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Ayar Auca es el nombre de uno de los cuatro hermanos de la leyenda de estos hermanos (ver aquí), acompaña a Manco Cápac desde los tiempos del éxodo de Tiahuanaco. Es un caudillo del grupo familiar o ayllu que se hallan en nomadismo constante, tiene protagonismo en los inicios míticos de los incas cuando aún no se vislumbra al grupo familiar ni siquiera como una aldea establecida.

Su nombre Auca en el idioma quechua lo define como un guerrero, sin embargo, investigaciones lingüísticas modernas relacionan el nombre con el idioma puquina y un significado distinto.

En este post esclarecemos cuál puede ser el real significado del nombre Ayar Auca.

Índice

1. Ayar Auca: reseña mítica

Ayar Auca asoma al mundo andino por la cueva real o principal (Cápac T´tocco) del cerro Tampu T´tocco en Pacaric Tampu. En sus peripecias, acompaña a Manco Cápac hasta descubrir las fértiles tierras cusqueñas. Su quehacer en la leyenda hubiera pasado desapercibido de no ser por un par de relatos fabulosos:

1) En uno, por obra de la nada le nacen alas y pudo volar,

2) En el otro, previo a la usurpación de tierras, Manco Cápac se hallaba en Matagua y observó a lo lejos que, en el territorio deseado (cuzqueño) había un enorme mojón y quiso tomarlo en posesión como lindero del reino. Para consumar los límites del despojo envió a Ayar Auca con el fin de adjudicar el lugar. Ayar Auca alzó raudo vuelo y llegó a su destino y después de sentarse en el mojón de posesión quedó convertido en una piedra. El sitio donde tomó pertenencia tiene una larga historia, es allí donde Manco Cápac funda el Cuzco y edifica el famoso templo que en sus inicios se denominó Inticancha.

Así de corta es la historia de Ayar Auca.

2. Significado del nombre de Ayar Auca

Lo singular en Ayar Auca es el nombre que posee, Cerrón-Palomino, R. (2013) (2016) dice que por traducción quechua, quiere decir Ayar el Guerrero, pero, ningún relato de la leyenda expresa el contexto bélico donde pone en relieve su actuar como tal.

La contradicción indica que estamos ante un caso peculiar de una interpretación del nombre carente de apoyo histórico-mítico que lo justifique, error inducido por traducir permanentemente vocablos en el idioma quechua, sin tomar en cuenta el idioma aimara ni el puquina.

Garcilaso de la Vega nombra a Ayar Auca como Ayar Sauca y le atribuye el significado de «el alegre y feliz». Un significado difícil de sostener, pues parece responder a una interpretación simplista de la leyenda de los hermanos Ayar, en la que el escritor Inca deduce el sentido del nombre a partir de las características que atribuye al personaje dentro del relato.

El aimarista Ludovico Bertonio registra sauca pirca con el sentido de «pared muy alta» o «grande», y también hauquipatha, que traduce como «plaza grande». En este último término puede aislarse la raíz hauqui, susceptible de relacionarse con hauca y, por analogía fonética, con sauca. Estas formas podrían constituir testimonios de la incorporación al aimara de la voz puquina chawkwa, cuyo significado sería «grande».

A partir de este fundamento, auca podría entenderse como una voz de origen puquina, posteriormente asimilada al vocabulario aimara y transformada en otras formas quechuas, entre ellas auca y sauca. Esta evolución lingüística habría contribuido a generar la confusión en la interpretación de Garcilaso. En consecuencia, para este caso, Ayar Auca podría significar «Ayar el Mayor», en lugar de «Ayar el alegre y feliz».

Lejos de aclarar el significado del nombre, la interpretación de Ayar Auca como «Ayar el Mayor» introduce una nueva dificultad, pues, según la propia estructura de la leyenda, el hermano mayor y superior de todos es Ayar Manco. Cerrón-Palomino plantea que Ayar Auca se encuentra en contraposición con Ayar Uchu, cuyo nombre propone interpretar como «Ayar el Menor». Sin embargo, esta oposición entre Mayor y Menor no aparece explícitamente sustentada en el relato mítico ni el lingüista ofrece un fundamento histórico o mítico que explique por qué Ayar Auca habría de ocupar la posición de «Mayor».

3. Base histórico-mítica que avala el significado de Ayar Auca

Un posible sustento que engrana con la tesis de Cerrón, la hallamos en la crónica del padre Bernabé Cobo (citado en Busto, J.A. 1981: 290-291), narra que los incas fabricaron tres esculturas porque una vez vieron en el cielo tres soles.

La narración de los tres soles no es fabulosa ni disparatada, durante la dinastía del Alto Cuzco, los incas veneraban al Sol representado bajo la forma de una trinidad solar: la principal figura del Sol tuvo por nombre Apu Inti o Señor Sol, la siguiente Churi Inti o Sol Hijo, por último, Inti Huauque o Hermano Sol.

Sáenz, O. (2021a) (2021b) revela que las representaciones solares descritas por Bernabé Cobo corresponden con el sol al amanecer (Sol Hijo), sol en lo alto (Señor Sol) y sol del ocaso (Hermano Sol). También observa que, en los inicios del incanato, durante el gobierno del Bajo Cuzco veneraban tres soles que conforman una familia y son nombrados como: Viracocha (Padre), Ymaymana (Hijo) y Tokapu (Hijo) que son: sol al amanecer (Ymaymana), sol en lo alto (Viracocha) y sol del ocaso (Tokapu).

Aplicando el conocimiento anterior a la tesis de R. Cerrón: Ayar Uchu o Ayar el Menor es equivalente del sol al amanecer, es el sol que nace, por esa razón, es el menor; en contraposición, Ayar Auca o Ayar el Mayor es el semejante del sol en el ocaso o poniente (decae); queda Ayar Manco que cumple función análoga a la de Viracocha (el Padre) y que representa el sol en lo alto. El principio de periodización: nace, crece y decae calza de forma precisa con la tesis de R. Cerrón.

4. Conclusión

En base a los argumentos expuestos, concluimos lo siguiente: el nombre de Ayar el Mayor o Ayar Auca del mito representa el símil terrenal del sol en el ocaso y equivale en la historia religiosa incaica al Hermano Sol (Ayar Auca). En la historia mítica semeja a uno de los hijos de Viracocha de nombre Tokapu que junto con su hermano Ymaymana forman una trinidad solar. Ayar Manco (el señor a cargo del ayllu) en el plano terrenal simula ser Viracocha (el padre).

5. Referencias

Busto, J. A. (1981). Perú incaico. (3ra. ed.). (L. Studium, Ed.) Lima, Perú.

Cerrón, Palomino, R. (2013) Las lenguas de los incas: el puquina el aimara y el quechua. Peter Lang, Frankfurt am Main, Alemania.

Cerrón, Palomino, R. (2016). El lenguaje como hermenéutica en la comprensión del pasado: a propósito del puquina en la génesis del imperio incaico. Diálogo Andino N° 49, páginas 11-27. Obtenido de: https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script =sci_arttext&pid=S0719-26812016000100004&lng=es&nrm =iso.

Garcilaso de la Vega, I. (1985). Comentarios reales de los Incas. Lima, Perú: Fondo Editorial Banco de Crédito del Perú.

González Holguin, D. (1608). Vocavulario de la lengva general de todo el Perv llamada lengva qquichua o del Inca. Obtenido de: http://www.letras.ufmg.br/padrao_cms/documentos/profs/romulo/VocabvlarioQqichuaDeHolguin1607.pdf.

Sáenz, O. (2021b). Viracocha el sol de soles. (1ra ed.) Lima, Perú.

Sáenz, O. (2021c). La historia de Viracocha (1ra ed.) Lima, Perú.