no había invadido el Cuzco. Presumimos que entre la salida de Tiahuanaco y la llegada al Cuzco transcurrieron más de veinte años. No olvidemos que antes de instalarse tuvieron que guerrear con los lugareños para apropiarse de sus tierras.

7) La leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo (ver aquí), según Garcilaso de la Vega, presenta a los incas como gente magnánima cuyo objetivo es culturizar a los indígenas en estado primitivo. La pareja procede del cielo, extremo que vulnera el pensar incaico de los lugares de origen o paqarinas. El relato carece de argumentos incaicos que permitan validarla y la versión de Garcilaso pierde validez como documento histórico.

8) La leyenda de los hermanos Ayar posee en su estructura mítica un conjunto de eventos que la vinculan con el mito de Viracocha, de modo que se deduce fácilmente que la leyenda es una extensión del mito. Dicho de otro modo: la leyenda cuenta una historia semejante al mito de Viracocha. Los cuatro hermanos Ayar son los símiles terrenales de los cuatro Viracochas o cuatro soles míticos. Ayar Manco equivale a Viracocha, Ayar Auca a Tokapu, Ayar Uchu a Ymaymana y Ayar Cachi a Tawapaka. Ayar Manco, Ayar Uchu y Ayar Auca se corresponden con los tres soles luminosos del mito de Viracocha y Ayar Cachi es el sol oscuro. Como corolario de las equivalencias, la leyenda de los hermanos Ayar es, además, una genuina narración inca que evidencia los orígenes míticos de los incas en conformidad con el mito.

9) La caminata mítica de los hermanos Ayar desde Tiahuanaco hasta llegar al Cuzco tiene relación con el recorrido solar. Es obvio que la ruta de los hermanos Ayar fue observando el comportamiento del recorrido solar, que los lugares donde se convierten en piedra Ayar Uchu y Ayar Auca representan el sol al amanecer y sol en el ocaso, que el encierro de Ayar Cachi simboliza el sol oscuro, y que, al final, queda Ayar Manco que es el sol en lo alto, en clara identificación con Viracocha. El sol muestra el camino a seguir hasta posesionarse del territorio cuzqueño.

Todo lo anterior se confirma en el análisis lingüístico de los nombres de los hermanos Ayar: es el caso de Ayar Uchu y Ayar Auca o Ayar el Menor y Ayar el Mayor. Falta Ayar Cachi que, como se ha concluido, tiene su análogo en Tawapaka, el sol oscuro.

10) Los conocimientos astrológicos de Ayar Manco permitieron guiar a su pueblo a la búsqueda de tierra fértil. Por otra parte, el camino del sol marcó el destino de la etnia incaica y la actuación del séquito fundador fue consecuencia de creencias religiosas íntimamente ligadas con la cualidad una y múltiple de su dios Hacedor: Viracocha.

11) La leyenda de los hermanos Ayar es rica en pensamiento incaico. De ahí deducimos que es un documento histórico genuino de los incas.

11. Referencias

Cerrón, Palomino, R. (2013) Las lenguas de los incas: el puquina el aimara y el quechua. Peter Lang, Frankfurt am Main, Alemania.

Cerrón, Palomino, R. (2016). El lenguaje como hermenéutica en la comprensión del pasado: a propósito del puquina en la génesis del imperio incaico. Diálogo Andino N° 49, páginas 11-27. Obtenido de: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php ?script =sci_arttext&pid=S0719-26812016000100004&lng=es&nrm =iso.

Cobo, B. (1964 [1653]). Historia del Nuevo Mundo. Obtenido de: https:// es.scribd.com/doc /50568547/COBO-Bernabe-165 3-1964-Histo ria-del-Nuevo-Mundo#scribd

De Sarmiento, P. (1965 [1572]). Historia de los Incas (Segunda parte de la Historia general Llamada Indica). Obtenido de: https://es .scribd.com/document/50568767/SARMIENTO-DE-GAMBOA-Pedro-1572-1965-Historia-de-los-Incas-Segunda-parte-de-la-Historia-General-Llamada-Indica.

De Molina, C. (1947 [1573]). Ritos y Fábulas de los Incas. Obtenido de https://es.scribd.com/document/50568715/MOLINA-Cristo bal-de-del-Cuzco-1573-1947-Ritos-y-fabulas-de-los-incas.

Molinié, A. (1987). El regreso de Viracocha. Obtenido de: https: //es.scribd.com/doc/306223148/El-Regreso-de-Viracocha.

Sáenz, O. (2021). El mito de Viracocha. (1ra. ed.). 1ra Ed. Lima, Perú.

Valcárcel, L. (1964). Historia del Antiguo Perú (Vol. 3 volúmenes). Lima, Perú: Juan Mejía Baca.

La LEYENDA de Manco Cápac y Mama Ocllo

La LEYENDA de Manco Cápac y Mama Ocllo

La leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo tiene por autor al Inca Garcilaso de la Vega, se trata de una narración única, copiada incluso por otros cronistas. Si la comparamos con la leyenda de los hermanos Ayar (ver aquí) no encontraremos ninguna similitud, puesto que son totalmente distintas.

Previo a narrar la leyenda, Garcilaso evoca la precaria situación en que vivían los indígenas mucho antes del incanato, diríase que tratando de sustentar las causas de la aparición y conquistas de los incas.

El cronista divide la leyenda en dos edades:

1) En la primera describe a una humanidad que vive en estado salvaje y carente de normas morales, sobreviviendo en total indigencia y desconcierto, sin poseer religión, sin áreas urbanas, sin principios ni valores establecidos.

2) La segunda edad comienza con la aparición de Manco Cápac y Mama Ocllo en el lago Titicaca, venidos por orden del Sol para instruir a la gente de la primera edad.

Según Garcilaso, los incas aparecen en el escenario andino con el mandato y objetivo de educar y cambiar el mundo salvaje en que vivían los indígenas de esos tiempos.

Además de la leyenda, Garcilaso narra dos versiones adicionales del origen de los incas: en una cuenta la aparición de un gran señor en Tiahuanaco, y la otra, muy lacónica, relata a los hermanos Ayar; ambas se narran al final de esta que nos ocupa.

En este post contamos y comentamos la leyenda tratando de descubrir la verosimilitud de la versión de Garcilaso de la Vega.

Iniciemos el relato de los sucesos legendarios de Manco Cápac y Mama Ocllo:

Índice

1. Garcilaso y la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo

Es menester conocer de dónde obtuvo Garcilaso su información. Iniciaremos nuestro relato atendiendo esta duda. Garcilaso de la Vega, I. (1985) dice lo siguiente:

[…] más fácil y llano era contar lo que en mis niñeces oí muchas veces a mi madre y a sus hermanos y tíos y a otros sus mayores acerca de este origen y principio, porque todo lo que por otras vías se dice dél viene a reducirse en lo mismo que nosotros diremos, y será mejor que se sepa por las propias palabras que los incas lo cuentan que por las de otros autores extraños. (28).

La fuente de Garcilaso es la tradición familiar. Nótese que se anticipa para decir que resta importancia a la narración de los cronistas españoles, como dando a entender que relata de una fuente directa, que no es otra que su propia familia. El Inca escritor estuvo emparentado con diversos reyes incaicos y este argumento le vale para otorgar la veracidad y autoridad que ejercita en sus relatos.

Su madre residía en el Cuzco, procedía de una alcurnia noble y era visitada por los pocos parientes sobrevivientes del genocidio perpetrado por Atahuallpa. En las pláticas familiares, evocaban diversos hitos históricos como los orígenes, la grandeza, las conquistas, las hazañas, la guerra y la paz y la magnificencia del imperio incaico. Los tíos se inflamaban de orgullo por el pasado heredado, pero de pronto se sumían en un estado de congoja y pena infinita, sollozaban por el recuerdo de sus antiguas estirpes y por el imperio perdido. Entre lágrimas decían:

“Trocósenos el reinar en vasallaje”.

Garcilaso se crío en una familia real incaica. Durante su niñez y adolescencia, escuchó las historias de sus parientes y las memorizó. De sus recuerdos del pasado rescató el origen de la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo y la relató en dos edades. Comencemos con la primera:

2. La primera edad: antes de Manco Cápac y Mama Ocllo

En tiempos anteriores a los incas, dice Garcilaso que:

“[…] unos indios había poco mejores que bestias mansas y otros mucho peores que fieras bravas”

Tenían gran número de dioses y distintos uno de otro, en cada provincia, pueblo, barrio o bando tenía su dios particular. Los indígenas adoraban aquello que veían: plantas, flores, árboles, cerros, peñas, cuevas, guijarros; veneraban animales como el tigre, el puma, la zorra, los monos, el perro o aves como: el cóndor, el águila, el halcón, el búho, el murciélago; incluso ofidios y reptiles como la culebra, la lagartija, el sapo y el escuerzo.

Otros reverenciaban cualquier accidente geográfico que pudieran brindarles beneficios para su vida cotidiana, como, por ejemplo: fuentes, ríos, lagos, manantiales que les otorgaban agua para sus sembríos; adoraban la tierra que nombraban como Pachamama por sus frutos; a los auquénidos, por la carne y lana; a las plantas como el maíz o aquella que más frutos les brindara.

En cambio, los indígenas de la costa del océano Pacífico tuvieron distintos dioses: el mar, cuyo nombre era Mamacocha que significa la Madre del Mar por el sustento obtenido de la extracción de sus pescados, y la ballena, por su grandeza y monstruosidad. En otras regiones se postraban ante el pescado que fuera más abundante. Tenían por creencia que existía un pescado primigenio de su especie, cuya morada se hallaba en el cielo o Mundo Alto y que de vez en cuando les remitía en gran número a sus hijos para sustentarlos.

Veneraban con sacrificios a sus dioses: les ofrendaban hombres, mujeres y niños capturados como prisioneros en los combates que provocaban. Estando vivos aún, les sajaban el pecho para extraer el corazón y los pulmones que les servían para predecir la aceptación del sacrificio y luego los quemaban en ofrenda a sus deidades. Con la sangre, asperjaban sus ídolos mientras el resto del cuerpo era consumido como alimento en una gran fiesta.

Garcilaso pone fin al asunto indicando que la gente se comportaba así porque no fueron culturizados por los incas. Pero hubo otros sacrificios no tan salvajes donde inmolaban animales, aves, plantas, semillas y madera perfumada. De acuerdo a la cantidad de cosecha obtenida, estimaban la magnitud del sacrificio que debían ofrendar.

En lo que respecta a la vivienda, hemos de decir que no la conocían ni la sabían construir. Unos vivían en pequeñas aldeas sin plaza, ni calles; según Garcilaso, vivían “como un recogedero de bestias”; otros poblaron laderas altas erigiendo fortalezas; y unos pocos, en chozas esparcidas sin orden por el campo; otros más vivían en cuevas, resquicios de peñas o huecos de árboles.

La convivencia entre distintos pueblos era cruel. Vivían del robo, de la muerte y asolación de las familias, y es así como se originan los señores con sus vasallos.

Los indígenas de clima templado andaban desnudos; a lo más, traían ceñido al cuerpo un hilo grueso. En tierras de clima frío se cubrían el cuerpo con pieles de animales y tejidos de cáñamo y empleaban mantas tejidas a base de lana, pero sin el cuidado y atención en confeccionarlas con perfección.

Tampoco existían normas para el casamiento, de manera que el acto oficial variaba de aldea en aldea. Algunos padres pactaban a su hija como novia previo acuerdo con los padres del futuro marido. Cuenta Cieza de León que en ciertos lugares de la costa practicaban la sodomía como parte de sus rituales sagrados.

Cada nación, pueblo o aldea tenía su propia lengua y los que se entendían entre sí eran apreciados como parientes, amigos o confederados; aquellos que no entendían el idioma se convertían en enemigos.

Era común entre esta gente la hechicería y el uso de la ponzoña.

El contexto descrito será el que hallarán los incas. Se encontrarán rodeados por indígenas con distintos grados culturales y carentes de valores morales establecidos. Es así como el cronista justifica la conquista iniciada por los incas a lo largo del imperio.

3. La segunda edad: la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo

Ente el contexto anterior, Garcilaso de la Vega cuenta la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo. Los hijos del Sol se dan a conocer para salvar a los indígenas de las tinieblas en que se hallaban sumidos. Corresponde a esta etapa la segunda edad, que se inicia con la aparición de Manco Cápac y Mama Ocllo.

Veamos cómo se desarrolla:

El Sol puso atención en la gente, se apiadó de la forma en que vivían y tomó la decisión de traer del cielo a la tierra a sus hijos con el fin de adoctrinarlos. Decretó convertir a su culto a la primitiva humanidad para inculcarles la veneración y devoción al Sol. A tal efecto, estableció leyes para que vivieran en casas y poblados, aprendieran a labrar la tierra, cultivaran sus alimentos y cosecharan sus frutos, además de enseñarles a criar ganados para obtener alimento y vestido.

Con estas disposiciones, el Sol coloca a sus dos hijos en el lago Titicaca y les ordena buscar el lugar donde fundar su pueblo. Para tal fin, les entrega una barra de oro para hundirla en tierra: en aquel lugar donde ésta se hunda sería el sitio elegido para afincarse. Les ordenó que, cada pueblo sometido debía educarse en base a la razón y justicia. Los invistió como reyes y señores de todas las gentes y naciones conquistadas en base a sus buenas razones. Declarado lo anterior, se despidió de sus hijos y ambos salieron del lago Titicaca rumbo al norte. Conforme ingresaban a los valles entre paradas del camino, hincaban la vara en tierra, pero nunca se hundía.

Anduvieron un largo trecho hasta llegar a Pacaric Tampu o el tambo del amanecer, nombre que Manco Cápac otorgó porque salió de allí al tiempo en que amanecía. Luego se encaminó hacia un hermoso paraje, acordando con Mama Ocllo poblarlo. Muy cerca colindaba el valle del Cuzco, que era un territorio hermoso.

Siguiendo con lo convenido, la primera parada fue en el cerro Huanacauri (ver significado aquí), donde Manco Cápac, una vez más, trató de hundir la barra. Para su sorpresa, se sumió al primer golpe y desapareció en el fondo de la oquedad.

Manco Cápac (ver significado de Cápac) se dirigió a su mujer y le dijo las siguientes palabras:

“En este valle manda Nuestro Padre el Sol que paremos y hagamos nuestro asiento y morada para cumplir con su voluntad, por tanto, Reina y hermana, conviene que cada uno por su parte vamos a convocar y atraer esta gente, para los dotrinar y hacer el bien que Nuestro Padre el Sol nos manda” Ibid. (1985: 30).

Antes de salir de Huanacauri, Manco Cápac lo convirtió en una huaca (ver significado aquí) o lugar sagrado y erigió un templo para la adoración del Sol, dado que en ese lugar fue donde desapareció la barra de oro. Ambos soberanos partieron dejando atrás el cerro y cada uno por distintos caminos fue buscando y convocando gente: Manco Cápac enrumbó hacia el septentrión y Mama Ocllo al mediodía.

Conforme hallaban indígenas, les decían que su padre el Sol los había enviado del cielo como sus maestros y benefactores, para cambiar la vida primitiva en que vivían. Los indígenas, atraídos por las vestimentas, los adornos, las orejeras y las buenas palabras de Manco Cápac y su consorte, creyeron y reconocieron a ambos como hijos del Sol y decidieron comunicar la noticia a sus familias. El mensaje se difundió y mucha gente comenzó a seguir a sus nuevos reyes. La búsqueda tuvo sus frutos. Manco Cápac reúne numerosa gente y decreta organizarlos: unos se ocuparon de sembrar, otros de construir chozas como viviendas.

De esta manera fue como se comenzó a poblar la ciudad imperial dividida en dos mitades: una con los habitantes del Hanan Cuzco o Cuzco Alto, con la gente que convocó Manco Cápac; y la otra, o el Hurin Cuzco o Cuzco Bajo, con la gente reunida por la reina. La división no fue para que una mitad ejerciera mandato sobre la otra, sino para que fuesen iguales como hermanos. Sin embargo, los habitantes del Cuzco Alto debían reconocerse y respetarse como hijos primogénitos o hermanos mayores y admitir a los del Cuzco Bajo como hijos segundos. En la división territorial, una mitad era como un brazo derecho y la otra como el izquierdo, aplicándose tales principios en todo lugar y oficio. Tal partición territorial se calcó en todos los pueblos del Tawantinsuyo y alcanzó también a los ayllus o familias: hanan ayllu y hurin ayllu o linaje alto y linaje bajo; y se remedó en las regiones: hanan suyo y hurin suyo o región alta y región baja.

Tal como ordena el Sol, Manco Cápac instruía a los varones a cultivar la tierra, sembrar las semillas, fabricar los arados y demás herramientas de labranza, a encauzar los arroyos para el riego de sus chacras y confeccionar sus calzados; en tanto que Mama Ocllo enseñaba a las mujeres a hilar y tejer algodón, a fabricar sus vestidos y a dominar todos los asuntos afines a los servicios de la casa.

Aquí llega a su fin la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo.

4. El diluvio andino

Garcilaso de la Vega (1985: 32-33) narra otra leyenda acerca del origen de los incas, cuya fuente informativa fueron los habitantes del Collasuyo y del Contisuyo. A diferencia de la leyenda anterior, el cronista critica esta versión cuando, al referirse al diluvio andino, dice:

[…] cuentan del y de otras cosas semejantes, que de la manera que las dizen más parecen sueños o fábulas mal ordenadas que sucesos historiales”.

Garcilaso resta importancia a esta leyenda, tal vez porque acepta como certera la anterior.

Empieza así:

Cuando terminó el diluvio andino, apareció un hombre poderoso en una tierra conocida con el nombre de Tiahuanaco. Tal señor dividió el mundo en cuatro partes concediéndolas a cuatro reyes: uno fue Manco Cápac, a quien le otorgó la parte norte; otro fue Colla Cápac, a quien le otorgó la parte sur; a Tocay Cápac le concedió el este; y Pinahua Cápac lo favoreció con el oeste. Y los instó a marchar por el lugar designado para conquistar y gobernar a la gente. De los cuatro soberanos, solo Manco Cápac llega al valle del Cuzco y funda su imperio. Cuentan también que la división territorial en cuatro partes, fue calcada tiempo después al imperio incaico con la partición en cuatro suyos o regiones que conformaban el antiguo Tawantinsuyo.

Garcilaso no identifica ni menciona el nombre del señor poderoso y presumimos que quizá se refiera a Viracocha. Tampoco indica quiénes son ni de dónde salen los personajes principales y, en general, la narración es tan escasa de contexto que no permite analizarla con rigor.

A continuación de esta versión, Garcilaso menciona otra muy breve acerca de los hermanos Ayar. La obtuvo de los indígenas habitantes del este y norte del Cuzco.

La relatamos a continuación:

5. La leyenda de los hermanos Ayar

Los indígenas, le revelaron que al principio del mundo hubo un lugar de nombre Paucar Tampu donde se halla un cerro con tres cuevas. Por la del medio, salieron ocho hermanos: cuatro hombres y cuatro mujeres. Tiempo después, aquella cueva fue forrada con planchas de oro por los incas y fue conocida como la ventana real. El primer hermano se llamó Manco Cápac, y su mujer, Mama Ocllo. Ambos fundaron el Cuzco, que quiere decir ombligo. El segundo fue Ayar Cachi, el tercero Ayar Uchu y el cuarto Ayar Sauca. Ayar es un término cuyo significado ignora; cachi significa sal, uchu es un ají para condimento, y sauca quiere decir regocijo, contento y alegría.

Refiere Garcilaso que quiso indagar el tema en profundidad, pero solo recibió mil disparates como respuesta a su inquietud: que por sal (Cachi) entendían la enseñanza para su uso; que por pimiento (Uchu), el gusto que obtenían y la alegría y regocijo (Sauca) que les proporcionaba. Garcilaso no se molestó siquiera en averiguar el nombre de las tres hermanas de la pareja fundadora y la fuente informativa no remite a la alcurnia inca, sino que son “indios que viven al levante y norte del Cuzco”.

En las conclusiones haremos un breve comentario respecto a la leyenda de los hermanos Ayar.

6. Conclusiones

La leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo contiene diversas críticas que no la hacen creíble.

Comencemos:

1) El don de crear, que Garcilaso otorga al Sol, don que no le corresponde porque el creador de todo es Viracocha. Según el cronista, el Sol envía del cielo a la tierra a dos de sus hijos, relato poco creíble puesto que no contiene argumento incaico. Además, sabemos que los lugares por donde se originan las etnias son las paqarinas y éstas no están en el cielo, sino en la tierra. Así pues, pierde credibilidad la narración mítica.

2) En el relato mítico, Manco Cápac y Mama Ocllo son los únicos protagonistas. Aparecen en el escenario andino sin ayllus o comunidades familiares que los respalden, emprenden una caminata que demoró años y solos se enfrentan a las etnias indígenas en estado primitivo. La versión carece de apariencia verosímil y de contexto incaico, dado que presenta a la pareja fundadora como gente magnánima enfocada en un objetivo: culturizar a los indígenas de la primera edad. Dichas metas rozan el apostolado cristiano y una mansedumbre impropia de la etnia incaica.

3) La versión omite cada uno de los lugares por donde Manco Cápac y Mama Ocllo transitaron hasta llegar al Cuzco, y omite las reyertas que emprendieron contra diversas etnias para obtener por la fuerza sus tierras.

4) Garcilaso no detalla cómo se realizó el ingreso de los ayllus al valle del Cuzco antiguo ni refiere cómo se llevó a cabo la fundación del Cuzco.

5) Causa estupor que ignore por completo al dios Hacedor del universo incaico: Viracocha.

6) Si comparamos la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo con la leyenda de los hermanos Ayar en la versión Garcilaso, las omisiones se vuelven insalvables: la refiere como una fábula desprovista de pensamiento incaico y la simpleza de la narración la convierte en una versión no solo trivial, sino en una pantomima de leyenda.

7) En ninguna de las tres versiones de Garcilaso hallamos principio incaico alguno que las certifique como leyendas genuinas de procedencia incaica.

En consecuencia, la leyenda de Manco Cápac y Mama Ocllo es una versión original o única como se dijo al principio, pero sin ningún valor como documento de raigambre incaica. Para considerarla cierta, tendría que vislumbrar de algún modo el hecho histórico, cosa que no sucede. Garcilaso creó la leyenda en su afán de dar protagonismo y don de crear al Sol y por el camino anuló la cualidad de Viracocha como deidad creadora.

Una situación distinta se puede apreciar en la leyenda de los hermanos Ayar que en otro post exponemos (ver leyenda aquí).

7. Referencia

Garcilaso de la Vega, I. (1985). Comentarios reales de los incas. Lima, Perú: Fondo Editorial Banco de Crédito del Perú.

TIAHUANACO: ¿Un lugar con muchos MISTERIOS?

TIAHUANACO: ¿Un lugar con muchos MISTERIOS?

Tiahuanaco es una cultura milenaria que se desarrolló en la altiplanicie del Perú antiguo, tuvo su centro principal en territorios de Bolivia, cercano al mítico lago Titicaca. Su origen, longevidad, ruinas e inmensas esculturas son misterios aún no dilucidados por completo, sus secretos yacen ocultos en las alturas de la puna.

En Tiahuanaco se suscitaron hechos antiquísimos que la vinculan con el dios incaico Viracocha, los cronistas narran que la divinidad procede de la civilización Tiahuanaco, y del súbito y tenebroso ocaso, aparecen los incas.

Tiahuanaco es una cultura muy singular, muchos sucesos míticos ocurrieron en su suelo. Fue el contexto donde se originó el mito del dios Viracocha. En el lago Titicaca aconteció la creación del mundo incaico y se creó el sol, la luna y las estrellas; se talló en piedra la primera y segunda creación de gente por género y Viracocha creó en ese preciso entorno a los incas. Por tanto, la cultura tiahuanaco está muy relacionada con el quehacer mítico del dios y los orígenes de la etnia incaica.

Ante tantos eventos míticos he históricos importantes, conviene hacer una reflexión de esta cultura. En este post conocerás algunos aspectos relacionados al origen, significado del nombre, desarrollo y ocaso de Tiahuanaco.

Índice

1. Antecedentes de Tiahuanaco

El territorio se ubica en una altura cercana a los 4000 m.s.n.m. Las primeras noticias de su existencia las relata Cieza de León, P. (2005: Cap. CIV-CV, 262- 265) cuando visita al antiguo Collasuyo y describe el clima, la geografía, los animales y la situación de los pueblos visitados. Cieza describe a Tiahuanaco como un pueblo no muy extenso, pero con grandes edificios, con ruinas abandonadas, sus indagaciones le hacen presumir que está ante una cultura mucho más antigua que los incas.

Ravines, R. (2004: 196) indica que la mayoría de restos arqueológicos desaparecieron por obra de los colonos, quienes se fueron apropiando de las colosales piedras de los monumentos, destruyendo los vestigios que esconden el pasado. Actualmente se conserva el Palacio de Kalasasaya, el Kantatayata, el Pumapunku, la Puerta del Sol, la pirámide de Akapana y algunas estatuas monolíticas.

2. Significado del nombre Tiahuanaco

Dice Ravines, R. (2004: 195-196) que los misterios de esta civilización se hallan por doquier, incluso en el nombre, es aludido como Tiahuanaco o Tiahuanacu o Tiwanaku. En quechua quiere decir santuario o asiento de guanacos, traducción poco apropiada y desestimada por los historiadores.

En otra versión dicen que el nombre es Tiya huanuk que significa luz moribunda, posiblemente derivado según Agustín de Zárate (1555) de Tiguamano o Guanaco que fue un lugar donde el cacique realizaba ofrendas humanas en honor a un ídolo de nombre Ka-Ata-Killa que Ravines traduce como luna menguante.

Para el padre Bernabé Cobo, el nombre arcaico fue Taypicala, voz aimara cuyo significado es piedra del medio o piedra central. Ibid. (2004:195-196).

Según Cerrón, Palomino, R. (2016: 20-21), el significado se encuentra mezclado entre léxicos del idioma aimara y el puquina. La voz Tiahuanaco provendría de thiya wana-quwa que quiere decir la divinidad flamante del confin y estaría haciendo referencia al sol. Descomponiendo la palabra, thiya es aimara significa lugar o parte muy lejos…el fin o el termino del mundo; wana voz puquina cuyo significado es nuevo, flamante; y quwa, de filiación puquina, significa ídolo o divinidad.

Los incas consideraron que había dos confines en la tierra andina: uno ubicado en la costa y es el lugar donde se oculta el sol y el otro en el lago Titicaca. Entonces el nombre adquiere propiedad por hacer referencia a una divinidad (el sol) que se ubica en los confines del lago Titicaca y por el significado de nuevo o flamante puede que aluda el sol del amanecer que asoma todos los días en los confines de la tierra altiplánica.

3. Ubicación

La cede principal está ubicada a quince kilómetros al sureste del lago Titicaca, la ubicación geográfica se encuentra en territorios de Bolivia, se halla a una altura de 3842 m.s.n.m. Tiahuanaco es una cultura muy longeva, según el arqueólogo boliviano Carlos Ponce Sanjinés aparece aproximadamente en 1580 a.C. y se prolonga hasta 1187 d.C. Sorprende a Ponce, C. (1976: 27) su lento y pausado crecimiento cuando lo compara con el rápido e intenso progreso de los incas.

4. Etapas del desarrollo cultural de Tiahuanaco

Estudios de Ponce, C. (1976: 27) determinan que la cultura tiahuanacota anduvo por tres períodos de desarrollo: el aldeano, el urbano y el imperial:

4.1 Etapa aldeana

Como aldea conformaba un pequeño territorio muy limitado, basado en una economía autosuficiente y sin dependencia externa, no existía una casta gobernante que demandara mayor beneficio, el aldeano se satisfacía manteniendo sus ayllus o núcleo familiar y almacenaba semillas para la próxima siembra. La agricultura fue la principal actividad. Otra actividad fue la minería, incipiente y tosca en sus inicios, conocía el cobre, la obsidiana para puntas de flecha, la sodalita para la lapidaria etcétera.

En esta época se inicia la metalurgia del cobre, que requiere el uso de hornos para fundición. Conocían la plata y el oro para sus adornos suntuarios. El uso de hornos y los hallazgos de cerámica indican ayllus o familias especializadas en estas labores. Es una sociedad sin diferencias de clases, no se atisba una clase guerrera, es una sociedad con una vida monótona y sin mayores cambios en el tiempo.

La agricultura destaca como una actividad notable al grado de considerarla como la cultura de la papa, se diferencia de pueblos pre hispánicos donde el sustento principal estuvo en el maíz. El alimento encontró solución gracias al proceso de deshidratación de la papa conservándola en el tiempo como chuño. En estos inicios se van consolidado técnicas diversas que con el decurso del tiempo lograron mayor grado de excelencia. Esta etapa formativa está comprendida en las fases I y II: entre los 237 a.C. y 43 d.C. respectivamente. 

4.2 Etapa urbana

El segundo periodo es el urbano, el tiempo y el progreso de sus técnicas permitieron un aumento demográfico sostenido y transmutó la aldea en ciudad. El crecimiento urbano causó el aumento de la población y el incremento de la agricultura, en consecuencia, se obtuvo un exceso de cosechas superando las necesidades de la población. Los excedentes permitieron mantener una clase aristócrata deseosa de crecer más, apareciendo el estado gubernamental y el religioso. Nace la ambición de ejecutar obras monumentales.

Las destrezas ganadas en la época aldeana los convierten en constructores de templos, talladores de esculturas pétreas. En esta etapa se construye el templo de Kalasasaya, el Pumapunku y la pirámide de Akapana. Todo lo dicho demandó mano de obra y especialistas en diversos servicios como: albañiles, canteros, cinceladores, metaleros, pintores, escultores, alfareros, arquitectos ingenieros etcétera. (76 Ibid.).

En esta etapa se adjudicaron el territorio chiripa y una porción de la cultura wankarani, la expansión indica necesidad de tierras de cultivo y dependencia de recursos. Son los fermentos de la futura expansión. Corresponde con la época III en el 299 d.C. Pero el progreso sigue su curso iniciándose la época IV en el 667 d.C. se caracteriza por ser clasista, es una cultura en desarrollo continuo, sobresale el arte, fueron grandes escultores de piedra y excelentes alfareros., primó la estética con motivos decorativos. Se convirtieron en expertos en edificaciones.

Sus construcciones están orientadas hacia los puntos cardinales, lo cual sugiere la presencia de astrónomos o indígenas lectores de ocurrencias cósmicas. Destacan por la perfección de las habilidades y técnicas adquiridas en la época de aldea y un vasto comercio de intercambio mutuo. Pero también aparece una nueva clase: la milicia, se evidencia con las invasiones, en su avance se establecieron en las zonas de Ayacucho, Arica y Atacama, lugares estratégicos que permitieron su expansión militar. 

4.3 Etapa imperial

El tercer periodo es de desarrollo imperial, que implica la fase V hacia el 1050 d.C. En el ámbito social dividieron la zona urbana en dos mitades: mitad alta y mitad baja, ambas divisiones espaciales fueron heredadas por los incas. Tuvo un colapso fulminante hacia 1187, Ponce; C. (1976: 86) dice lo siguiente:

“Extraño que hacia el siglo XIII de nuestra era ese imperio se desplomara de súbito y Tiwanaku quedó sumido en el ocaso, por causas aún no elucidadas, descartándose la hipótesis de un cataclismo porque no hay ninguna huella del mismo, ni tampoco por conquista de un pueblo ajeno del que no se divisa rastro. Acaso disgregación política, en que la metrópoli quedó desligada de sus provincias.”

El ocaso de Tiahuanaco ocurrió hacia el siglo XII, el éxodo de sus habitantes produjo una dispersión hacia las cuencas del lago Titicaca. La experiencia vivida permitió el brote de señoríos, uno de los cuales fueron los collas, el otro, los incas, estos últimos conquistaron tiempo después al pueblo colla y tiahuanacota.

5. La mitología de Tiahuanaco

La desintegración de esta cultura, causó la dispersión del pueblo por diversos lugares del mundo andino.

Al respecto Garcilaso de la Vega cuenta que, después del diluvio ocurrido en Tiahuanaco apareció por primera vez el sol en el lago Titicaca y surgió un gran señor —no indica su nombre— quien planteó un reparto territorial en cuatro partes y lo distribuyó así: a Colla Cápac le otorgó el mediodía (sur), a Tocay Cápac el levante (este), a Pinahua Cápac el poniente (oeste) y a Manco Cápac el septentrión (norte). Luego ordenó a cada uno dirigirse a sus territorios para conquistarlo y gobernarlo. Solo Manco Cápac llegó al Cuzco y fundó su imperio.

Cuentan que dicha repartición fue calcada por los incas en su reino y así le pusieron por nombre Tawantinsuyo cuyo significado es: las cuatro regiones reunidas.

La narración de Garcilaso es parca, imprecisa y sumamente abreviada, la fuente donde obtuvo la versión fue por indígenas del Collasuyo y Contisuyo. Solo queda especular, no conocemos quién es el gran señor aparecido de la nada después del diluvio, es posible que refiera a Viracocha, tampoco sabemos quiénes son los actores del mito excepto por Manco Cápac.

Se aprecia que en Tiahuanaco ocurrió un desbande de clanes que culminó en un éxodo masivo con una división territorial en cuatro partes, concedidas a cuatro personajes distintos. O tal vez fue un desbande de clanes a la búsqueda de tierras fértiles como efectivamente ocurrió con Manco Cápac y los hermanos Ayar.

No poseemos información suficiente y competente para interpretar lo sucedido. Investigaciones modernas indican que el centro principal fue abandonado en un éxodo paulatino concentrando poblaciones y asentamientos humanos en los alrededores de la meseta del Collao. La división territorial en cuatro partes es oriunda de Tiahuanaco y fue calcada al territorio incaico. Comentando el ocaso Ravines, R. (2004: 193) dice:

“El resultado fue un retorno a formas de gobierno regionales y a la constitución de los reinos y señoríos que los Incas conquistaron […]”.

6. La religión de Tiahuanaco

Respecto a la religión no es mucho lo rescatado, excepto por la famosa Puerta del Sol donde se admira una divinidad tallada en alto relieve bautizada con el nombre de dios de los báculos.

Ravines, R. (2004:192) dice:

“Un sustrato ideológico común vinculan a Tiahuanaco con Chavín a través de Pucará. El dios de los báculos de Tiahuanaco es el dios de las varas de Chavín y el dios Huiracocha del Estado Inca”.

Pero Ravines no cuenta con sustentos históricos, arqueológicos, míticos o etnológicos para vincular una deidad con otra, por lo tanto, es una opinión personal sin los fundamentos que lo respalden.

Otra hipótesis considera que el dios de los báculos, es el dios Tunupa, pero en el diccionario de Ludovico Bertonio sindica a Tunupa como dios de los aimaras, cultura que no edificó la Puerta del Sol.

Nosotros consideramos que Viracocha es oriundo de Tiahuanaco y su concepción fue parte del saber religioso heredado por Manco Cápac y transmitido a su generación.

7. Conclusión

Tiahuanaco es la cultura más longeva de todo América, tuvo una presencia de 2767 años, su lento y largo desarrollo se condice con su repentina desaparición.

El posible significado de Tiahuanaco es la divinidad flamante del confin sentido implicado con el dios Viracocha.

Las etapas de su formación fueron parte del saber asimilado por los incas, su legado fue: la bipartición y cuatripartición territorial, la construcción de edificaciones, la metalurgia, la ganadería, los tejidos, la astrología, la agricultura, la ubicación y canalización de fuentes hídricas, la expansión a otros territorios indica un poder militar organizado, fueron unos artífices en el oficio de la talla en piedra.

Excepto lo mencionado por Garcilaso de la Vega no poseemos versiones míticas que permitan inferir su historia, su religión, su cosmogonía. La devastación de sus ruinas demuestra el poco interés por el pasado.

En Tiahuanaco está la explicación no solo de la aparición de los incas, sino del rápido desarrollo cultural debido que son herederos de los conocimientos adquiridos en su cuna.

8. Referencias

Cerrón, Palomino, R. (2016). El lenguaje como hermenéutica en la comprensión del pasado: a propósito del puquina en la génesis del imperio incaico. Diálogo Andino N° 49, páginas 11-27. Obtenido de: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0719-26812016000100004&lng=es&nrm=iso.

Cieza de León, P. (2005). Crónica del Perú el señorío de los incas. Caracas, Venezuela: Fund. Biblioteca Ayacucho. Obtenido de: http://www.biblioteca.org.ar/libros/211665.pdf.

Garcilaso de la Vega, I. (1985). Comentarios reales de los incas. Lima, Perú: Fondo Editorial Banco de Crédito del Perú.

Ponce, C. (1976). Tiwanaku: Espacio, tiempo y cultura (3ra. ed.). La Paz, Bolivia: Ediciones Pumapunku.

Ravines, R. (2004). Enciclopedia de la HISTORIA GENERAL DEL PERÚ. T. 2 Las culturas preincas. (2da. ed.). Lima, Perú.